Capítulo 16

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Lo primero que veo al abrir los ojos es la preciosa sonrisa de Alex, que está acariciando mi pelo con delicadez. Sus ojos verdes me miran con ternura una vez que se ha percatado de que estoy despierta.

-Buenos días mofletes

-Buenos días idiota – sonríe - ¿a qué viene esa sonrisa?

-A que podría empezar a acostumbrarme a amanecer así – mis mejillas toman instantáneamente un color rosado.

Antes de que pueda contestar Ethan golpea la puerta para posteriormente entrar.

-Alex, tienes que bajar ya o llegaras tarde a entrenar y por nuestro bien no deberíamos hacer enfadar a papá.

Siento la mirada de Ethan sobre mí, lo que hace que el color rosado de mis mejillas pase a un rojo vivo imposible de disimular.

-Perdón, no sabía que Paula estaba aquí.

-Enseguida bajo – Ethan cierra la puerta.

Alex me da un dulce beso en la frente y sale de la cama en dirección al baño.

Mis tripas rujen y sé que si no las alimento pronto sus protestas solo aumentaran, por lo que decido esperarle en la cocina.

-Así que mi hermano y tú...

-Solo somos amigos – le corto antes de que pueda decir algo más.

-No os he visto yo muy amigos cuando estabais en la cama metidos – me dedica una picara sonrisa.

-¿Por qué todos pensáis lo mismo?

-Por algo será – al ver que no entiendo por donde va continúa hablando – hay que estar ciego para no ver que os gustáis, no suelo meterme en la vida amorosa de mi hermano, pero se nota que le haces feliz.

Antes de que pueda contestarle Alex aparece en la cocina, lleva el chándal del equipo.

-Me voy a entrenar, esta noche tenemos partido, espero que vengas a verme.

-No te preocupes que voy, hablare con Maya y así vamos juntas.

-Perfecto, ¿quieres algo para desayunar?

-Creo que debería irme a casa, se supone que he venido aquí de vacaciones para pasar tiempo con mis abuelos y apenas estoy pasando tiempo con ellos.

-Entonces ya nos vemos en el partido – me dedica Ethan una dulce sonrisa.

Mis abuelos se encuentran en el salón viendo la televisión

-Que afortunados somos de que hayas decido honrarnos con tu presencia – bromea el abuelo.

-Intentare hacerlo más a menudo.

-Tendrías que hacerlo todavía menos, sabemos que estas con los vecinos, así que no hay ningún inconveniente con que salgas y disfrutes, se que eres lo suficientemente responsable para llamarnos si pasa algo – me dice la abuela.

-Sois los mejores – los abrazo.

-Hola familia – dice Maya entrando en el salón.

-¿Qué haces aquí?

-Son las fiestas y habíamos pensado en ir a comer todos a casa de Oscar, pasaremos la tarde en su piscina y después iremos a ver el partido.

-¿Juega Alex no? – pregunta curioso mi abuelo.

-Si señor.

-Pues allí estaremos – dice sonriente mi abuela.

-No se pierden ningún partido – añade Maya.

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