Capítulo 15

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Aprovechando las actividades que se proponen por las fiestas, las chicas y yo hemos decidido pasar el día juntas, por la noche volveremos a estar todos juntos.

Una de las razones por las que elegimos esto fue porque no conseguíamos ponernos de acuerdo con la actividad, mientras los chicos querían competir en el torneo de fútbol que se organiza en la playa, nosotras queríamos ir a la ruta con las canoas.

Maya y yo terminamos de preparar las mochilas, aunque la insiste en que no hacia falta que me ayudara, no se fía de que vaya a meter en ella todo lo necesario para nuestra pequeña excursión, al fin y al cabo, vamos a pasar todo el día por ahí.

-Creo que no hemos metido suficiente comida – me dice.

-Te diría que eres una exagerada, pero cuando se trata de comida nunca es suficiente – la dedico una cómplice sonrisa.

La verdad es que llenamos las dos mochilas de comidas, había tanta que nos costo cerrarlas, en la cabeza llevábamos las gafas de sol y colgadas al cuello las fundas acuáticas con el móvil.

-Tengo muchas ganas de hacer la ruta.

-La verdad es que yo también, es el primer año que la hago.

-¿Y eso? – pregunto extrañada.

-Las chicas normalmente prefieren ir a ver jugar a Alex, supongo que ahora que saben que no tienen ninguna posibilidad con mi hermano han preferido hacer otras cosas.

-Sea por el motivo que sea, vamos a disfrutarlo.

Llegamos al río. Hay un montón de familias y grupos de personas, incluso mis hermanos están aquí, lo que me sorprende bastante.

-No sabía que os gustara esto, en casa siempre os quejáis cuando salimos de ruta – digo acercándome a los gemelos.

- Y no nos gusta, pero unas chicas nos han invitado.

-Eso me cuadra más – me río.

Vuelvo al lugar donde se encuentran las chicas.

-No sé como eres capaz de distinguir a tus hermanos – comenta Ana.

-Es bastante sencillo, Leo es unos centímetros más bajo que Gabriel, además Leo siempre ha sido el más dulce, mientras que Gabriel nunca tiene una buena idea.

-Si tú lo dices – se ríe Maya.

-Supongo que cuando vives con ellos tanto tiempo terminas por diferenciarlos.

-Yo vivo con dos idiotas y todavía no me he costumbrado a ellos, aunque el mayor últimamente apenas pisa por casa – no puedo evitar que una sonrisa se escape de mis labios.

-Vamos, no tiene que ser tan mala la convivencia.

-La verdad es que sí. Alex se pasa el día discutiendo con mi padre y cuando Ethan intenta poner orden le dice que no se meta porque él no es parte de la familia – me quedo sin palabras – Ethan es el favorito, da igual lo que haga que a nadie le va a importar demasiado, solo saca cinco años a Alex y todo paso antes de que mis padres se conocieran, pero mi padre no lo ha superado y no lo considera su hijo, al menos no ahora.

-Pobre Ethan – en el fondo me parece bastante triste que tu familia no te tenga en cuenta.

-Pues sí, pero siempre ha sabido que se iba a hacer parte del negocio familiar y mi padre no tiene nada en contra de eso, sabe que hace feliz a mi madre, así que no dice nada.

-¿Por eso decís que es perfecto?

-Eso lo dice mi padre, al igual que Ethan a cumplido el sueño de mi madre, mi padre espera que Alex haga lo mismo con el suyo, la diferencia es que Ethan lo hizo por gusto, lo de Alex es casi por obligación.

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