Me levanto de buen humor, pero supongo que eso no tiene nada que ver con el chico que conocí ayer en la playa. Me pongo el bañador mientras canto una canción moviéndome por todo el cuarto.
Dejo caer mi cuerpo sobre una de las tumbonas que se encuentran en el borde de la piscina, tengo intención de leer un rato, ya que por la tarde iré a la playa a hacer windsurf.
-Ese libro es de mis favoritos – veo una chica rubia apoyada en la valla.
Doy un pequeño salto por el susto que me ha dado, estaba tan sumergida en el libro que ni me he percatado de su presencia.
-No era mi intención asustarte, simplemente quería pasar a saludar.
Dejo el libro y me acerco a donde esta se encuentra. Es una chica rubia con el pelo largo, alta o al menos eso es lo que deja ver la valla y con unos increíbles ojos verdes.
Tiene un tipo perfecto, el típico que las revistas muestran en las portadas, su piel esta bronceada por el sol y su sonrisa podría salir sin ningún tipo de problema en los anuncios de dentistas.
-Soy Paula.
-Maya – me estrecha la mano – encantada de conocerte vecina.
La primera impresión que me ha dado es buena, parece una chica bastante agradable y seguro que puede hacer mi estancia aquí mucho más entretenida.
-Y cuéntame, ¿Qué te trae por aquí?
-Mis padres han decidido que pasemos el verano con los abuelos.
-Eso es maravilloso, vamos a tener todo el tiempo del mundo para conocernos – me guiña el ojo – no vas a tener tiempo para aburrirte.
-No lo dudaba – sonrío.
-Ahora me tengo que ir, pero dame tu número de teléfono, si no siempre puedo venir a buscarte a tu casa.
La doy mi número de teléfono y entro en casa. La abuela está preparando la comida mientras que el abuelo y mis hermanos ven la televisión, la verdad es que no parece que esté demasiado enferma, aunque mis padres dicen que es porque no quiere preocuparnos.
-Yo te ayudo – la digo comenzando a partir las verduras.
-Veo que ya has conocido a la vecina.
-Es una chica agradable, creo que podemos llegar a ser buenas amigas.
-Estaba pensando en invitarles a cenar esta noche, siempre han sido muy amigos de la
familia.
La doy un beso en la mejilla emocionada y voy al comedor a poner la mesa. Durante la hora de la comida mis hermanos relatan sus aventuras haciendo surf y hablan de los chicos que conocieron en la playa, seguramente hoy salgan con ellos. Mis padres nos cuentan los magníficos recuerdos que tienen de este lugar, ya que fueron en estas playas donde se enamoraron, no sé qué paso para que terminaran viviendo en Washington.
Ayudó a recoger la mesa y en cuanto tengo oportunidad voy a la caseta a por la tabla y la vela. Las olas son demasiado grandes para hacer windsurf, pero aun así no dejo que eso me detenga.
Entro en el agua a duras penas con todo el material y cuando estoy lo suficientemente apartada de los surfistas me dispongo a levantar la vela.
No me cuesta demasiado adaptarme al aire que hace y consigo alcanzar buenas velocidades. La tabla se desliza como nunca y salta al chocar con las enormes olas que hay, puedo decir a ciencia cierta que nunca me cansare de sentir esta sensación.
Tras varias horas en el agua los surfistas comienzan a retirarse y esa es la señal paraque yo también lo haga. Me tumbo en la toalla y saco de la bolsa el libro, dispuesta a continuar con la historia que había dejado a medias esta mañana.
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Fugaces ✔️
RomansaPaula lo tenía todo planeado para pasar el verano de su vida con sus amigos, cuando sus padres la dan la noticia de que lo pasará en casa de sus abuelos en California. Lo que al principio parece un castigo, se acaba convirtiendo en el mejor verano d...