PARTE 1 -Capítulo siete: Una labor ante la desesperación-

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Mientras tanto en la Ciudadela (unos minutos antes de los sucesos en la bóveda de electricidad), seres como los Desauros (seres de mediano tamaño con grandes ojos azules, cuernos largos y piel desintegrada que tenían una morfología semejante a la de un ser humano; pero parecido a la fusión de un saurópsido), los Loxis (cánidos de colores suaves que tenían la capacidad de camuflarse con una cola punzante capaz de atravesar cualquier cosa), los Ovillos (ser parecido a un dragón con gigantescas alas y cuernos enormes), los Wolferos y los morfóros, junto con dos de sus líderes, avanzaron y tomaron el territorio de la entrada de la Base Científica de una manera violenta. Los seres arrasaron con todos los agentes a su paso y destruyeron sus máquinas sin piedad; sin embargo, seguían sin poder entrar por la base de protección eléctrica ya que Ciké aún no la desconectaba. Lo que los hacía estar cada vez más impacientes y enojados.

El gobierno comenzó a movilizar a los ciudadanos por diversas rutas de evacuación. El terror y el miedo inundaron las calles de la Ciudadela durante ese lapso.

Varias personas fueron evacuadas, pero no sirvió de mucho, ya que de la nada, la base de protección eléctrica falló y eso los dejó descubiertos.

No se supo la causa de la falla; pero eso hizo que la gente entrara en un tremendo pánico mientras veían que las tropas rebeldes de los seres empezaban a invadir las instalaciones de la base científica.

La base científica ya había sido evacuada; pero muchos agentes se quedarán ahí para inmovilizarlos con sus armas de pulsos eléctricos; sin embargo, a causa de la emergencia, también utilizaron tranquilizantes para detenerlos aún más rápido.

Varios agentes salieron heridos, pero lograron detener a gran parte de ellos. Todo parecía haber terminado, hasta que más seres empezaron a ingresar; pero por otro acceso de la base científica. Todo lo que pasó ahí fue una distracción para que otro grupo de seres lograra entrar por esa entrada a unos kilómetros de la Base.

Los loxis y los morfóros lograron rodear y dividir a los grupos de agentes, y estos perdieron sus suministros debido al enorme corto de la energía. La Ciudadela estaba a punto de caer en manos de los seres.

***

Entre tanto. Kassandra recuperó poco a poco la vista mientras una pesada luz la encandilaba; de manera que tuvo que abrir los ojos con fuerza para visualizar el medio.

Ya no estaba en la bóveda. Con la vista hacia arriba vio a través del quemacocos y se dio cuenta de que estaba en un auto, pero se sintió tan débil que ni siquiera podía levantarse para ver quien conducía. Sin embargo, con un gran esfuerzo, levantó el cuerpo y se sostuvo con sus manos para poder ver los asientos de adelante. No había nadie conduciendo. El auto estaba en modo de piloto automático.

Se movió cuidadosamente a través de los asientos delanteros y se puso frente al volante. Volteó la mirada hacia la ventana y vio que se encontró cerca de la del sector uno. Lugar descrito por su población aleniana.

No sabía a donde podría ir. La ruta que tenía el auto marcada terminaba en el lago Coobite; pero ella solo quería regresar a su hogar y descansar. No recordaba totalmente lo que pasó. Así que pensó por un momento.

Mientras se sumergía en sus recuerdos, una chispa se prendió dentro de ella, y después de un ahogado suspiro, recordó. Debería estar muerta.

Después de tan fuerte revelación se preguntaba repetidamente: ¿Cómo había sobrevivido ?, ¿La explosión no debió matarla ?, ¿Qué le pasó a Ciké?

No podía concebir las respuestas a esas preguntas; pero, aunque sobrevivió, seguramente él no le pudo hacer nada a la Ciudadela. Ciké no sabía dónde estaba la fuente de energía que conectaba con el lugar.

Entre Sombras-Planeta AtmosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora