PARTE 1 -Capítulo ocho: La batalla en el corazón de la Ciudadela-

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Después de que la ciudadela fuera evacuada, la presidenta (una mujer de mediana estatura con barbilla puntiaguda, ojos cafés y un físico un tanto adecuado para su salud) declaró que la Ciudadela entraría en un bloqueo temporal para evitar la participación de otros civiles en cualquier enfrentamiento. Ella se situó en un bunker y activó un bloqueo fronterizo para evitar que los seres pasaran a los otros sectores.

Sin embargo, días después, los seres avanzaron por la ciudad para iniciar una batalla sin descanso y totalmente continua. A causa de esto, los agentes se movilizaron para defender los lugares.
Ellos también tenían que retenerlos para que no alcanzaran los suburbios humanos; pero esto no fue del todo favorable. Los agentes no lograron contenerlos totalmente porque muchos de los seres eran demasiado agresivos.

Después de horas de destrucción, fuego y batalla, los seres comenzaron una persecución detrás de los agentes. Ellos pretendían hacer que se retiraran de la zona para tomar más terreno e instalarse para comenzar un campamento; pero los agentes optaron por usar una técnica que los podría guiar a la victoria.

Su técnica fue guiar a los seres al parque Otyde: lugar a unos metros de la Base el cual era un terreno herbáceo seco parecido a un pastizal.

El parque Otyde estaba compuesto por un largo perímetro de hierba muy larga y árboles demasiado vulnerables, ya que no podían soportar a ni una persona sobre él. Por lo que aprovecharon este medio para poder escabullirse, confundirlos y evitar que tuvieran la ventaja terrenal, ya que movilizarse por los árboles era la especialidad de los seres.

Al lograr que los seres se adentraran ahí. Ellos se empezaron a separar, y muchos comenzaron a caer de los árboles; lo que indicaba que su plan había funcionado.

Los seres cometieron el error de hacer las cosas muy apresuradas. Por lo que los agentes aprovecharon su error, tomaron la ventaja del terreno y activaron un campo eléctrico de protección para encerrarlos ahí. Habían creado una jaula gigante solo para ellos.

Al tener a los seres dentro de la jaula, lograron activar los pulsos eléctricos internos, y de esta manera, los dejaron totalmente inmovilizados mientras ellos se ahogaban en sus gritos de angustia y auxilio. Se podía percibir que gritaban la palabra "¡Udé, udé!" Pero ellos simplemente lo ignoraron.

Todo parecía estar a favor de la Ciudadela, habían logrado capturar a ¾ partes del ejército de los seres, y solo tenían que localizar al resto de su ejército; pero no pudieron cantar victoria tan rápido. De la nada, a lo lejos se empezaron a escuchar pasos que provocaron un fuerte estruendo por todo el lugar. Los agentes, confundidos, se alteraron y se empezaron a preocupar. Así que, con sus armas en mano, esperaron la llegada de esa cosa para darle frente de una vez por todas.

Cuando se acercó demasiado, pudieron visualizarlo bien. Se podía describir como un ser de unos 4 metros de altura, con cuatro largos brazos y un cuerpo cubierto por matas y lianas. En su cabeza tenía un casco que le cubría gran parte de su cara alargada; pero este dejaba a la vista sus enormes e impotentes ojos color carmesí. Era el regidor. Ser del que le habló Ciké a Kassandra.

Los agentes no dispararon. Estaban atónitos.

Cuando el regidor se detuvo frente a ellos, se agachó un poco, enterró sus manos en la tierra, y después de un momento, salieron (junto con rastros de vapor) grandes raíces que empezaron a enredar y atrapar a los agentes. En cuestión de segundos, el regidor los había inmovilizado a todos.

Los seres, al ser libres de las descargas eléctricas, comenzaron a agradecerle de una manera un poco singular; pero de la nada, el volteó hacia ellos con una mirada de indignación y les hizo lo mismo que a los agentes; dejando a ambos bandos totalmente inertes.

Entre Sombras-Planeta AtmosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora