-9 años después-
En el cumpleaños número diecisiete de Adrián, él y Kassandra estaban nerviosos por los resultados del examen. Adrián estudió demasiado a lo largo de los años y se especializó mucho en la ciencia como Kassandra en su juventud; pero no se sentía seguro de su desempeño durante la aplicación del examen.
Ambos estaban pegados al ordenador portátil recargando varias veces la página donde aparecería si iba a ser admitido o no. Pasaron diez minutos haciendo eso, hasta que finalmente apareció la palabra admitido en color verde.
Estaban muy contentos. Kassandra abrazó a Adrián y él se inclinó para abrazarla también.
Adrián adquirió una gran altura. Sus marcas en la cara se hicieron menos notorias (aunque en su espalda se expandieron), y su cabello largo se lo amarraba con un chongo para evitar exhibirse tanto.
Se ahorraron las ganas de contarle a Yohan, por lo que esperaron hasta que llegara.
Cuando finalmente llegó, Kassandra y Adrián se abalanzaron sobre el gritando mutuamente que había sido admitido. Yohan celebró con ellos por un momento; pero después se fue a su cuarto con una botella de alcohol de *agave Arona* en mano. Adrián se desilusionó un poco, por lo que Kassandra esperó a que él se fuera a dormir y fue directamente al cuarto para hablar con Yohan.
Yohan mantenía su sentimiento pesimista desde que descubrieron que Adrián era un hibrido. Él no se perdonaba eso. Aparte de que, al ser muy perfeccionista, se volvió muy pretencioso cuando hablaba de su propio hijo.
Kassandra se sentó en la cama a lado de Yohan, mientras que él seguía acostado y bebiendo. Ella le pidió que fuera más empático con su hijo; pero él solo le dijo que estaba muy cansado y que las cosas en el trabajo se estaban complicando demasiado.
Kassandra reflexionó un poco, y en vez de alegar, decidió ahorrarse una pelea para no afectar más a su hijo, así que, lo consoló por un momento hasta que empezaron a estar más íntimamente unidos.
El sexo bajó un poco la tensión entre ambos. El calor de Yohan confortaba mucho a Kassandra. El tacto entre sus partes íntimas reconfortaba a ambos. Yohan se movía y la abrazaba de una manera que no había hecho en años; sin embargo, en su mejor momento, Yohan empezó a tener miradas de fastidio y decepción, como si se diera cuenta de algo desagradable; pero cando Kassandra se empezó a percatar de eso, Adrián abrió la puerta y fue capaz de ver más de lo que debió ver. Yohan y Kassandra gritaron mientras se cubrían con las sábanas blancas de la cama. Adrián se fue corriendo de ahí mientras que Kassandra pensaba que ahora tenía que lidiar con lo que acababa de suceder y con esa misteriosa actitud de Yohan.
Adrián solo daba vueltas en la sala esperando a que alguien se dignara a salir para que mínimo se disculpara, y, como era de esperarse, Kassandra fue la que tuvo que hablar con él.
La platica fue demasiado rápida. Adrián era demasiado comprensivo en esos temas y simplemente aceptó las disculpas de su madre. Sin embargo, cuando ambos iban de regreso a su cuarto, Adrián le dijo a Kassandra que le alegraba el hecho que al menos seguían teniendo intimidad. Ella solo sonrió y entró al cuarto.
Kassandra presentía que algo pasaba con Yohan; pero no se atrevía a preguntarle. Así que, simplemente empezó a ignorar su sentimiento pesimista.
Al día siguiente, Adrián tenía que asistir a la preparatoria para unos cursos de inducción. Yohan fue quien se encargó de llevarlo. Adrián se puso una clase de masa de maquillaje para ocultar totalmente sus marcas, y su cabello se lo recogió en un chongo como habitualmente lo hacía.
Durante el camino ambos no se hablaron ni un poco. La misma tensión que Adrián sentía en casa con Yohan se intensificó aún más mientras iban en camino a la preparatoria.
Cuando finalmente llegó, se bajó y caminó directamente a la recepción para pedir su salón y su horario. Había una enorme fila, pero después de 10 minutos, recibió un folder rojo con las siglas IEP, las cuales eran la abreviación de: Instituto Elion Prauchster.
Adrián lo abrió y se dirigió al salón P-04, el cual venía escrito en letras rojas en un papel dentro del folder.
Las instalaciones del instituto eran increíbles. La mayor parte de los edificios tenían en el centro una hermosa área recreativa, y había varios centros de actividades extracurriculares alrededor del campus.
Cuando Adrián llegó al salón, se sentó en uno de los pupitres que estaban hasta atrás y espero ahí hasta que empezaron a llegar más personas. Los salones estaban organizados en 4 filas de 6 pupitres cada uno. Los pupitres de madera y cristal duro eran plegables y podías abrirlos para guardar alguna que otra cosa. El pizarrón era una enorme pantalla dinámica la cual era controlada por la computadora que el maestro ya tenía instalada en su escritorio de escribano.
Pasaron 7 minutos para que el maestro al fin llegara.
Él se presentó, y en general, les explicó a todos en qué consistía el sistema educativo del campus. Después, le entregó a cada uno su horario y salón oficial. Posteriormente, le otorgaron a cada estudiante un ordenador portátil CyberFANG, que era último modelo en procesador CYNG y se caracterizaba por su hermoso diseño simétrico y atractivo. Fue una de las cosas que más sorprendió a Adrián por el hecho de que soñaba con algún día tener una de esas. Estaba completamente impresionado.
Al final les hicieron un recorrido por todas las instalaciones del campus, y, cuando terminó, les dieron 30 minutos para conocerse entre ellos.
Adrián trató de integrarse a alguno de los grupos de amigos que rápidamente se empezaron a incorporar después de la orden; pero simplemente no logró nada y se sintió rechazado. Fue capaz de entender que esos grupitos seguramente ya llevaban mucho tiempo formados, y entrar en ellos sería el momento más incómodo de la vida. Así que se hartó de andar detrás de ellos tratando de socializar y fue a la cafetería a sentarse para seguir leyendo algunas cosas del folder.
Cuando terminaron los cursos, Adrián esperó a Yohan por más de media hora, hasta que finalmente apareció. Al momento de llegar, lo dejó afuera del departamento y se fue rápidamente para regresar al trabajo. A Adrián no le sorprendió que su padre ni siquiera le preguntara que cómo le había ido.
Cuando Adrián llegó al apartamento, Kassandra corrió hacia el y lo abrazo muy fuerte. Le preguntó que si todo salió bien. Él le dijo que sí, le enseñó la laptop, y ella quedo igual de fascinada que él cuando se la dieron. Sin embargo, cuando Kassandra le preguntó que, si hizo algún amigo, él simplemente negó con la cabeza y se fue a su habitación. Kassandra se sintió mal por eso.
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Entre Sombras-Planeta Atmos
General FictionEntre sombras narra la historia de Kassandra: una mujer dedicada y simple que se encargará de estudiar a las misteriosas especies del planeta Atmos a través de un experimento muy importante que podría cambiar vidas. Sin embargo, en el peor momento s...