Hacía un tiempo desde que YoonGi no despertaba a la hora que su cuerpo le pedía, esos días en los que lograbas abrir los ojos por voluntad propia y no porque el despertador hiciera su maldito trabajo, eso se sentía malditamente bien.
Aún con sus ojos cerrados se estiró sobre el colchón, entonces dándose cuenta de que estaba solo en el lugar, JiMin ya no se encontraba allí con él ¿Dónde se habría ido el modelo caprichoso?
Un poco desorientado se sentó en la cama, permitiéndose estar unos segundos quieto mirando a su alrededor, bien, se encontraba en la habitación del hotel del Malta; casi lo había olvidado. Cuando giró su cabeza hacia la derecha pudo encontrar al joven que estaba buscando desde que había despertado.
JiMin estaba tumbado en una camilla en la amplia terraza de la habitación, un empleado estaba haciéndole un masaje en la espalda, desde la cama, YoonGi era capaz de distinguir la sonrisa de placer del rubio. Ese chico de verdad había nacido para disfrutar de los lujos y privilegios.
Estirándose un poco por el camino, el pálido se levantó para acercarse hacia él, recibiendo un rápido saludo de parte del chico que trabajaba, moviendo sus manos por la espalda desnuda del modelo. -- Buenos días, bombón, veo que no has desaprovechado la mañana ¿No tienes dolor de cabeza? Ayer llegaste muy contento con el vino. -- Bromeó el más mayor apoyándose de espaldas al barandal, así pudiendo mirar a su pareja.
-- A ti te gusta mucho dormir, a mi no, me agobia cuando me paso demasiado tiempo en la cama, así que decidí dejarte descansar y ponerme a disfrutar un poco, en cuanto supe que hacían masajes no tarde ni un segundo en llamar... deberías de probarlos, hyung... -- Explicó con sus ojos cerrados, disfrutando plácidamente de como las fuertes manos del desconocido hacían lo que tenían que hacer sobre sus músculos. -- Y no, me desperté a la perfección, la verdad que soy alguien de difícil resaca. --
-- Uhm, que suerte... -- Murmuró el azabache, girando su rostro hacia detrás para poder ver las preciosas vistas al mar. Desde luego cualquier cosa era mejor que seguir viendo al masajista tocando lo que él debería; y además manteniendo una conversación incómoda ya que no sabía del todo como hablar con ese desconocido delante de ambos.
Aún así, para su suerte, el muchacho no tardó en terminar, yéndose de la habitación unos diez minutos después de que el rapero despertase. -- ¿Qué quieres hacer hoy? Estamos aquí celebrando tu cumpleaños, eres quien decides. --
-- El paseo en auto del que hablamos ayer me encantaría. --
-- Ya te aviso que no conozco las carreteras o calles de Malta, vamos a acabar perdidos. -- Aseguró YoonGi con una sonrisa divertida, no por su propio comentario, si no por ver al rubio reír.
-- Bueno, una aventura es más divertida si huele a peligro, o eso dicen. --
Fue lo último que el joven dijo antes de entrar de nuevo a la habitación apenas vistiendo sus boxers, puesto que así se había dado el masaje. El chico de ojos gatunos se permitió quedarse allí unos largos segundos más para admirar tras el cristal el redondo trasero que se cargaba su chico, y sus muslos, no nos olvidemos de sus muslos.
Totalmente inconsciente de sus actos, Yoon tomó su belfo inferior entre sus incisivos, si no conseguía pronto comerse ese culo iba a tener hasta pesadillas.
-- Min idiota YoonGi ¿Se está bien en la terraza, o qué? -- Le gritó el pequeño desde dentro, quien por supuesto se había dado cuenta de la mirada que le estaba echando; y bueno, le gustaba, adoraba que lo mirase de esa forma, pero ahora quería ir al viaje auto y él era un chico caprichoso, nada que ya no sepamos ¿cierto?
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París || Yoonmin Kookv
Fanfiction"Horas en la cama, coches de alta gama, playas en Bahamas. Tienes que venir a probar, y a ese déjale ya, no tiene para empezar, dile que estas cansado y vente conmigo a París. " Donde YoonGi es un rapero y Jimin un modelo que tienen que mantener un...
