veinticuatro

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Para la suerte de un saturado JiMin, el día de hoy era domingo, y eso solo significaba poder descansar el día al completo. Había estado solo en casa debido a que YoonGi se fue junto a HoSeok a... bueno, la realidad es que no se había enterado demasiado bien a donde porque el pálido se lo comentó mientras él estaba dormido aún. 

Llevaba todo el día solo en el penthouse disfrutando del silencio y la tranquilidad, por lo menos toda la que sus propios pensamientos eran capaces de ofrecerle. 

Ahora eran poco más de las 19 pm y se encontraba dentro de la bañera rodeado de burbujas y sales de baño, el agua estando teñida de violeta por haber usado una bomba aromática. -- Tengo tantas cosas que solucionar antes de que lleguen las vacaciones... -- Murmuró para si mismo, resbalándose con lentitud hacia abajo hasta que su rostro quedó debajo del agua. 

No había podido contactar con TaeHyung aún desde la última vez que le vio, y necesitaba hablar con él por si, por algún casual, quisiera celebrar la navidad juntos. JiMin en serio se moría por hacerlo, por poder pasar esas vacaciones tan significativas junto a la persona que podía considerar familia... después de todo no tenía a nadie más en ese aspecto. 

Su madre, o como él prefería llamarla: quien fue su tutora legal hasta su mayoría de edad, no era alguien demasiado presente en su vida, ella apenas dejaba un mensaje para desearle un feliz año nuevo, pero nunca le pedía venir a casa por esas fechas ni mucho menos; y JiMin sabía que ella tampoco lo quería allí. 

Park SunHee, la mujer que lo adoptó, nunca terminó de aceptarle, y claro que el rubio era consciente de aquello, lo fue siempre. Ella pretendía traer de vuelta a uno de sus difuntos hijos, pero eso era imposible, JiMin no podía y tampoco debía hacer aquello. Y por eso fue que nunca terminaron de congeniar. 

Claro que él estaba agradecido con ella por haberle dado la sustentación económica, un techo y comida; pero no podía llamarla madre, porque una nunca te haría sentir tan insuficiente a cada momento de la manera en la que ella lo hacía.

Unos cuantos toques con ritmo en la puerta del baño se escucharon sacando en seguida a JiMin de su mundo interior. -- ¿Te queda mucho, sirenita? Acabo de llegar y JungKook está a punto de venir a casa, quiere hacernos la cenar y tiene que hablar de un par de cosas conmigo. -- Comentó el azabache, entrando en la habitación que estaba llena de vaho.

-- No, creo que saldré ya de aquí, pásame el albornoz, por favor. -- 

-- ¿Pasa algo? Últimamente estas mucho más serio de lo habitual, está todo bien ¿Verdad? -- Inquirió el mayor dándole lo pedido, luego sentándose sobre la tapa del inodoro para poder seguir conversando con el modelo. 

Este mismo le miró con una suave sonrisa mientras se colocaba el albornoz, haciendo un nudo con el cinturón de este para que permaneciera cerrado. -- Claro que sí, YoonGi-ah, es solo cansancio. ¿Qué tal con Hope hyung? -- JiMin se movió hacia donde el pálido se encontraba, en la pared detrás suyo se encontraba un armario alto de donde sacó una loción para su cabello. 

Y YoonGi no pudo evitar colocar sus manos en la cintura del chico al tenerlo allí frente a él. -- Se hizo un tatuaje, estuvimos en un estudio nuevo porque SeokJin hyung está de viaje, la verdad es que no estuvo mal, pero nada comparado con Jin-ah. -- Ante el nombramiento del tatuador, JiMin miró al contrario con una de sus cejas alzadas. -- ¿Qué hay con esa carita? -- 

-- SeokJin es la persona más irritante que conocí jamás. -- 

-- ¿A ti hay alguien que no te parezca irritante, bombón? Esa es la verdadera pregunta. -- Bromeó el rapero abrazándole ahora por su cintura para atraerlo hacia a él y dejar un beso sobre la parte de su torso que quedaba al descubierto. -- Dice SeokJin hyung que cree que sientes celos de él ¿Es por eso que te irrita? -- 

París || Yoonmin KookvHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora