dieciocho

3.9K 332 164
                                        

-- Solo dos fotos más y... ¡Listo! Terminamos el reportaje. -- Festejó la chica que llevaba más de dos horas fotografiando a JiMin, de verdad no lograba entender como el modelo había podido soportar tanto tiempo concentrado en su trabajo. 

El rubio hizo una reverencia una vez que todo el equipo había comenzado a aplaudir por el fin de la jornada. Todos hablaban entre ellos felices, ya hablando de la ronda de soju que más tarde irían a tomar. Ninguno de los presentes se acercó al modelo para invitarle, siquiera se les pasaba por la cabeza, y en parte era culpa del joven; puesto que todos conocían de su personalidad fría y cortante, egocéntrico y además arrogante. O eso aparentaba. 

Park abandonó el set fotográfico, dirigiéndose directamente a su camerino, donde podría deshacerse de las prendas de la sesión fotográfica y además remover el maquillaje de su rostro. 

Al abrir la puerta, su corazón se paró por un momento; manifestándolo con un suave saltito agarrándose al marco de la puerta para no caer. -- ¡RyeoWook! ¡Qué susto! -- Exclamó llevándose una de sus manos al corazón antes de suspirar. 

-- ¿Susto? ¿No es como si siempre después de cada sesión de fotos no te esperase en tu camerino? -- El mayor sonrió con todas sus fuerzas para que pareciera real, pero no dejaba de estar preocupado. 

Un par de días habían pasado desde la discusión que tuvo con JiMin; y sabía que tenía que disculparse con él. Si antes el modelo era alguien distante y con afán de creer que podía solo con todo, ahora se había vuelto aún más de ese modo; y Wook no lo llevaba bien, necesitaba que el joven se apoyase en él, que le buscase como su mánager que era. 

-- Puedes irte si lo necesitas, RyeoWook, no quiero molestarte, puedo tomar un taxi cuando salga de aquí. -- Una vez más, le estaba intentando evitar. 

-- JiMin... -- Llamó el más mayor, siguiendo con la mirada al nombrado, que acabó por sentarse en el sillón frente al tocador de luces, mirándole a través del espejo. -- Eres mi responsabilidad, estoy a cargo de tu cuidado; y aunque me dejasen de pagar por ello, seguiría velando por ti ¿Entiendes eso? -- 

Park entreabrió sus abultados labios sorprendido por las palabras de su representante ¿Estaba diciendo la verdad? De pronto sintió las manos del mayor posarse en sus hombros, nunca apartando su mirada a través del espejo. -- Gracias entonces... -- Susurró. -- Siento ser una carga tan grande. -- Dijo en un tono aún más bajo que hizo que el corazón se le estrujase. 

-- Siento tener mano dura incluso cuando no haces algo malo... -- Se sinceró el mayor esta vez, apretando con suavidad los hombros de JiMin; viendo como los ojos del mismo se cristalizaban; era la primera vez que RyeoWook se disculpaba con él. -- Mañana por la mañana; a las diez, tienes una cita programada con Yuqi, la hija del hombre con el que hablaste la última vez. Me encargué de organizarlo todo ¿está bien para ti? -- 

-- Está perfecto, RyeoWook-ssi. -- 

Ambos se sonrieron a través del cristal, el mánager juraba poder haber visto a ese JiMin de dieciocho años recién cumplidos que conoció un día, uno al que todavía no habían terminado de romper el corazón y aún creía que la vida podía a llegar ser completamente justa y bonita. 

 

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
París || Yoonmin KookvHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora