veintiseis

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Era una mañana fría, posiblemente una en la que la ciudad de Seoul se encontrase casi en los cero grados, así que no era extraño si en algún momento comenzaba a nevar. Aún así, la pareja que dormía plácidamente en el penthouse no lo podían sentir. 

Ambos se encontraban enredados bajo las sábanas con sus cuerpos desnudos si no fuera por la ropa interior. 

JiMin estaba tumbado de lado con el brazo del rapero por debajo de su cabeza en posición de cucharita, además, tenía una de las piernas metida entre las propias. Definitivamente llevaban durmiendo toda la noche de aquella manera, y podrían haber seguido si no fuera porque el despertador que habían programado en el teléfono del modelo hubiera comenzado a sonar. 

La melodía hizo que el pálido abriera los ojos con pereza, si fuera cualquier otro día posiblemente hubiera ignorado el llamado para despertar, pero era 23 de diciembre y desde luego se trataba de un caso especial: hoy viajarían a Daegu para encontrarse con su familia. 

Min se removió con cuidado en busca del aparato que sonaba, aún sintiéndose un poco desorientado. Cuando se sentó en el colchón pudo ver como el teléfono brillaba en las manos del modelo, quien parecía haberse dormido agarrándolo, mirando algo seguramente. 

-- ¿Cómo puedes seguir durmiendo cuando el teléfono está vibrando y sonando en tus manos? -- Preguntó el azabache, aunque por razones obvias el pequeño no iba a resolver su duda. 

YoonGi le arrebató el apartó con cuidado, apagando la alarma y además quitando la que iría a sonar dentro de cinco minutos (la cual habían puesto por si acaso no conseguían despertarse con la primera, era cuestión de experiencia.) 

Como cualquiera podría comprender, no fue su intención en absoluto fisgonear en el teléfono del más joven; él solo pretendía desbloquear el mismo para cumplir su cometido, sin embargo tan pronto como la contraseña fue puesta, se abrió el chat de TaeHyung. 

>> Vale, JiMinie, te prometo que nos veremos después de navidad. Lo siento mucho, te amo ¿Si? no te sientas mal por mi culpa, por favor. Cuídate mucho. << Era el último mensaje, con el cual al rapero se le escapó una risa irónica. -- Estúpido hipócrita. -- Susurró saliendo de la conversación, porque realmente quería respetar la privacidad del rubio que dormía a su lado. 

Se limitó a quitar la alarma siguiente y a dejar el aparato encima de la mesita de noche de su lado antes de salir del colchón, dejando que el contrario siguiera durmiendo allí. 

YoonGi se sentía emocionado, hacía cerca de un año que no veía a su familia, la última vez fue en su cumpleaños, es decir, en marzo. Tenía ganas de ver a sus padres, a su hermano y cuñada, pero sobre todo... a su sobrina. En la paz que el silencio mañanero le otorgaba, el azabache se dio una ducha y lavó sus dientes. 

Cuando salió del baño envuelto en su albornoz pudo ver como JiMin había cambiado su posición, ahora encontrándose en mitad de la cama King size abrazando la que era la almohada del músico, cosa que le hizo sonreír. >> Con lo mucho que te negabas a siquiera entrar en mi habitación al inicio, quien diría que dormir aquí se te haría costumbre. << Pensó el mayor acercándose al colchón, para sentarse en este cerca del muchacho. 

Con cuidado acarició los cabellos dorados del modelo, apartando los mechones rebeldes de este que se posaban en su angelical rostro. -- Bebé, tienes que despertarte, dijimos que mientras yo metía las maletas en el auto tú prepararías algo de comer para el camino. -- Murmuró inclinándose hasta besar la pomposa mejilla ajena. 

-- Cállate, tonto. -- Se pudo escuchar en un tierno gruñido de parte del joven, sonsacándole la primera risa sincera al pálido del día. -- Quiero dormir. -- Se quejó. 

París || Yoonmin KookvHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora