Evie Branwell es una de las mejores shadowhunters del Instituto de Nueva York, siempre sigue las leyes y hace bien su trabajo. Pero, ¿qué pasará cuando un familiar suyo del pasado venga a provocar muchos problemas? ¿podrá superar los obstáculos? ¿qu...
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Empecé a abrir mis ojos, encontrándome en una habitación que no era mía, a mi lado se encontraba un dormido Isaac. Por la puerta, se adentró Alec, al verme despierta me sonrió.
-Evie, estás bien - dijo acercándose para darme un beso en la frente - ¿cómo te sientes?
-Bien, ¿cómo está Luke? - pregunté.
-Él está bien, ¿quieres ir a verlo? - preguntó y yo asentí repetidas veces. Empezamos a caminar por el departamento de Magnus y en la sala estaba Clary, ella me abrazó.
-Esperen - dijo viendo que pensábamos retomar nuestro camino - si no hubieran llegado a tiempo, yo... me alegro que tu y Jace estén bien ahora - dijo esto último mirando a Alec.
-No lo hice por Jace - dijo el pelinegro, pasando su brazo por mi cintura, viendo que me costaba mantenerme de pie.
-Entonces me alegro que lo hayas hecho por ti - dijo Clary, y le sonreí. De atrás de Clary, vimos a Jace, quien se acercó a su Parabatai para darle la mano, luego se acercó a mí para agarrarme de la cara y plantar un beso en mi frente.
-Gracias - susurro el rubio para ambos, y sonreímos para luego salir del cuarto e ir a ver a Magnus. Nos encontrábamos limpiando la sangre del sofá, mientras Magnus preparaba unos cócteles.
-¿Saben que tengo magia para eso? - preguntó el brujo, haciendo que voltee a verlo con media sonrisa.
-Si, creo que usaste demasiada magia por hoy - dije.
-Por cierto, ¿quién es el lindo pastelito que los acompañaba hoy? - preguntó haciendo referencia a mi hermano.
-Isaac, es mi hermano mayor, pensé que lo reconocerías - dije viendo fugazmente al brujo.
-¿Un trago? - preguntó el brujo mirándonos.
-Gracias - dije mientras tomaba mi copa y la de Alec, para luego extenderle la suya. Estuvimos charlando de cosas triviales hasta que sonó el celular del pelinegro.
-Hola madre - dijo cuando contestó - claro - dijo Alec y colgó - el deber llama - dijo mirándome.
-Está bien, vámonos - dije, me di vuelta para saludar al brujo - te dejo a mi hermano, mándalo para el Instituto luego.
-Está bien, galletita - dijo Magnus y nos abrió - nos vemos luego.
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