El reencuentro (27)

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Me despierto, ¿Cómo se sigue después de esto? es tan extraño, estoy en la cama desnuda, tapada en sabanas junto a Nicolás, ¿Por qué siempre me rindo ante sus brazos? tiene algo que mi corazón no puede soltar. Lo observo, algunos segundos, e intento dormir un poco mas, para tratar evitar pensar en las malas decisiones que siempre tomo cuando se habla de Nicolás. 

Regreso a despertarme, Nicolás ya no esta a mi lado, así que me levanto y entro a ducharme algunos minutos,  intentando dejar el pasado atrás en paz. Termino, salgo cambiada, mientras intento secarme el cabello con una toalla y me dirijo hacia la cocina, esta Nicolás, preparando algo para desayunar.

Nicolás: Buenos días.

Emilia: Buenas -me siento en la silla y apoyo mis manos en la isla- ¿A que hora iremos?

Nicolás: En una hora ¿Esta bien?

Emilia: -asiento con la cabeza- 

Nicolás: Aquí tienes -me da una taza de té- Como a ti te gusta.

Emilia: Gracias Nicolás -agarro la taza- Mmm... que rico, gracias de nuevo -sonrió un poco- ¿Te bañaste temprano? ¿Hace mucho despertaste?

Nicolás: Si, fui a buscar algo de ropa y me bañe aquí. No iba a dejarte sola, te prometí que iríamos juntos.

Emilia: Gracias.

Nicolás: ¿Estas ansiosa?

Emilia: Muy... no puedo creer todo este tiempo que no las vi, pero así es la vida Nicolás. Un día estas en la cima y al otro día caes al precipicio en caída libre.

Nicolás: ¿Tenes ganas de ser madre?

Emilia: Siempre me lo negué, nunca tuve un deseó maternal, ser madre nunca estuvieron en mis planes, pero no voy a mentirte cuando tuve a las niñas ame serlo, pero... creo que nunca tendré hijos.

Nicolás: -acaricia mi mano- No puedes rendirte a tu sueño, creo que serias una madre extraordinaria, porque lo fuiste, te hiciste cargo de 3 niñas Emilia, cambiaste pañales a la vez mientras le enseñabas a Matilda la tarea de clases. No mereces quedarte sola, yo se que serias increíble, pongo las manos sobre el fuego por ti. 

Emilia: -tomo un trago de té y quedo en silencio-

Ordene un poco el departamento mientras Nicolás hacia algunas llamadas telefónicas de trabajo, todo era tan extraño al volverlo a tener cerca, sin embargo deje de ilusionarme, se que durante este año lejos de él una parte de mi lo olvido. 

Ya era hora, fuimos hacia la casa de Gonzalo y Ana, mi corazón latía por mil y miles de preguntas pasaban en mi cabeza, por ejemplo ¿Aun me amaran? ¿Me recuerdan las mellizas?. Llegamos, Nicolás estaciono el auto enfrente de la casa y me miro a los ojos.

Nicolás: Creo que tiene que ser una sorpresa, bajemos y entro yo primero.

Emilia: Esta bien -bajo del auto y Nicolás también- 

Nicolás toco el timbre de la casa y me quede en el costado, sin que nadie me viera, la puerta se abrió y Nicolás entro sin cerrarla aun.

Nicolás: Llego el tío Nicolás -grita-

Matilda: ¡Papaaaaaaa! -corre y lo abraza-

Nicolás: Mi amor -besa la cabeza-

Lola y Emma: ¡Papiiii! -corre también hacia él- 

Ana: ¡Que linda visita! parece que mis niñas extrañaron a su tío bueno padre Nicolás.

Nicolás: Tengo una sorpresa para ustedes -alejándose un poco de la puerta- 

Un cambio de vidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora