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JACKSON

Al momento que James y yo nos adentramos al cuarto, el silencio incómodo se hizo presente. Miraba a todos lados menos a él y cuando lo veía, trataba de hacerlo de reojo o de manera que no me viera que lo miraba, sería aún más incómodo. Veía el cuarto de mi amigo, porque debo admitir que la casa de mi mejor amigo era genial.

Me senté en la orilla de la cama. De verdad que no pensé que fuera a venir, sabía que Rodrigo lo había invitado, sin embargo, daba por echo que no vendría al saber que yo estaría aquí. Sabe perfectamente que no me cae bien. No sólo por que esté conquistando a Michelle más rápido que yo, aunque bueno, yo no hice muchos méritos para caerle bien a ella, pero hay algo en él que me hace desconfiar.

Y sí, por otro lado no tan importante, es que me está robando a la niña que quiero. Se siente el mejor, aunque tal vez lo es, pero es más creído que yo en cierto modo.

Suspiré de exasperado. Rodrigo ya se había tardado en subir, por lo que decidí ir a por él para empezar la película y terminar más pronto con éste martirio. Me levanté de la cama y caminé escaleras abajo.

Me detuve a medias escaleras cuando escuché una pequeña risa de una mujer proveniente de la cocina. Bajé más despacio, con la finalidad de no ser escuchado y poder ser yo el que escuche la conversación.

- [...] aún no decides con quien compartir tu corazón.

Mi corazón dió un latido más fuerte al escuchar mi nombre y saber que Michelle hablaba de mi y un hueco en el estómago al oír lo que dijo de mí. Para ella no era más que un muñeco de aire, lo que se resume en ser un hombre sin cerebro y estúpido, además de que no perdería el tiempo con alguien como yo y CLARO! ¿Quién querría estar con alguien como yo? Decidí alejarme de ahí. Suficiente. Apreté los puños. Miré la puerta, listo para entrar, pero sabía que si hago eso, ellos se darán cuenta de que los estaba espiando, por lo que respiré profundamente tratando de tranquilizar mi enojo. Subí de nuevo al cuarto. No diría nada sobre ello. Ni siquiera a Rodrigo. De algo me serviría en un futuro, para qué? No sé.

James seguía ahí, esperando la hora en la que viéramos la película. Yo me aventé en el colchón de Rodrigo y saqué el teléfono y buscar el destinatario

- Hola primor. Estás en casa? - guardé de nuevo el celular y esperé alguna respuesta.

MICHELLE

- [...] No le hace falta nada más- aseguré

- Le hace falta sus padres Mich... - la pequeña sonrisa que tenía en el rostro se me esfumó ante aquella respuesta - la herida está reciente. Levántate tú todos los días, tratando de que los pensamientos no te maten, de lograr que todo esto no te cambie para mal. Hazlo tú sola. Porque aunque tengas un amigo o 2 que te ayuden y que en éste caso soy yo, no es suficiente.

- Basta - susurré gritando. Respiré para que la paranoia no me abrumara con sus palabras y sentirme un tanto culpable

Cubrí mi rostro con mis manos tomando aire. Mi hermano me miraba fijamente con una sonrisa tierna, conocía esa mirada en él. Es como si me viera vulnerable en ésto del amor, aunque bueno, puede que si lo sea.

- Vayamos a ver la película. No quiero seguir con ésto - insistió pasando su brazo por mi cuello.

Ambos tomamos las palomitas, los churros, los refrescos y el chile, para digirnos al cuarto de Rodrigo. Al entrar, ya estaban los 2 chicos en la cama, cada uno en su celular, en su propio mundo. No se me hizo raro el que no compartieran palabras y creo que agradecía ese punto, sería más raro para mi.

Yo me subí, gateando hasta la cabecera de la cama, situandome en medio, y de ahí, que se pongan como quisieran. Rodrigo buscaba el control, Jackson se acosto a nuestros pies, James a mi lado y al último, Rodrigo ocupó el único lugar disponible al otro lado mío. Nos pusimos cómodos a nuestra manera y hasta que por fin pusieron Play a la película.

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