Mis oídos fueron despertando. Oyendo la regadera del baño. Luego, a los segundos, mi despertador sonó. Perezosamente saqué mi brazo de las sábanas y quitarlas para sentir aquel frío madrugador y callar el gallo electrónico llamado despertador. Me estiré pasando mis dedos por mis chinos enredados. Me senté aún con los ojos cerrados para caer y estampar mi cara en mi acolchonada almohada. Salí por fin a duras penas de mi cama.
Ignoré la luz que se colaba por debajo de mi baño. Imaginaciones mías podrían ser, pues caminaba como un zombie en busca de alguna poción para poder despertar, caminando con los ojos medio abiertos, medio cerrados. Tomé mi toalla de mi closet y un cambio de ropa para meterme a bañar, haciendo todo mecánicamente para irme a bañar. El sonido de las ultimas gotas del agua en la regadera y la puerta corrediza se hicieron escuchar. Tal vez era Rodrigo, a veces lo encontraba aquí. Siempre tenía la suerte de que su baño se desconchinflara cada 2 semanas, pareciendo ya una tradición, así que mi baño era su segunda opción, algo que se volvía tedioso al principio, pero tiempo después te acostumbras ya que no te queda de otra. Una sombre se movía de un lado a otro. Sin previo aviso y sin pensar, abrí la puerta y la cerré detrás de mi y cerré más los ojos haciendo un puchero a causa de la luz cegadora.
-Rodrigo, sal de mi baño ¿De nuevo se te descompuso el baño o el jabón se te acabó?
-Ninguna de las 2, pequeña golosa- la voz grave hizo que abriera los ojos de golpe para encontrarme con él. Ahogué un grito con mis manos dejando caer la toalla
-¡¿Qué haces tú aquí?!
-¿Qué no te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar?- parecía calmado, sin sorpresa alguna en su rostro, algo que me enojó aún más.
-¿Y que a ti no te enseñaron modales? ¿Qué haces aquí? Y no quiero respuestas tontas Jackson
-Me metí a bañar. Tu hermano no ha salido desde hace una hora y media. Yo también me quería bañar
-Salte de aquí ahora mismo
-¿Qué tal si no me hubiera puesto aún la toalla cuando entrarte? O peor aún, si todavía me no me bañaba
-Estarías 3 metros bajo tierra, descansando en un baúl gracias a mi- cruce los brazos sobre mi estómago y esperé a que un milagro pasara- Y bien?- cosa que no sucedió
-¿Qué?
-Fuera de aquí
-Claro, si serías mas gentil, sería mucho mejor- suspiré y tomé aire, queriendo así, eliminar toda mi furia
-Está bien- paciencia siempre me sobraba, pero con este tipo frente a mi, paciencia es lo que no conocía y me faltaba tanto como el oxígeno- Serías tan gentil de largarte de mi baño!- dije subiendo el tono de mi voz en cada palabra
-Humm... Ok, pero lo hago por que se me hace tarde, no por haber sido amable
Mientras recogía sus cosas, lo mire. Su abdomen bien marcado, su tono cobrizo de la piel, sus músculos sobresaliendo de su cuerpo mojado, brillando a causa de las gotas de agua que caía de su cabello. Me empecé a poner nerviosa, sus cabellos que tapaban un poco sus ojos brillante, una imagen enloquecedora para toda chica... Excepto yo... Me pilló mirándolo y aparté la mirada con toda la rapidez que pude. Escuché un tono burlón saliendo de su garganta
-¿Te diviertes?- parpadeé varias veces y me sonrojé
-Sal de aquí ahora- mi voz no sonó tan firme como hubiera querido, pero muy convincente para la situación
-Lo haría con gusto, si me dejaras pasar, poder abrir la puerta y salir
Me quedé quiera. EL baño era amplio, pero a la vez demasiado angosto para 2 personas. No tenía más opción que acercarme a él para poder abrir la puerta detrás de mí. Mis movimientos fueron torpes
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¿Enamorado de una Nerd?
RomanceUna chica Nerd, un chico ardiente, un amor... ¿raro? Michelle, una niña con sólo 2 amigos como ella, le encanta estudiar, su mundo son los libros y los números ... Y por otro lado, un chico con mucha onda, flojo y deportista, sólo le interesa las c...