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Me dolía, me dolía sólo el echo de saber que estábamos peleadas y el motivo. Seguía pensando que era una completa bobada, pero mis sentimientos aún están heridos.

Volví la mirada hacia con Tamara quien ya me daba la espalda cuando se sentó. No sé si ésto duraría un largo tiempo o no, pero rezaba por que fuera muy poco, aunque al pensar en mi orgullo puede que pase un buen tiempo para volvernos hablar.

A los minutos no tardó en aparecer Gustavo, anunciando su llegada con un tropiezo y como era de esperarse, los ahí presentes se echaron a reir. Saludó a Tamara y luego desvío la mirada hacia mi, extrañado al ver la lejanía entre ella y yo, pues nunca nos habíamos sentado tan separadas sólo por gusto. Miró las demás butacas alrededor, sin saber donde sentarse, ya que, bueno, si nos ponemos en su lugar, no es fácil tomar una decisión como la que debe tomar en estos momentos. Puesto que si se sentaba con Tamara era como traicionarme a mí y si se sentaba a mi lado, es como darle la espalda a Tamara y ambas éramos sus mejores amigas. Le sonreí lo más amigable posible, sin ser hipócrita, claro, dando a entender que no se preocupara por mí.

No despegó la mirada en mí al tiempo que ponía su mochila en la butaca libre a lado de Tamara. No lo juzgo, ni mucho menos, supongo que si hubiera venido conmigo, le hubiera sugerido sentarse con ella, ya que al menos yo estaba acompañada de James y uno que otro chico, y ella, bueno, le hablaban más chicos desde siempre que a mí, pero sólo para pedir tareas, de ahí en más, los 3 éramos invisibles.

- Tuvimos una pequeña discusión ayer y... no hemos hablado...

- Ah sí. Entiendo. Pero si me permites decirlo... creo que debes arreglar las cosas. Es tu mejor amiga.

- Si lo e pensado, pero ambas somos orgullosas y sé que le debo una disculpa, sin embargo en mi opinión... ella debe hacerlo primero.

- Igual, sabes que tienes a otro amigo en quien puedes confiar

Lo miré con ternura, para obtener un guiño de su parte. Le sonreí como agradecimiento a sus palabras. Karoline pasó a mi lado para sentarse detrás de mi, sin decir una sola palabra, lo cual se me hizo extraño.

Sentí un leve toquido en mi hombro y giré hacia ella

- Dejas te haga un pequeño peinado durante la clase? - dudé un poco en aceptar su oferta, pues se trataba de la chica que hasta donde yo sé, me odiaba a morir y el sentimiento era recíproco de mi parte, además fue hace unos meses que ella casi me mata de jalones en el baño, incluyendo una que otra escena frente a todos dejándome en ridículo. Pero al final accedí, aunque si, tal vez después me arrepentiré

- Claro - respondí al fin

Empezamos a platicar los 3 sobre temas indiferentes, uniéndose a la plática 2 compañeros más, al grado de olvidarme por completo de Tamara. El profesor anunció su llegada con un saludo dejando su maleta en el escritorio y dió paso a las clases del día.

A media clase, el profesor pidió nos juntáramos en grupos de 4 personas para hacer un proyecto. James y yo éramos los primeros, luego se unió Karoline y después Antonio, uno de los chicos que se había involucrado en la plática de hace unos momentos.

Tamara y yo cruzamos miradas, ella estando a unos centímetros de mi butaca, parada frente a mí, junto con Gustavo a sus espaldas. Me quedé callada esperando que dijera algo, al igual que mis compañeros de proyecto.

- Al parecer ya encontraste otro grupo - miré rápidamente los 3 chicos de mi equipo

- Así es. Supuse que no querías a una puta como yo en tu equipo. Así que te ahorré la molestia - respondí un algo altanera para mi gusto

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