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Los toquidos en la puerta fueron la razón por la cual me desperté poco a poco. Me encontraba en posición fetal , tal cual me quedé en la noche. Me moví poco a poco y las partes entumidas me reclamaban compasión cuando al fin las dejé moverse después de horas

Alguien volvió a llamar a la puerta, hasta que distinguí la voz de mamá, con tono preocupado.

- Hija, cariño, está todo bien ahí?! No te haz levantado y se te hará tarde para ir a la escuela. Los llevaré!

Miré las sábanas, presumiendo una gran mancha roja justo a lado de mis ojos. Al mirarla me asusté, incluso por microsegundos pensé que estaba muerta y era mi espíritu el que merodiaba ahora, cuando recordé la herida en mi mano. Cubrí mi frente con mi palma, mirando al techo. Dios mío! Que gran susto!

- Estoy bien madre. Sólo me quedé dormida. Ahora bajo

- El desayuno está casi listo de acuerdo. No tardes - y así los pasos se empezaron a alejar

Tomé las sábanas manchadas y las tiré a la basura, tal vez tendrían remedio, pero sería difícil conseguir quitar una mancha de sangre seca. Me dí un baño rápido, me arreglé y bajé las escaleras, no sin antes limpiar la herida y venderla de nuevo, se veía fatal. Además, nunca fuí de sangre pesada para éstas cosas, ver sangre era mi punto débil, aunque es curioso, ya que me gustan mucho las películas de terror. Tal vez porque tenía en cuenta de que era artificial... Pintura....

El olor a sincronizadas impregnó mi nariz y sin decir nada, me senté en una silla, frente s mi hermano, quien estaba más callado que de costumbre. Me miró la mano, con el ceño fruncido, mas no me dijo nada y volvió a su comida. Pensé si de casualidad habrá escuchado la discusión ayer con Jackson y James o si alguno de los 2 le contó sobre lo sucedido.

Mi mamá salió de la cocina con otro plato en la mano y un jugo de naranja en la otra. Al verme, me sonrió y asi como llegó esa sonrisa, se fue, al percatarse de la venda en mi mano. Se apresuró a llegar más rápido a la mesa, dejó el almuerzo para dirigirse a mi.

- Oh cielos! Hija, pero que te pasó?! - abrió más los ojos tomando mi mano queriendo revisar la herida. Yo, sin embargo, traté de actuar lo más serena que mi ser me lo permitiera.

- Ah, nada, sólo... Me volví a cortar... Ya sabes... Tienes una hija demasiado distraída y bueno... Éstas son las consecuencias

- Y porque no dijiste nada? - comenzó a desvendar la herida rápidamente para poder verla.

En realidad, yo ni quisiera se vendar, o si lo que hice fue tan correcto, en pocas palabras, si me dedico a ser enfermera en un futuro, creo que moriría de hambre por no saber hacerlo, como dije anteriormente, ver demasiada sangre no era tanto mi fuerte

- Amm... No lo vi nece... - callé al ver la profundidad de la cortada, al parecer se había abierto más al no darle el aire suficiente para que pudiera cerrrar - Oh cielos! - dije tratando de no alterarme demás , por inercia, sin saber el porque, comencé a darle aire con mi otra mano mientras mi mamá apretaba mi muñeca para inmovilizarla lo más que pudiese

- Basta ya! Deja de moverte tanto quieres?! - espera aquí, no muevas la mano

Se fue escaleras arriba casi corriendo dejándome con cortada a flor de piel. Tomé el plato con mi desayuno y lo acerqué a mi, queriendome distraer.
Miré a mi hermano, quien me veía directamente a los ojos, fue como si yo sintiera su mirada y por inercia, volteas justamente a esa persona, aunque bueno, en éste momento, no había muchas de donde elegir, ya que sólo somos él y yo.

- Que miras? Tengo algo en la cara? O que - pregunté sarcástica

Era una mirada diferente, no podía leerla. No estaba enojado, tampoco feliz, disgustado... Serio pero a la vez neutral. De verdad raro. Levantó los ojos y desvió la mirada a su comida

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