Tóxico... Esa era la palabra correcta para describirlo. La arrastraba con él, hasta en lo más profundo de la obscuridad.
Absoluto...
La quería absolutamente para él.
..........
†Atención†
[Aquí Todoroki tiene una personalidad posesiva y tóxica. E...
Había sido difícil para que los alumnos tuvieran nuevamente el permiso de salir a las calles después de lo acontecido; especialmente Yui quien pareció tener un poco más de restricciones al ser llamada por los villanos para que la misma fuera con ellos. Sumándole también que los padres se encontraban furiosos y que tampoco se sabía si se seguiría teniendo el mismo sistema de internado que supuestamente servía para mantener a salvo a los alumnos.
Yui en esos días de encierro se había puesto a pensar varias cosas que habían mantenido sus sentidos en alerta constante. Comenzando con esa extraña fémina que tenía una vibra que con solo pensarla la hacía revolver el estómago y que sus latidos aumentarán con angustia.
No tenía ni la más mínima idea de quién era y al parece nadie tampoco sabía ya que no existían registros que la nombraran más allá de las imágenes de cámaras de seguridad que pudieron captar sus rostros y uno que otros rumores conseguidos por medio de interrogaciones realizadas por otros villanos con el propósito de finalmente llegar a sus identidades.
Hoy en día, poco y nada se sabía pero lo que si es seguro es que la calma aún no llegaba a su puerta; sino más bien todo lo contrario. Pues ahora mismo incluso estaba lidiando con un enorme nerviosismo que se instalaba como una presión en el pecho.
Trataba de actuar con normalidad mientras caminaba a un lado del alto y apuesto bicolor que como siempre mantenía una expresión imperturbable. Ambos camino a un clásico lugar de parejas como lo era un centro de diversiones.
Por supuesto esa idea fue propuesta por Yui quien se había enterado del evento y en teoría la que se encargó de planear todas y cada una de las actividades para la salida desde el momento en que Shoto se lo propuso. Aunque ciertamente ahora se arrepentía un poco ya que también le hubiera gustado notar un poco de interés por parte del mayor pero por la emoción se había dejado llevar; consolándose en el hecho de que el chico había dado la iniciativa para salir y que aquello ya era suficiente para ella.
—¿Hay algo que te gustaría hacer primero? —preguntó la menor con cierta emoción ya cuando se encontraban en medio del parque. Se encontraba mirando de un lado al otro fijando los lugares a los cuales podría ir junto a su pareja.
—No tengo nada en mente, elije lo que quieras —respondió el bicolor con aspereza mientras su atención se mantenía en un lugar lejano. Yui no sabia específicamente que lo tenía tan distraído, pero eso solo aumentó las ganas de que el contrario le prestara más atención.
—Eh... ¿estás seguro que no quieres hacer algo primero? Me gustaría saber que piensas... —añadió la joven un tanto inquieta.
—No, lo que elijas está bien —contestó en un suspiro que podría sonar de irritación.
En ese momento Yui se abstuvo de seguir insistiendo con la participación del contrario en lo que sería la actividad en la que ambos debían interactuar con el único propósito de no hacer enojar al mayor. A pesar de que una cierta sensación amarga inundó su boca, la joven intentó mantener su emoción en ese día. Después de todo, no todos los días tenía la oportunidad de salir con su pareja y pasar tiempo de calidad juntos.
Por eso, ella intentó poner su mejor sonrisa.
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Ya el sol se estaba escondiendo para ese momento y ella estaba más que agotada.
Estaba sentada en uno de los asientos de madera que estaban en el parque; para ese entonces se encontraba en solitario. Su cuerpo se inclinaba ligeramente hacia adelante en un gesto de desgaste y un suspiro involuntario escapó de sus labios.
Ni siquiera podía llorar si quería, aún a pesar del peso que por alguna razón se mantenía en su cabeza haciéndola sentir como si el mundo por un momento se reposó sobre ella.
Shoto se había ido, a saber dónde. Solo dijo que vendría en un rato, pero fue aproximadamente más de treinta minutos en que se fue y ni siquiera había contestado ningún intento de comunicación que la chica realizó.
La idea de que la pudo haber dejado botada ahí, solía rondar en su mente.
"Quizás se aburrió" pensó en un momento. Pues a pesar de todos sus intentos para que las cosas salieran bien, en todo momento desde que llegaron sintió que su pareja no estaba presente con ella. Ese sentimiento de que su cuerpo estaba presente pero que su consciente realmente no te prestaba atención.
Como si estuviera ahí solo por compromiso.
Y eso fue lo peor de todo.
—A la mierda... —gruñó cansada cuando se levantó de golpe al sentir que sus ojos se iban nublando.
Estaba cansada. Demasiado.
Incluso llorar ya le parecía demasiado patético de su parte. Si realmente Todoroki la había dejado ahí, ¿realmente seguía valiendo la pena pensar que el chico gustaba de ella?
¿Realmente tenía sentido seguir manteniendo ese cuento de hadas y aguantar ese tipo de sentimientos?
Se suponía... se suponía que el amor era algo hermoso.
Se suponía que el amor no te dejaba ese vacío en el pecho que ella estaba experimentando ahora.
Y se suponía que el amor no te hacía sentir triste hasta el punto de generarte un mundo en la garganta que ni siquiera te permitiera llorar.
—Ya es hora... —murmulló para si misma tratando de tomar un poco de aire para sus pulmones.
—¿De qué?
Sus ojos se abrieron par en par al oír la voz del bicolor y pues como era de esperarse, su vista se alzó para visualizar en dirección a este. Encontrándose al chico a unos metros frente a ella.
—¿Qué?.. —soltó involuntariamente— ¿dónde estabas? —interrogó con su voz algo rasposa—. ¿Por qué no me respondiste?
Lo último que había dicho había salido casi en un hilo de voz, haciendo que tuviera que morderse la lengua para evitar estallar en lagrimas por la frustración. Estaba molesta, cansada y dolida. ¿Por qué la dejó tanto tiempo sola?
Si no tenía un buen motivo... definitivamente ella iba a...
—Te traje un dulce.
Aquello la dejó atónita y pronto vio cómo el mayor alzaba una de sus manos para mostrarle un algodón de azúcar azul que tenía sostenido. ¿Traía eso con él? Quizás sí y no lo vio de a primeras por las emociones que la habían cegado.
—Quería traerte algo dulce, pero era difícil encontrarlo —respondió llevando su mano libre para frotar ligeramente su nuca, como si ciertamente se sintiera avergonzado—. Perdón por no responderte, mi celular estaba en silencio ya que lo puse así porque salimos juntos. El tiempo pasó volando sin darme cuenta...
Quizás sea una excusa estúpida o incluso puede que esté diciendo la verdad. Pero Yui sintió sus piernas débiles e inevitablemente se sentó de golpe en el asiento experimentando como esa presión en su cuello se iba disolviendo en lagrimas que iban cayendo poco a poco de sus ojos.
¿En serio fue eso?
—Yui... —soltó el chico con algo de prisa para acercarse a ella y tomarla del hombro; mostrándose en su rostro un rasgo de preocupación que llamó la atención de la menor haciendo que la chica inevitablemente quedara embelesada—. ¿Estás bien?
Por un momento quiso decir que sí, pero realmente en ese momento se sentía demasiado débil como para aparentar fuerza por lo que sin dudarlo demasiado preguntó lo siguiente; rogando que el chico sea realmente sincero con ella.
Era lo único que pedía.
—¿Realmente sientes algo por mí? —cuestionó de repente, viendo que había tomado por sorpresa al mayor—. ¿En serio me amas?..
El chico luego de un breve momento de silencio, se sentó a un lado de ella sin quitarle la mirada de encima. Alzó una de sus manos hacia la mejilla contraria y la colocó ahí para acariciarla con gentileza antes de acercar su rostro al de ella y besar sus labios con suavidad.
Fue uno lento que al principio la chica no correspondió del todo ya que no era lo que estaba esperando, mas no obstante, esa resistencia no duró mucho porque a los pocos segundo terminó cayendo en las redes del chico. Siguiendo el resto compás del beso.
Poco después el chico se separó de ella y luego de mirarla unos segundos a los ojos, este escondió su rostro en el hombro de la chica bajando su mano que antes estaba en la mejilla de la fémina para tomar una de sus manos y presionarla con anhelo.
—Te amo, Yui.
Los ojos de la chica habían quedado abiertos con sorpresa de oír perfectamente la voz áspera del chico que había soltado esa declaración. Y si bien ella le había hecho esa pregunta, quizás en el fondo no se imaginaba del todo la posibilidad de oír esas palabras del bicolor.
Después de todo, era la primera vez que lo escuchaba de él.
—Y entiendo que lo dudes —habló sin detenerse—, después de todo, no fui tan bueno contigo como quisiera. Sé que te mereces más de lo que doy, pero ha sido muy difícil para mí aceptar que alguien es capaz de amarme y el miedo a ser traicionado siempre me alejaban de ti. Quería protegerme de ti porque eras la única capaz de hacerme daño...
La joven que había quedado impactada, pronto volvió a sentir como nuevamente sus ojos se iban cristalizando. Esto... esto era más de lo que esperaba.
—Porque eres muy importante para mí y eso hace que tenga miedo de encariñarme demasiado contigo, ya que a veces pienso que finalmente dejarás de amarme y te irás —continuó el muchacho que se mantuvo oculto en todo momento con su frente sostenida en el hombro de la chica—. Tengo miedo de que te vayas...
—Shoto... yo... —habló la joven tratando de formular alguna palabra, pero era como si todo se quedara revuelto en ella.
Quiso apurarse para decir algo y corresponder a los sentimientos del chico; hacerlo sentir seguro y darle a entender que realmente ella lo amaba, que no pretendía abandonarlo... que lo entendía porque a ella le pasaba algo parecido.
Pero antes de eso, el mayor alzó la mirada para ver a la joven y Yui pudo apreciar en sus ojos heterocromaticos un brillo especial que le indicaba que el mayor estaba al borde de las lágrimas a pesar de sus indiferentes facciones.
—¿Tú no te irás de mi lado?
Eso fue el detonante para que la menor saltara a su cuello para abrazarlo con fuerza, teniendo toda la intención de transmitirle con eso de que ella estaba ahí para él; para ayudarlo, apoyarlo y amarlo con todas sus fuerzas.
Tratando de contener inútilmente sus lágrimas respondió a la pregunta del chico con lo que su voz le permitió.
—No me iré —dijo temblorosa—, te amaré por siempre...
Ella sintió como el chico volvía a apoyar su rostro en su hombro y correspondía firmemente a su abrazo.
—Gracias... —Escuchó decir del contrario en un tono un tanto ronco. Ella se sintió en paz.
Pero por otro lado, el rostro del chico, muy a pesar de escucharse vulnerable, realmente seguía manteniendo una expresión de total indiferencia. Aunque no duró demasiado ya que en sus labios se formó una pequeña sonrisa victoriosa que por poco lo llevaba a reírse con diversión.
¿En serio fue así de fácil?
Él había notado que la chica se iba poniendo más y más independiente con respecto a su presencia. Siendo que también la misma se mostraba resistente a sus deseos y en cuando a permanecer quieta cerca de él.
Eso lo estaba estresando.
Es por eso y solo por eso que la invitó al parque ya que pensó que con mostrarle algo más de cariño y obligarla a perdonarlo por dejarla tirada, sería suficiente para someterla una vez más.
Y resultó más que bien, tanto, que le parecía hasta ridículo. Incluso tuvo que ir a comprar un algodón de azúcar y esperar escondido, pacientemente, hasta que la chica se hartara.
"Pensé que tendría que esperar toda la noche".
Pero el hecho de que la joven no lo hubiera esperado más, le molestó un poco y eso era un punto del cual tendría que encargarse luego.
Pero por ahora, lo dejaría así.
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