Tóxico... Esa era la palabra correcta para describirlo. La arrastraba con él, hasta en lo más profundo de la obscuridad.
Absoluto...
La quería absolutamente para él.
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†Atención†
[Aquí Todoroki tiene una personalidad posesiva y tóxica. E...
¿Podría a llegar ser peor su suerte? Pues lo más probable sea que sí. Ya que no podía creer que se había lastimado el pie a tal punto de haberle dificultado el poder caminar.
Miró por los lados buscando a su compañero, pero recordó que se separaron para que así pudieran encontrar a los “heridos” entre los escombros. Quien hubiera pensando que la “heroína” sería la que ahora estuviera en ese estado.
Nuevamente en sus pensamientos surgían, aquellas críticas destructivas que solía hacerse a si misma cuando algo le salía mal. Pues el torturarse a si mismo era una forma de desahogarse para ella.
Se sujetó de la pared y con cuidado, caminando con solo un pie. Fue cojeando mientras buscaba una manera de salir de ahí. Pues la estructura en donde estaba se había desplomado justo cuando ella entró. ¿No les dije que era la más suertuda del mundo?
Se mordió el labio con fuerza intentando con ello ignorar el dolor y avanzar para poder salir de ahí. Se cuestionaba si sería bueno gritar ayuda, pero aquello solo le hacia sentir más patética.
Miró el suelo, cerrando luego sus ojos que se sentían ardiendo, pues sin darse cuenta estuvo apunto de llorar, de nuevo. Sacudió su cabeza volviendo a mirar al frente y entre todos los escombros, en el espacio que le quedaba para avanzar, pudo ver una luz.
Una luz que podría confundirse con algo que le daba esperanza. Una luz de salvación. Extendió su mano hacia ella, como si con ello podría alcanzarla y ser libre. Pero de un momento a otro, esa luz se tornó oscura, como si alguien la hubiera obstruido. Llenándola por un momento de una gran desesperación.
—¿Hay alguien aquí? —preguntó una voz neutra que era más que conocida para la joven.
—¡Todoroki! —exclamó apurando su paso a él.
El bicolor se había sorprendido al escucharla, pues no se esperaba encontrarla ahí. Con ayuda de sus manos, fue sacando los pedazos de cemento para así liberar el espacio para que la joven pueda salir.
Al llegar junto a él, se había lanzado para abrazarlo. Pues el impulso pudo más que la razón.
Él no tuvo más opción que atraparla, aún algo sorprendido por el atrevimiento de la chica que se había dejado caer para que él la atrape.
—¿Cómo es que llegaste ahí? —preguntó ayudándola a levantarse mejor.
—Es... Una larga historia... —murmuró bajando la mirada— pero debo buscar a Kacchan, el-
No pudo terminar lo que iba a decir, pues él se dio vuelta agachandose lo suficiente para que sea fácil para la chica.
—Sube.
—¿Eh? —miró nerviosa al chico, notando que el rubor iba subiendo en sus mejillas— pero...
—No me hagas esperar.
Se sobresaltó levemente al oírlo, miró a los costados notando que no había nadie a los alrededores.
Con el corazón a mil y teniendo una presión extraña en el pecho, con cuidado fue subiendo por la amplia espalda del mitad albino.
Al momento de que ella estuvo sobre él, este agarró de sus muslos y se levantó comenzando a caminar, cargándola.
Mientras tanto ella, no podía evitar sentir que su corazón salía del lugar, rogando que no pudiera sentir los rápidos latidos de su corazón. Se quedaba bastante sorprendida por la serenidad del mayor, que mientras ella se estaba que muriendo de los nervios y la vergüenza.
Aunque no podía negar que era un buen momento el cual debía aprovechar, pues cada cuando tenía la oportunidad de abrazar el cuello y sentir la espalda del chico que le gustaba, pues nunca.
Con cuidado, acercó su nariz a la nuca del bicolor, aspirando su aroma. Su garganta sintiéndola apretada por los nervios y su estómago lleno de bichos que se revolvían en él.
—¿Qué otras heridas tienes?
Se asustó por un momento. Había creído que se dio cuenta que lo estaba oliendo.
—No, solo el pie y algunos raspones... No es nada grave.
—Tienes razón, no es grave —dijo con simpleza haciendo que la chica baje levemente la mirada, sintiendo que pocos le importaba aquello al mayor— por suerte, lo importante es que estas bien.
Su labio tembló en ese momento, ¿Qué más podía pedir? Se sentía feliz, pues por fin aquel chico tan frío había puesto un poco de su atención y “preocupación” en ella.
Aunque sea solo eso, la había hecho sentir inmensamente feliz.
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La prueba había acabado.
Aunque Bakugō se sentía molesto por no haber pasado esta por el inconveniente de su compañera, no podía hacer un escándalo por ello, ya que esta se encontraba herida. Por ello, con alguna excusa, fue para verla en la enfermería.
Al entrar lo primero que vió fue al de ojos heterocromáticos de frente.
—¿Qué haces aquí mitad-mitad?
El mencionado lo miró fijamente por unos segundos y luego se retiró sin responder.
Katsuki solo lo ignoró y dirigió su mirada a la joven que se encontraba sentada con su pie vendado.
Pero lo que más resaltó de la joven, fue un detalle que Bakugō no pudo pasar por alto.
—¿Qué mierdas te pasa? —preguntó al ver a la joven con el rostro pálido, así como sus ojos algo cristalinos.
¿Qué le habrá dicho Todoroki antes de haberse retirado?
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Pueh ia eiegao.
Nadie ha notado la referencia (? Ya no quiero verlos nunca más.jpg ahre no XD
Pueh ia me voy.
Separadores de: EditorialGreatHeroes editor: deku.