Capítulo 28

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Yui ya había pasado por cosas similares, en incluso peores de las que había experimentado esa noche. Sin duda alguna, ella ya había visitado parte del infierno al vivir tantos años en esa casa sin poder decir ni una sola palabra pero aún así, sobrevivió.

Ni ella misma sabía como lo logró, pero estaba ahí. Y sin embargo, a pesar de que ya debía estar acostumbrada, a pesar de que sin duda había cosas peores... estaba cansada. Pero ya no era simplemente el decirlo luego se haber pasado un solo acontecimiento; era la suma de todo que la había consumido hasta dejarla en un estado deplorable. Así estaba...

—Cansada... —murmulló seca, con la mirada apagada que ni siquiera mostraba la más mínima emoción. Enfado, tristeza, miedo, resentimiento... todo eso parecía no existir en Yui mientras caminaba en un ritmo muerto, tambaleándose de un lado a otro—. Estoy cansada... creo que ya he aguantado mucho, ¿no? Ya es suficiente...

Mientras hablaba ella sola, cada uno de sus recuerdos vividos en esa casa fueron pasando por su mente como en una película vieja. Gris y sin sonido.

Desde los insultos de su madre, los golpes de ambos, las torturas, las noches donde había abandonado su integridad por ellos, los momentos en que pasaba a solas con su padre...

Pero esos recuerdos eran difusos, como si estuvieran bloqueados. Y Yui no sabía si se trataba de cosas que ella misma no quería rememorar por el impacto que eso pudiera producir en su persona.

Por el esfuerzo generado en aclarar esos momentos, una punzada había atacado su cabeza obligándola a llevar una de sus manos hasta ese lugar tratando de calmar el dolor pero algo había llamado su atención.

¿Cuándo había llegado en la azotea de ese edificio?

—¿Qué más da? —bufó resignada mientras seguía avanzando hasta llegar a la baranda que protegía a las personas de caer desde aquel edificio de veinte pisos—. No es como si lamentaran que muera, solo llorarán por la perdida de dinero. Mi relación con mis padres es una porquería, hubiera sido mejor para ellos si no hubiera nacido.

Había alzado el primer pie que pasó la barrera de la seguridad del piso, sosteniéndose con las manos para pretender subir la otra pierna.

—No tengo ni amigos —murmulló resentida—, vivir ya es un maldito fastidio. Shoto, él...

Y justo cuando iba a alzar el otro pie, el bicolor había llegado a su mente. ¿Qué había con Shoto? El chico que supuestamente la amaba, que pasaba tiempo con ella y solía darle detalles de cariño.

Ese chico que a veces besaba su frente con cierto cariño y la abrazaba posesivamente cuando hacía frío.

El chico que también la trataba con desdén y frialdad cuando ella no seguía las pautas que él mismo había colocado. El que desaparecía sin dar señales hasta que se le plazca hacer presencia como si nada, quien tenía un secreto oscuro que pretendía esconder.

Porque a pesar de todo Yui no era tan tonta y sabia que Todoroki Shoto era como el océano. Solo se sabía el 20% de el, aquella imagen clara y fría que él solía presentar a los demás para pasar de ser percibido.

Pero el otro 80%, en los más profundo y oscuro se encontraban sus secretos, esa personalidad que solía esconder bastante bien pero que cuando ella decidía hundirse más en busca de explorar esas partes, solía hacer acto de presencia como un todo que la congelaba. Tan oscuro y confuso que incluso parecía querer tragarla junto a él, un ser que rasguñaba y rogaba para que se acerque un poco más con tal de darle la oportunidad de poner sus garras sobre ella.

Shoto, era todo eso y más.

Y Yui también estaba cansada de eso.

—En este punto... ya no me importa nada —susurró sombría levantando el otro pie restante.

Absolute. [TodorokiXOc]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora