Capítulo 24

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—¡Lo que pasa aquí, es que son unos incompetentes! —gruñó la mujer que había saltado al ataque nuevamente en medio de la explicación que se encontraban haciendo los maestros de la Academia de héroes luego de lo acontecido.
 
Una vez más la UA había quedado bajo el foco de atención gracias al repentino ataque que nuevamente sufrió en una expedición extraescolar. Aunque ningún alumno había sido herido de gravedad y que la situación pronto había sido controlada; después de todo, al parecer, esos villanos no tenían la intención de quedarse mucho tiempo en combate porque no se habían esperado que los alumnos del primer año se les subieran encima en un combate, sumado que también, al haber sido atacados en la capital o al menos en un lugar cercano a la misma, no tardó mucho en cuando algunos refuerzos llegaron obligando a los villanos a huir.
 
Lastimosamente no pudieron arrestarlos, pero por lo pronto, que los alumnos estén a salvo, fue una cierta victoria en esa ocasión.
 
Aizawa frunció ligeramente el ceño y su semblante se oscureció un poco al volver a oír la voz irritante de aquella mujer que nuevamente lo había interrumpido; él entendía la preocupación que los padres podrían sentir al saber que la vida de sus hijos se encontraba en peligro, pero para ser sinceros, esa mujer era una pesada total.
 
Se trataba de la madre de Yui.
 
Ella junto a su esposo que solamente sonreía con despreocupación mientras escuchaba en silencio el monólogo de los maestros, habían asistido a la reunión de padres que se había hecho a puertas cerradas. Si bien el maestro entendía lo que aquello podría significar para un padre; esa mujer era la única que se dedicaba a causarle problemas en aquella junta.
 
—Señora Takahashi, comprendo su insatisfacción y lo mucho que se ha de preocupar por el bienestar de su hija, pero por favor, agradecería su compresión y colaboración en oír el informe completo con calma para luego dar su respetuosa y anhelada opinión —habló Aizawa con su voz que se caracterizaba por ser apagada, sólo que con esta vez siendo salpicada con una pizca de ironía por la poca paciencia que luchaba por no abandonar su cuerpo.
 
Aunque Aizawa al principio se sintió algo más liberado en finalmente pedir que aquella mujer cerrara la boca de una forma disimulada, pronto se arrepintió al ver como la misma parecía a punto de abrir de nuevo su boca pero notando en su rostro que la fémina estaba realmente histérica; cerró sus ojos con cansancio esperando una oleada de recriminaciones, pero para su sorpresa, después de un largo rato, el hombre que la acompañaba, su esposo y padre de Yui, habló interrumpiéndola.
 
—Cariño, el maestro tiene razón, deberías dejarlo terminar su informe —expresó con una pequeña sonrisa que a leguas se veía falsa pero que cumplía con el propósito de aparentar amabilidad. La mujer se quedó con las palabras en la boca pero finalmente accedió a obedecer las palabras de su marido mientras murmullaba molesta.
 
Aizawa alzó una de sus cejas con confusión puesto que esa mujer insoportable se había mostrado como alguien realmente indomable; pero con las simples palabras de su esposo, está accedió sin dar pelea alguna. Le había parecido curioso, pero no tenía intenciones en indagar en una relación ajena y aunque el padre de Yui no fuera de fiar para él, agradeció para sus adentros que finalmente la hiciera callar un momento para continuar con lo suyo.
 
Pero antes de que pudiera seguir, el hombre de aquella despreocupada e hipócrita sonrisa, puso una expresión que ciertamente dejó un sabor desagradable en el maestro.
 
—Pero mi esposa tiene razón, profesor Aizawa. Por más de que nos lea un informe de quinientas hojas o más, eso no cambia el hecho de que nuestros hijos estuvieron en peligro y que ustedes no pudieron prever eso —habló el mayor también colocando una mirada desafiante sin quitar la dibujada sonrisa de sus labios que pretendía esconder su hostilidad que iban camufladas en sus palabras—. Y según tengo entendido, ni siquiera existe un registro o pista de quien podrían ser esos villanos que atacaron a nuestros hijos; es decir, el atraparlos, se ve complicado. Cosa que para héroes tops como ustedes... es vergonzoso.
 
Luego de haber soltado esa bomba, todo el salón se había puesto tenso y el ambiente tan tenso que Aizawa sintió un pinchazo en la espalda por el estrés.
 
—Que débil es el legado que dejó el símbolo de la paz, ¿eh? —continuó el mayor formando un fingido gesto de desaprobación mientras negaba ligeramente con la cabeza teniendo sus ojos cerrados.
 
Los otros héroes que acompañaban a Aizawa se mostraron por igual el descontentos por las venenosas palabras del mayor que generaban una clara tensión que los ponía en desventaja a la hora de tranquilizar a los padres. Pero por muy que quisieran reaccionar ante las provocaciones del contrario, Shota les había advertido a sus compañeros que mantuvieran la compostura ante cualquier evento y muy a pesar de todos, hicieron caso a sus palabras.
 
En cambio, Aizawa respondió al padre de Yui.
 
—El símbolo de la paz ya no tiene nada que ver aquí, señor Takahashi. El ha entregado su vida por luchar contra los villanos y es cierto que ahora nosotros somos los responsables de mantener la paz que tanto había preservado —habló el maestro notando que el contrario solo colocaba una sonrisa algo burlesca en su expresión, cosa que sin duda desagradó el héroe pero aún así, siguió hablando—. En un punto de su suposición, está equivocado. Sí tenemos registros de las identidades de los villanos que atacaron el bus escolar. No habíamos dicho nada ya que esperábamos que esté totalmente confirmado.
 
La madre de Yui fue quien bufó rodando sus ojos Jade con fastidio.
 
—¿Y ya pudieron confirmarlo o eso también es demasiado para ustedes? —expresó irritada—. ¡Díganos quiénes son y por qué no los atrapan ya! Mi hija fue una de las que resultó herida en ese ataque.
 
El salón de padres quedó expectante esperando la respuesta de los maestros, dándole cierta razón a la palabra de aquellos dos que le llevaban la contraria a los héroes. Aizawa soltó un suspiro de cansancio y solo tomó unos papeles que tenía cerca para anunciar los nombres de quienes serían los sospechosos.
 
—Fueron tres personas las que atacaron el bus escolar; dos mujeres y un hombre —explicó el hombre—. El primero se llama Yakusoku Ryuu; no hay mucha información respecto a él. La segunda; Koizumi Sora; no hay registros.
 
—Uff, que grandes noticias las suyas —añadió la mujer ante la poca información dada por el mayor.
 
—Ya, cielo. Déjalo terminar; por como vamos, seguramente no tiene mucho que decir —añadió el padre de Yui de forma sarcástica.
 
Aunque Aizawa tenía unas increíbles ganas de saltar y golpear al contrario dejando a la vista su forma más violenta, solo volvió a tomar aire para contener sus impulsos. Finalmente quiso terminar cuanto antes dando el último nombre que le produjo dolor de cabeza; de la ultima persona solo tenían el apodo.
 
—La tercera persona; tenemos entendido que tiene la particularidad de viento y su apodo —soltó en otro suspiro esperando que pronto fuera interrumpido por los mayores, más antes que eso suceda, se adelantó a informar el seudónimo—. Eteria.
 
Miró el papel por unos segundos a la espera de alguna burla o queja ante la nula información que se tenía respecto a la última integrante o más bien, de todos los que fueron mencionados. Pero al no escuchar nada, alzó la mirada encontrándose con algo que llamó bastante su atención y es que la expresión de los padres de Yui habían cambiado drásticamente.
 
La mujer que antes tenía un porte engreído y prepotente, repentinamente se transformó en uno cohibido y nervioso. Así también, el hombre que desde su llegada se había mostrado relejado y altanero, ahora estaba ciertamente rígido y serio; mas este parecía haber notado que el maestro había captado sus reacciones por lo que rápidamente espabiló retomando la compostura para intentar guiar a su consternada esposa.
 
—Y después de todo, ¿solo tienen eso, eh? —soltó en un tono calmado—. Una verdadera pena —concluyó llevando su mano a la de su esposa para tomarla y hacer que esta se relaje.
 
Para suerte del hombre, su esposa también había reaccionado dejando de lado esa actitud tan radical que había puesto. Pero lo cierto es, que lo que más le jodía, era el hecho de que claramente aquello no fue suficiente para quitarse la atención del maestro que tenían sobre ellos.
 
—Sí, una pena... —añadió el maestro con sus tajantes ojos opacos puestos en aquella pareja.
 
Mientras que algunos maestros iban respondiendo las preguntas de los otros padres referentes a la identidad de los villanos y lo que harían al respecto; Aizawa y el padre de Yui, al igual que su esposa, habían quedado en silencio mientras que se daban miradas que peleaban por quien mantenía mejor la compostura y por sobre todo; la altivez.
 
No pasó mucho hasta que finalmente la reunión terminó dejando como en revisión todo el asunto de los alumnos y la seguridad de los mismos. No todo sería tan fácil.
 
Pero lo cierto era que para evitar levantar más sospechas, los padres de la protagonista habían optado por retirarse con calma e indiferencia, obviamente dejando en evidencia el desagrado que les causaba la poca eficacia que los héroes habían mostrado. Aunque por más de que lo habían actuado a la perfección, el de ojos grises ya sabía que el foco de Aizawa estaba sobre ellos y que no sería tan fácil deshacerse de él.
 
—¿Qué haremos, mi amor? —cuestionó la mujer tomando del brazo a su esposo para abrazarlo con preocupación. Ambos ya se iban alejando con lentitud en los campos de la UA camino a su automóvil. Finalmente la mujer había roto el silencio dejando en evidencia su preocupación y lo había callado bastante ya que sería peligroso si alguien de la institución los escuchan—. Regresó... justo ahora... ¿qué haremos?
 
El hombre presionó su mandíbula con fuerza por la irritación que le causaba el empalago de su esposa al abrazarlo con tanta asfixia en un momento tan complicado. Pero al saber que el maestro de Yui; Aizawa, los observaba desde la distancia por la ventana del edificio, decidió no quitarla y dejarla ser. Solo por el momento.
 
—Veré que hago al respecto —respondió serio—. Pero no hay que perder de vista a Yui, estamos demasiado cerca de lograrlo como para dejar que todo se eche a perder... por un jodido muerto viviente.

Luego de lo ocurrido y que por un buen tiempo fueron recluidos por su seguridad, finalmente llegó el día en donde se les permitió salir con libertad

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Luego de lo ocurrido y que por un buen tiempo fueron recluidos por su seguridad, finalmente llegó el día en donde se les permitió salir con libertad. Así que por supuesto, aquello fue aprovechado por Yui para finalmente realizar la actividad propuesta que la había llenado de emoción.
 
—¿Ya estás lista? —preguntó el bicolor con su tono frívolo al sentir que la muchacha finalmente llegaba junto a él para salir.
 
—Lo estoy —expresó la joven con alegría pero con timidez tratando de lucir el atuendo que había elegido desde hace días para ese momento.
 
Su primera cita con Todoroki Shoto.

  Su primera cita con Todoroki Shoto

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Absolute. [TodorokiXOc]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora