Tóxico... Esa era la palabra correcta para describirlo. La arrastraba con él, hasta en lo más profundo de la obscuridad.
Absoluto...
La quería absolutamente para él.
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†Atención†
[Aquí Todoroki tiene una personalidad posesiva y tóxica. E...
Todos, al momento que Aizawa abandonó las clases, se pusieron en marcha para guardar sus materiales y así, poder retirarse a sus respectivas habitaciones.
Estaba algo cansada, sin darse cuenta, terminó en salir última de la clase, por la lentitud de haber guardado sus cosas. Aún así no importó y seguió con tranquilidad para retirarte del salón.
Por los pasillos, sorprendentemente no se encontraba nadie, tampoco le dio mucha importancia a ello y solo seguió caminando.
De su mochila, sacó su teléfono en el, habiendo unas notificaciones de llamadas pérdidas y mensajes que eran de sus padres.
Eso hizo que se alterara, siempre que llamaban era por malas noticias o por "saber" como estaba.
Guardó su móvil con rapidez y se iba a dirigir a su cuarto de la misma manera.
El hablar con ellos en un lugar abierto era arriesgado, por varios motivos.
—Yui.
Una áspera y suave voz sonó a sus espaldas, haciéndole temblar del susto.
Giró con lentitud y la sorpresa fue mayor a encontrarlo a él, detrás de ella, aún con su mochila colgando en su hombro.
—¿Todoroki? ¿Qué haces aún aquí? —preguntó nerviosa, intentando mirarle a la cara, lo cual era bastante difícil para ella. Una mirada profunda, calmada y hasta intimidante era lo que para la joven representaba.
Aún así, pudó reunir valor y lo miró directamente a los ojos.
—¿Acaso necesito tu permiso?
Todo ese valor, que tanto le había costado reunir, se esfumó con solamente esas palabras.
De inmediato bajó su mirada nerviosa, negando rápidamente con las manos.
—¡No quería decir eso! —habló tartamudeando— Yo solo...
Comenzaba a sentirse más nerviosa, acorralada por alguna razón. Ni siquiera entendía del porque de su actitud.
—Tranquila...
Alzó la mirada y de nuevo sentió un cambio de emociones bruscas.
—Solo era una broma.
Él tenía una pequeña sonrisa en sus labios, haciéndole perderse en ello. Esta era la segunda vez que lo veía sonreír. En el pasado nunca tuvo la oportunidad de verlo así.
Y ahora, estaba sonriendo...
Solo para ella.
Una pequeña risa nerviosa, de alivio, fue lo que había soltado. Sintiéndose estúpida por sus expresiones y reacciones.
—En realidad... Estaba esperándote.
De nuevo, tomándole por sorpresa. Haciendo sentir su corazón bombear con algo de rapidez. Sintiéndo esa tonta sensación en el estómago que de tanto se habla en algunos libros.
El bicolor, al no recibir una respuesta, decidió dar el primer paso.
—Vamos...
Él, sin más, caminó en la dirección que ella se dirigía con anterioridad.
Rápidamente volvió en sí y se dió vuelta, siguiéndolo y colocándose a un lado de él.
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