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¿Alguna vez has visto con tus propios ojos un campo lleno de flores?
¿Recuerdas cuántas veces los has visto?
Izuku nunca ha visto un campo lleno de flores, nunca ha v...
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Los cuatro adultos y Denki se encontraban reunidos en la sala de la casa, Inko se había encargado de hacer té para todos mientras la lluvia seguía golpeando el techo con fuerza, los truenos se dejaban escuchar aunque las ventanas y las puertas se hallaban cerradas, el calentador había sido encendido para que el frío no llegara a calar su huesos, incluso en la habitación de Izuku había sido encendido, Yagi había visto la manera en la que su hijo se había quedado dormido junto a Katsuki y aunque se molestó por ello, esperaba que el cenizo evitara que las pesadillas llegaran a su hijo para interrumpir su sueño.
—Izuku desde pequeño le tiene miedo a los truenos —Comenzó a contar Inko con su taza de té verde entre las manos mientras veía el contenido. —Al ser discapacitado visualmente y solo saber guiarse por los sonidos y los aromas, el sonido del trueno era demasiado fuerte para él, tanto que le agarró miedo y siempre que llovía comenzaba a temblar demasiado que tenía que dormir abrazado por nosotros hasta dormirse.
—Luego de su secuestro ese miedo empeoró —Continuó Yagi al ver que su esposa no podía seguir. —Sus orejas salían tal como acaban de ver y sus pesadillas incrementaban, ya ni siquiera durmiendo con nosotros se le pasaban y era realmente duro verlo pasar por eso.
—¿No duerme cuando lo abrazan para dormir aunque esté lloviendo? —Cuestionó Masaru con preocupación.
—Al principio no, ya luego la psiquiatra le recetó algunas pastillas para ayudarlo a dormir y funcionaba medianamente bien mientras no tuviera con él pero si dormía solo las pastillas solo funcionaban por un par de horas —Respondió Yagi con una mueca.
—¿En estos momentos sigue tomando esas pastillas? —Cuestionó Mitsuki con el ceño fruncido, no le estaba gustando nada aquello.
—Sí, en las noches antes de acostarse —Respondió Inko con un suspiro leve. —Este año es el más fuerte para él porque es cuando esas personas prometieron volver por ellos y llevárselos,a sí que las pesadillas son más frecuentes e incluso la psiquiatra aumentó la dosis o eso me dijo ya que no han llegado las pastillas.
—Llegaron hoy a mi consultorio, Tamaki las llevó junto a unas medicinas que le pedí para los animales —Comentó Yagi levantándose para buscar el maletín y sacar la bolsa e ir a dárselas a su esposa. —También le entregó las de Shouto a Toya que se lo encontró cuando iba a la veterinaria.
—¿Me permites verlas? —Cuestionó Masaru dejando la taza sobre la mesa frente suyo y extender la diestra hacia Inko.
Inko asintió y le dio la bolsa de medicamentos para que pudiera ver el nombre y la dosis de aquellas pastillas.
—Eszopiclona de tres miligramos, sin duda es la dosis más alta de este somnífero —Comentó en voz alta mientras tomaba el otro frasco de pastillas. —Diazepam de diez miligramos también es la dosis más alta.