Capítulo 18

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Todos en la veterinaria se encontraban en recepción observando al enorme perro que había ido la última vez, tenían la nariz tapada ante el horrible aroma que soltaban los zorrillos mientras veía el estado deplorable que el animal tenía, a un lado ...

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Todos en la veterinaria se encontraban en recepción observando al enorme perro que había ido la última vez, tenían la nariz tapada ante el horrible aroma que soltaban los zorrillos mientras veía el estado deplorable que el animal tenía, a un lado se hallaba la dueña quien veía molesta al animal puesto también había sido rociada por aquel apestoso aroma.

—¿Me explica de nuevo y más detalladamente lo que sucedió, señorita Mirae? —Cuestionó Yagi tratando de no vomitar.

—Como pueden ver, de nuevo se metió con los puercoespines, no aprendió a la primera y por estar corriendo para huir de ellos, se topó con un grupo pequeño de zorrillos que también me rociaron por tratar de salvarlo a él —Explicó Mirae con un suspiro, arrepintiéndose puesto pudo oler claramente el apestoso aroma que llevaba encima. —¡No puedo bañarlo sin quitarle antes las puas y no quiero lastimarlo si lo hago yo sola!

—Excelente decisión de traerlo —Comentó Yagi ignorando la mirada de sus aprendices, sabía que a ellos no le parecía excelente, pero era mejor quedar en silencio. —Nos haremos cargo de él y la llamaremos cuando esté listo, así que puede ir a deshacerse de ese aroma también.

—Gracias doctor Yagi —Respondió Mirae saliendo de la veterinaria rápidamente.

—Denki ve al supermercado que hay a una cuadra de aquí y trae tanto jugo de tomate que puedas, esto va a ser difícil con ese aroma rondando por el lugar —Ordenó Yagi con una mueca en su rostro.

El nombrado asintió rápidamente y salió de la veterinaria teniendo a Melissa detrás de él en poco tiempo ya que ella llevaba la tarjeta para pagar y sería la que lo ayudaría con las bolsas. En la veterinaria quedaron Yagi, Katsuki y el doctor Tsunagu quien en realidad era el estilista de los animales que iban por un corte luego de un baño, aun así entre los tres se llevaron al perro para volver a ponerle la anestesia y comenzar a trabajar en quitarle las púas que eran mucho más que la primera vez que lo recibieron allí.

—Esa señora debería alejarlo de esos sitios o llegará muerto un día de estos —Se quejó Katsuki aguantando las arqueadas por el vómito.

—Es que él no es de ella, éste es el guardián de la entrada del bosque sur y mismo que está cerca de su casa, por eso lo trae —Contó Yagi mientras fruncía el ceño al estar revisando que no tuviera heridas más graves. —Este chico se conoce a todos los del pueblo y ataca a los desconocidos, así que lo mantenemos alejado de la entrada principal para que no mate a nadie.

—Podríamos soltarlo cuando vengan los ancianos —Propuso Katsuki de manera cínica.

—Que no te escuche Izuku decir eso o estarás en problemas —Aconsejó Yagi mientras se reía junto a su otro compañero por la expresión ajena. —Se sabe que los ancianos detestan nuestro pueblo por el simple hecho de que odian también a los animales, tanto o menos que a los discapacitados.

—Nosotros también los odiamos a ellos y no nos ven matándolos —Comentó Katsuki gruñendo molesto mientras tomaba todas la púas para dejarlas lejos del can. —Aunque lo de la primera noticia del periódico no cuenta, eso debió haber sido un padre que aun guardaba rencor por lo de su hijo y tomó venganza en cuanto vio la oportunidad, así que no cuenta.

Campo de flores [KatsuDeku] [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora