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Historia registrada en Safe Creative: 2103177196144
¿Alguna vez has visto con tus propios ojos un campo lleno de flores?
¿Recuerdas cuántas veces los has visto?
Izuku nunca ha visto un campo lleno de flores, nunca ha v...
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Izuku esperaba que ambos alfas no se pusieran a discutir por lo que se pegó más al cuerpo ajeno para distraerlo de lo que su amigo había hecho.
—Shouchan haz silencio y deja que cuente —Pidió Izuku con un suspiro. —Vamos a sentarnos, no me gusta estar de pie con este tema de por medio.
—¡Es verdad! —Exclamó Yagi con su lado protector casi a tope que vigilaba la puerta detrás de Shoto como si en cualquier momento los secuestradores aparecieran por allí. —Volvamos a la sala de descanso, Inko estaba sirviendo el postre, prepararé té verde para todos.
Los otros asintieron a la idea y siguieron al matrimonio Midoriya hacia la sala de descanso, los recién llegados e Izuku no creían tener apetito luego de aquella horrible noticia pero ninguno era lo suficientemente valiente como para negar un pedazo de pastel de chocolate y vainilla de Inko, así que una vez todos acomodados frente a la mesa con un pedazo de pastel en frente y Yagi haciendo el té, Izuku le pidió a Katsuki que prosiguiera con lo que contaba mientras amenazaba a Shoto con patearlo si volvía a interrumpir.
—Me quedaré callado, lo prometo —Respondió Shoto bastante divertido.
—Más te vale, bastardo mitad-mitad —Gruñó Katsuki para continuar con lo que les estaba contando. —A pesar de creer que sólo era un simple cuento, Kaminari y yo quisimos saber más, curiosidad de alfa, le llamaban los alfas líderes —Comentó con una mueca sobre los labios. —El líder pasaba ese día a ver el entrenamiento que se los daba a los alfas, Kaminari solo estaba presente porque lo llevaba conmigo por precaución y porque esos hijos de putas le daban palizas sin razón alguna —Gruñó molesto apretando las manos.
Los omegas presentes en la habitación tragaron saliva por el aroma tan fuerte a menta que se esparcía en la sala, Kaminari mantenía sus ojos aguados por la historia puesto recordaba y a veces sentía aquellas palizas, así que se acercó al cenizo para abrazarlo y decirle que todo estaba bien ahora y recordarle que ya no habían más palizas. Ambos chicos solían tener pesadillas con esos días en los que vivían en aquel pueblo, Kaminari le pidió mudamente a Izuku mientras le sostenía la mano que se acercara; el chico parecía bastante más ansioso que los demás así que dejó que fuera él quien calmara a su primo, después de todo; ellos eran destinados y nada era mejor calmante que el aroma de tu pareja. Así que decidió contar él mismo mientras su primo se tranquilizaba.
—El líder esa vez contó otra parte de la "historia"—Comentó Kaminari haciendo comillas y suspiró para proseguir. —Dijo casi lo mismo que el amigo de Izuku, contó que aquel pueblo era una manada fantasma porque luego de que asesinaran a la hija del líder y recibiera la marca del diablo, el hombre decidió mantenerse entre la neblina junto a su gente más fiel, no solo los que trabajaban para él si no también los del pueblo y contó que él hombre trataría de buscar venganza por aquellos niños, niñas y jóvenes que habían nacido con las mismas condiciones que su hija y que aquellos que asesinaron a su hija, pagaran de una buena vez por todas.