Amigos desde que tienen memoria, hermanos con distinta sangre en sus venas. Compañeros, confidentes, guardianes de sus mutuos secretos pero cuando uno de los dos da un paso en contra de la amistad y en favor del verdadero sentimiento, algo cambia, a...
-Dije que te largues, no quiero ver tu cara nunca más. -Él sigue tirado en el suelo y se agarra la mejilla en donde le he golpeado, estoy tan enojado, tan malditamente enojado.
-Tenemos que hablar, esto no es lo que estás pensando, Erick. Es un malentendido y puedo probarlo. -El idiota finge muy bien su cara de pena, tanto así que es capaz hasta de hacer que su voz tiemble al hablar pero no voy a creerle.
-No tengo nada que hablar contigo. ¡Maldita sea! ¡Lárgate de mi casa!
-Deja que te explique. No es lo que estás pensando, Erick.
-¡Vete a la mierda! -Grito alto y él detiene en seco su intento de acercarse, veo en sus ojos la sorpresa de escucharme así pero no me importa.
-Yo no te engañé, nunca lo he hecho y nunca lo haría.
-Eres una jodida mierda, Joel. ¿Cómo tienes el descaro de venir a mi casa y mentirme? ¡Te escuché! -El recuerdo de lo que pasó esta mañana me oprime el pecho de manera dolorosa, me duele, claro que me duele si estoy enamorado hasta las trancas pero yo se lo que escuché y no voy a permitir que me mienta.
-¿Qué escuchaste?
-No te hagas el imbécil.
-No se que escuchaste pero quien constestó...
-Cállate.
-Es un compañero.
-¡Qué te calles!
-¡Cállate tú! -No esperaba que gritara de esa manera pero definitivamente me quedo quieto en mi lugar, pocas veces he visto a Joel así y no es agradable. -Yo no te he engañado. ¿Cómo jodidos crees que sería capaz? Llevo mi vida entera enamorado de tí, fingiendo que solo te quería como amigo y ahora que por fin estamos juntos...¿Crees que sería tan imbécil de estar con alguien más?
No puedo evitar el sentimiento que me causan sus palabras y mucho menos cuando luce así, jodidamente desesperado, alterado, casi fuera de sí pero se lo que escuché, otro hombre respondió su teléfono y él estaba ahí, en la misma cama. No puedo perdonar eso, no a él, no cuando me ha jurado que me ama más que a nada y sin embargo, me fue infiel.
-Tom...ese es el nombre. ¿Te reiste mucho con él? ¿Se rieron de mí después de hacer el ridículo y llamarte? ¿Te lo cogiste después de saber que me dijo que estaba contigo? -La rabia vuelve a dominarme pero esta vez, a él también.
-¡Qué no me acuesto con nadie, joder! Tom es un compañero, es un idiota y ya lo mandé a la mierda por lo que hizo pero no te engaño con él.
-Claro...como tu amante te delató, ahora lo mandas a la mierda y vienes aquí a intentar arreglar las cosas conmigo pero te tengo noticias, Joel Pimentel...¡Me das puto asco!
-Erick... tienes que calmarte, déjame hablarte y explicarte. Es todo un malentendido, si, ese idiota contestó el celular, si, yo estaba ahí pero también lo estaba el resto del grupo, estábamos todos ahí.
-¿Ahora participas en orgías? ¡Maldito infeliz! -No puedo creer lo que me está contando, no puedo jodidamente creer que Joel, mi Joel sea capaz de...
-¿Qué? ¿Acaso estás loco? Erick...estaba el puto equipo completo porque nos quedamos todos en el mismo apartamento. ¡Joder! ¿Cómo diablos eres capaz de creer esa basura? ¿Una orgía? ¿Eso es lo que crees que soy? Manejé como un jodido loco durante tres horas y media, conduje sin siquiera desayunar porque tú no respondías el puto teléfono y yo quería explicarte lo que pasó. ¡Puta madre! Yo ni siquiera sabía que ese idiota respondió, no supe hasta que tú cortaste conmigo y recordé que cuando desperté él estaba hablando por teléfono.
-No te creo nada. ¡No te creo nada! -Mis piernas temblaban mientras explicaba su versión, tenía sentido, podría ser cierto pero yo estaba muy enojado y dolido, no podía simplemente aceptar, podría estar mintiendo.
-No te estoy mintiendo, se que es difícil de creer pero es la verdad. ¿En serio me crees capaz de hacer algo así?
-Tú dime...¿Lo eres?
Me tiembla todo el cuerpo mientras espero su respuesta, estoy molesto, lastimado, tengo miedo de lo que pueda decir pero estoy tan desesperado. Una parte de mí se aferra firmemente a mi versión, esa en la que estoy seguro de que me fue infiel pero la otra, la otra lucha por mantenerse esperanzada, atada a esos ojos café que me miran tan intensamente, que me miran con rabia y dolor, como si quisiera golpearme y al mismo tiempo atraparme entre sus brazos y besarme como solo él puede pero no digo más, solo espero su respuesta mientras doy un paso en su dirección, no tengo que demostrarle que estoy muriendo acá.
-Todo el equipo se quedó en el mismo apartamento de alquiler, éramos varios y creí que era mejor eso que rentar una habitación de hotel para cada uno. La noche anterior trabajamos hasta tarde en un puto trato que rompí después, cuando me enteré de que Tom respondió mi teléfono mientras yo dormía y se le ocurrió decirte que llamaras más tarde porque había sido una larga noche y si, fue una jodida noche larga como el infierno porque había mucho dinero en juego y me fui a dormir con un dolor de cabeza horrible. Por eso no te escribí temprano, por eso cuando llamaste otra persona contestó y aunque entiendo que hayas malinterpretado todo porque ese pendejo dijo eso no se ni con que intención...yo no sabía lo que pasó, no sabía por que me dejaste, no sabía una jodida mierda, Erick y esa es la verdad. Yo te amo, estoy enamorado de tí como un enfermo desde que te conozco y jamás podría serte infiel pero si tú crees que todo lo que digo es una mentira, entonces soy yo quien no quiere estar acá.
-¿Estás hablando en serio? -Pregunto debilmente mientras trato de acoplar sus palabras en mi mente porque ahora que lo escucho, puedo tal vez aceptar que existe la posibilidad de que no me haya engañado.
-Nunca he hablado más en serio y piensa muy bien lo que sea que vas a responder porque juro por Dios que si quieres más explicaciones porque quieres creerme, te traigo al maldito Tom para que él mismo sea quien te lo diga pero si sigues en el plan de gritarme como si fuera un maldito desgenerado, como si no me conocieras, entonces, Erick...que así sea, tú tienes la última palabra.
No dice más, solo me mira con esos ojos avellana fija y penetrantemente, como si quisiera odiarme o amarme o tal vez las dos al mismo tiempo pero me hace sentir tan mal, tan horriblemente mal. Le sostengo la mirada por algún tiempo, es una guerra de amor y orgullo, una guerra tan necesaria como absurda y pareciera que se extiende por la eternidad. Estoy agotado cuando doy otro paso hacia él y aunque no si es la mejor opción, se que debo responder.
-Quiero que ese idiota y todos los demás que estaban en ese apartamento... confirmen con exactitud lo que acabas de decir.
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