Amigos desde que tienen memoria, hermanos con distinta sangre en sus venas. Compañeros, confidentes, guardianes de sus mutuos secretos pero cuando uno de los dos da un paso en contra de la amistad y en favor del verdadero sentimiento, algo cambia, a...
Joel lleva toda la mañana actuando raro, anoche después de nuestra reconciliación, él prácticamente se quedó como una estatua en la cama, al punto de que tuve que obligarlo a dormir porque ya iban a dar las dos y él seguía tieso y respirando profundo. Se que vivimos unos días muy feos, que ambos pasamos por momentos incómodos y una ruptura que aunque duró poco, destruyó mucho pero creí que después de arreglar las cosas, al menos me abrazaría fuerte y dormiría tranquilo pero nada de eso pasó y ahora estoy solo en su habitación esperando a que se digne en al menos mirarme.
Tuve un vómito temprano, aún no salía el Sol y las naúseas me golpearon con fuerza, salí con cuidado de la cama para no despertarlo y después de terminar con esa asquerosa tarea, cepillé mis dientes y volví al abrigo de las mantas. Me acurruqué en su pecho y aún en sus sueños, me abrazó, me sentí protegido y en paz, lo había extrañado mucho y necesitaba de su amor para seguir viviendo sin embargo poco después de las siente, sentí que se despertó y salió de mi lado, yo todavía quería dormir un poco, era muy temprano y me sentía agotado, así que me acurruqué solito y continué durmiendo hasta hace media hora que desperté y lo observé teclear como demente en su ordenador.
-Joey... -Llamé ya cansado de que no me mirara, quería quedarme en la cama con él, abrazarlo y sentir su olor, su calor, quería que estuviéramos bien. -Tengo hambre. -Sollocé casi esto último, mi estómago comenzaba a sentirse molesto y pedía que lo alimentaran, quería que Joel me trajera el desayuno a la cama pero al mirar su rostro, supe que algo no andaba bien.
-Erick...¿Desde cuándo te estás sintiendo mal? -Su tono era serio, me miraba fijo, como si mi respuesta fuera lo más importante del mundo.
-Yo...no lo se, hace unos días pero creo que es porque me faltan vitaminas, siempre he sido algo frágil.
-¿Frágil?
-Si...
-Vomitaste en la mañana, ayer antes de dormir dijiste que has estado vomitando seguido y recapitulando...te he visto varias veces haciendo lo mismo.
-Bueno si pero seguro que es eso, no creo que sea nada malo. -Respondí con una sonrisa, no se por que me estaba mirando todavía tan fijo pero ya me estaba incomodando.
-Ahora tienes hambre. -Dijo más bien como si fuera un regaño, no estaba entendiendo su comportamiento.
-Si...
-¿Y te parece normal?
-Bueno...si...es normal tener hambre.
-Tener hambre si pero estar vomitando, despertar hambriento, estar sensible...
-No estoy sensible.
-Estás sensible justo ahora, estás haciendo un puchero.
-Pero quiero comer. -Sentí las lágrimas acumularse en mis ojos y su mirada enseguida cambió. Caminó hasta sentarse a mi lado y me abrazó, no entendía que le pasaba pero dejé que lo hiciera, se sentía bien.
-Vamos a comprarte una prueba de embarazo.
-¿Qué?
-Creo que puedes estar esperando un bebé.
Su tono fue dulce, tan dulce que sentí a mi corazón comenzar a latir de forma desesperada, corriendo en mi pecho sin restricciones y un cúmulo de momentos no tan lejanos, se acomodó en mi memoria como pequeñas imágenes de los últimos días. No pensaba en ninguna remota posibilidad de estar esperando un bebé, era mi último pensamiento y sin embargo, después de escucharlo de sus labios, muchas cosas cobraron sentido. Las náuseas, los mareos, los vómitos mañaneros y los cambios de humor, la sensibilidad en ciertos momentos y ocasiones, el sueño pesado que solía tener, todo se enumeraba justo delante de mí y no se como sentirme al respecto.
-¿Un... bebé?
-Puede ser, tienes síntomas y nunca nos hemos cuidado.
-Pero...¿Cómo?
-Er...te he hecho el amor tantas veces en estos meses que no se por que se te hace raro. -Una sonrisa se formó en mí cuando lo escuché, parecía relajado, a gusto con esa posibilidad y eso era una buena señal, sentirlo así me daba tranquilidad aunque no sabíamos si estaba o no embarazado.
-Joey...no es eso, es que...no lo se, parece irreal.
-Quiero que compremos un test, puede que no lo sea pero estoy casi seguro de que si. No es normal que tengas esos síntomas.
-¿Y no te molesta?
-Claro que no, sería un idiota si así fuera. Yo te amo, te amo desde que tengo memoria y aunque realmente no estamos buscándolo, tampoco hemos hecho nada para evitarlo. ¿No crees? Además, realmente siempre soñé con eso, contigo en mi vida, con una familia.
-Joey...yo también. Parecemos dos bobos justo ahora pero tal vez sea cierto. Es mejor saber con tiempo, si estamos esperando un bebé, quiero cuidarlo mucho, se que los embarazos masculinos son un poco más complicados y no quiero que nada le pase.
-No dejaré que nada les pase, ni a él ni a tí. ¡Dios! ¿Te imaginas? ¿Te imaginas? Seremos papás, no lo puedo creer. -Su alegría era contagiosa, no teníamos más que una sospecha pero él lucía realmente emocionado, nada del Joel serio y sin palabras que despertó hace un rato.
-Lo se, Joey, lo se pero ahora, vamos a desayunar por favor, de verdad tengo hambre.
-Y todavía dudas que estás embarazado, nunca has sido tan hambriento.
-No digas esa palabra, es fea y yo soy bonito.
-Se que eres bonito, demasiado hermoso pero...-Justo en ese momento, mi panza hace un sonido extraño y ambos comenzamos a reir, no hay como negar que realmente tengo mucha hambre.
-¡Joey! No seas malo y hazme el desayuno.
-Está bien, voy. ¿Quieres que te lo traiga a la cama o vas conmigo a la cocina? -Pregunta mientras acaricia mi mejilla con delicadeza, este es mi Joel, el que me mima y es tierno conmigo.
-Yo tengo que reposar, no podemos arriesgar al bebé, así que ve tú y tráelo para que desayunemos juntos.
-Eres...maldito aprovechado, eres todo un personaje, Erick bebé. -Habla sonriendo, supongo que tengo mi puchero de emergencias plasmado en mis labios pero no importa, realmente no quiero levantarme.
-Pero me amas. ¿Me amas? -Por algún motivo, mi pecho se siente apretadito en espera de su respuesta.
-Er, se que estás sensible y que todo lo tomas en extemo pero mi vida, he estado enamorado de tí por demasiados años, tantos que ya es un proceso natural amarte. Jamás dejaré de hacerlo, jamás dudes de lo que eres para mí y si resulta que estamos esperando un bebé de verdad, no habrá Dios en este mundo que me separe de tí.
-Joey...yo también te amo mucho. -Se que debo parecer muy idiota justo ahora pero sus palabras me conmueven, me hacen sentir bonito por dentro.
-Lo se, lo se mi amor. -Deja un casto beso en mis labios y se separa de mí para comenzar a caminar a la cocina, lo observo desde mi posición y sonrío cuando me mira antes de salir. Es muy guapo, tengo demasiada suerte.
-¿Eres solo mío? -Chillo sin poder evitarlo, observarlo con solo ropa interior y su cabello alborotado, me hace recordar que cualquiera quisiera tenerlo.
-Erick...cuando termines de desayunar, te voy a dar pero tan duro, que vas a dejar de hacer esa pregunta idiota. Te voy a enseñar quien es de quien aquí, porque si yo soy tuyo en cuerpo y alma, tú, pequeño celoso, eres más mío que de tí mismo.
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