Amigos desde que tienen memoria, hermanos con distinta sangre en sus venas. Compañeros, confidentes, guardianes de sus mutuos secretos pero cuando uno de los dos da un paso en contra de la amistad y en favor del verdadero sentimiento, algo cambia, a...
-Porque estamos acá, porque ya casi va a amanecer y hemos pasado horas conversando.
-Pero está bien eso, no tiene nada de malo.
-Claro que no pero es tonto que preguntes si en verdad te amo porque te conozco desde que nací y tú a mí, sabes si miento o no. Así que es tonto que digas que si te vas yo no voy a ir a buscarte.
-Tengo miedo también. -Él realmente lo tenía, podía verlo en sus ojos agotados por el sueño, podia sentirlo en el palpitar descontrolado de su corazón junto al mío porque yo sentía lo mismo, un miedo interminable de que todo fuera un espejismo.
-Cuando yo tenía trece años, recuerdo que una noche desperté muy agitado, tenía calor y un dolor extraño en el estómago. Era pequeño e ingenuo, me asusté mucho porque realmente dolía pero resultó ser algo... vergonzoso. Fue mi primera erección, no te rías, la pasé realmente mal porque no sabía que hacer con ello.
-¿De verdad? -Sonrió de manera hermosa para mí, me daba vergüenza hablar de ello pero mirarlo tan bonito mientras esperaba por mi relato, hacía que no importara, yo no podía tener secretos con Joel. -¿Y qué pasó?
-Primero pensé en despertar a mamá porque no sabía manejar el dolor, ahora agradezco no haberlo hecho, habría sido horrible para mi autoestima.
-¿A Daysi? -Soltó una carcajada fuerte, a esa hora de la madrugada y con nulo ruido exterior, resonaba con mucho volumen. Le pegué en el hombro mientras hacía un puchero, ese maldito se reía de mis inicios en el arte de la masturbación.
-Cállate, no sabía lo que era una erección y realmente dolía.
-Vale, entiendo... Sigue por favor.
-Bueno...el tema es que mientras los minutos pasaban, yo no sabía que hacer con aquello y el dolor no se iba, entonces descubrí como eliminar el problema.
-Te hiciste una paja.
-¡Joel! No lo digas así, suena feo pero si... fue la primera.
-¿Y me cuentas esto por...?
-Porque aunque desde pequeño siempre sentí diferente contigo, no fue hasta ese momento que supe lo que me pasaba.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que ahí supe por que te sentía diferente, yo entendí que no te veía como amigo, yo estaba enamorado de tí. -Mi corazón se hizo un pequeño capullo después confesarlo, recordar que desde los trece años he vivido fingiendo la verdad, hace que duela mucho.
-¿Y qué tiene que ver eso?
-¡Aish Joel! No entiendes nada. Te estoy diciendo que descubrí que te miraba como hombre, que me gustabas, que estaba enamorado de tí. Era muy chiquito, tu ya no tanto pero yo no era obviamente un organismo sexual activo, creía que lo que tenía era mucho cariño como hermano, como guía, como ejemplo a seguir pero después de dedicarte mi primera erección y masturbación y gemir tu nombre mientras llegaba, me quedó claro que definitivamente, jamás iba a verte como amigo.
-¿Qué? -El idiota lucía realmente sorprendido, como si no entendiera todo lo que acababa de explicarle.
-Tú en serio eres muy tonto, te estoy diciendo que me masturbé pensando en tí, que el reflejo involuntario de mi mente fue pensar en tí. Por eso te lo cuento, porque quiero que entiendas que he vivido todos estos años...he vivido ocultando eso toda la vida, Joel. No fue fácil asumirlo en ese tiempo, era un niño, te veía a diario, dormíamos juntos, hacíamos todo juntos y se que tal vez te pasó lo mismo pero es bastante triste. ¿Sabes? Creí que era aberrante al principio, que tal vez esa etapa de adolescencia pasaría pronto y que solo eran las hormonas, que estaba confundido o que simplemente como te quería mucho, tenía una visión equivocada sobre lo nuestro pero no, a medida que los años pasaban, yo te amaba más, te amaba tanto que te odiaba internamente.
-Erick...
-No... Necesito que me escuches, necesito decir esto. -Lo miré a los ojos y supe que realmente él también lo necesitaba, que estaba dispuesto a escucharme sin prejuicios. Tomé una bocanada de aire y continué. -Se que al crecer me hice un chico difícil, que tomé elecciones incorrectas y que me volví de alguna forma, insensible. Me acosté con muchas mujeres que ni siquiera me hicieron sentir y venía a contarte todo orgulloso porque no quería que supieras la verdad. Yo prefería morir a que tú descubrieras la realidad, es tonto, lo se pero yo no sabía que te hacía daño, no sabía que sentías lo mismo, yo solo estaba tratando de engañarme, haciéndome creer que podía encontrar en otras, lo que quería de tí.
-Mi niño. -Susurró bajito mientras colocaba un mechón de pelo detrás de mi oreja, el simple roce me llenó de paz, de la seguridad que necesitaba para continuar.
-Yo realmente tenía sexo, mucho pero me sentía tan vacío, tan podrido. Después de llegar y contarte los detalles, me iba a mi apartamento a llorar, tú no mostrabas ni el mínimo interés, no se notaba ni una pequeña muestra de que sintieras dolor y eso me destruía. La mayoría de las veces solo te contaba para tratar de encontrar una reacción en tí, algún indicio de que te dolía, celos, algo pero nunca sucedió. Ahora sentado acá, me doy cuenta de que fui muy idiota, mientras intentaba engañar a mi propio corazón, tal vez estaba rompiendo el tuyo pero lo siento, lo siento tanto mi amor. No tengo como disculparme, como reparar todo ese daño pero si de algo te sirve, he vivido largos años en el dolor interno de estar vacío, vacío cuando después de llenar un condón, lo único que tenía era la consciencia diciéndome que jamás iba a lograr en otra persona lo que solo quería de tí y eso...es el peor de todos los castigos.
-No llores, no quiero verte llorar. -Limpió las lágrimas que salían sin permiso de mis ojos, era realmente gratificante expresarlo libremente, hablar de lo mucho que costó amarlo en silencio pero recordarlo dolía, dolía como millones de agujas taladrando mi piel.
-Es que...
-Entiendo, fueron muchos años, no voy a decir que mi parte de la historia es peor y mucho menos quiero que te sientas culpable pero piensa lo que sentía yo cuando te veía. Todo este tiempo hemos cargado con el mismo dolor, hemos vivido negando que nos amamos, tratando de ser los mejores amigos, sabiendo que somos reales pero a la vez más falsos que nada sin embargo estamos aquí ahora, somos libres de esas ataduras y pienso que ya que sacaste todo de adentro, es momento de comenzar a vivir lo que no pudimos antes.
-Joey... -Sollocé en sus labios mientras me acercaba más a él, fundiendo juntos el aliento de nuestras temblorosas bocas, cerrando el espacio que nos separaba.
-No llores más, tus ojos son demasiado hermosos para que las lágrimas los empañen. Permíteme llenar ese vacío, permíteme callar el llanto con todos los besos que te debo, permíteme cubrir tu cuerpo con el mío, Erick. Déjame hacerte el amor, entrégate a mí por favor, déjame tenerte por primera vez para eliminar todo lo que nos ha hecho daño.
¿Y yo qué podía hacer para evitarlo? Sin lugar a dudas asentí, mi vida era suya y no había ninguna barrera que me impidiera entregarle mi cuerpo en este amanecer. Di permiso a que me tomara sin ataduras, sin tabúes ni recuerdos dolorosos, sin el miedo ni la pena, dejé que quemara mi piel con la suya, que hiciera todo lo que evitamos durante estos años. En este despertar del Sol...le estaba regalando mi cuerpo porque mi alma ya era suya desde hacía mucho tiempo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.