Capítulo 15

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De camino a la cafetería no pude evitar pensar en todo lo que ayer sucedió, entonces antes de entrar al trabajo pasé por la casa de la señora Orlou y deslicé por debajo de la puerta una carta, la carta que Steve habría querido que fuera entregada ...

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De camino a la cafetería no pude evitar pensar en todo lo que ayer sucedió, entonces antes de entrar al trabajo pasé por la casa de la señora Orlou y deslicé por debajo de la puerta una carta, la carta que Steve habría querido que fuera entregada a su madre, le dije que a pesar de no recordarlo todo si recordaba pequeños fragmentos del accidente, mintiendo claramente y adecuando mi recuerdos conforme a la historia contada por el gobierno, le di la descripción de los chicos diciendo que ambos habían hecho todo lo posible por salvarnos a mí y a Grace, que recordaba ver mucha sangre pero que era todo lo que podía recordar, le dije que no estaba segura de que fueran sus hijos puesto que no recordaba sus rostros, también le dije que lamentaba no poder ayudarla más en la carta escribí también que saldría de viaje para ver a un médico que me brindaría un tratamiento para recuperar mi memoria, no dije nada más, porque sabía que era hipócrita de mi parte, por culpa mía y mis descuidos uno de sus hijos falleció y el otro había muerto en mis manos, era la chica que le quitó la vida, sin siquiera luchar para buscar una cura, me detuve un momento sintiendo el peso de la culpa en mis hombros, no, no era mi culpa, ni ahora ni en ese momento había una cura si se hubiese convertido habría sido él mismo quien hubiese acabado con su vida antes de que sucediera pero estaba aterrado y yo era su única opción, el aire abandonó mis pulmones y un ligero mareo me hizo tropezar, detuve esos pensamientos y seguí mi camino.

-Hola- me saludó Katy al verme cruzar la puerta de la cafetería.

-Hola- la saludé de vuelta ella hizo un gesto extraño apuntando hacia la ventana sus hombros se tensaron y me dedicó una sonrisa incómoda para luego acercarse a mí y sujetar fuertemente mi hombro derecho.

-¿Recuerdas del tipo que quería robar la cafetería?- preguntó en un suave susurro, nuevamente asentí.- Esa no era su intención, te busca a ti.- dijo y pude sentir su mirada en mi nuca, puesto que estaba de espaldas y tendría que pasar por la oficina de Finn cerca de la ventana lo vería pero no quería hacerlo, me aterraba la idea de que alguien que no conociera entablara una conversación conmigo y desde ayer tenía el ligero sentimiento de que si permanecía callada durante la mudanza estaría a salvo pero ¿De qué?

-¿Por qué dices eso?- me animé a preguntarle y ella bajó la mirada.

-Vino antes de que llegaras, preguntó por ti pero no le dije nada, lo juro.- murmuré un ya veo y me armé de valor para cruzar ese pasillo con la ventana y cuando lo hice me arrepentí, ahí estaba él, nos quedamos un par de segundos ahí que se sintieron horas, era el mismo sujeto de anoche, aparté la mirada negándome a mostrar alguna expresión no dejaría verle lo muerta de miedo que estaba.

-Olive- solo la voz calmada y alegre de Finn me hizo volver a la realidad, me dedicó una sonrisa y acomodó a su hija en una silla cerca de un nuevo televisor que colocó en su oficina la semana pasada.- ¿Hay algún problema?

-No, en realidad, Finn, yo le agradezco que me diera este trabajo cuando más lo necesité y de verdad que me encantaría poder seguir trabajando aquí, pero hoy vengo a presentar mi renuncia.

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