"No estamos aquí para hacer amigos"

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-- Más temprano esa misma noche --






- ...Hey

- ...

-...HEY

- ...

- ... ¡HEY!

- ... ¿¡QUÉ!?...

- ...Basta, detente.

- ... ¿Estás loco? ... ¡Nos alcanzan tus talones!...

- ...Llevas corriendo más de media hora, detente.

- ...No...

- ... ¡Dije detente!

Con las pocas fuerzas que pudo reunir, detuvo el avance de sus pies, haciendo que ambos salieran disparados al suelo y rodaran un par de segundos por el impacto.

Lefty, de nuevo a cargo, sobó su cabeza y lentamente se sentó, sacudiendo la tierra en su pelaje, recogiendo su sombrero y colocándoselo nuevamente. Estaba enojado, se supone que harían esto en equipo, ya habían hablado de eso, pero parece que Puppet tenía otros planes. Lo peor de todo es que parece ahora tener un control más estable y completo...deberá estar al tanto de eso.

- ...Si...si te dejé tomar algo de libertad era para ser justo, no para que actuaras así. Tal vez tú no lo sientas, pero también puedo cansarme...estoy agotado por tu culpa. ¿Qué pasará ahora si se presenta una VERDADERA situación en la que DE VERDAD necesitemos huir? - refutó en tono molesto.

- ...Pero...nos iban a hacer daño...

- ...Tal vez, pero no tienes en cuenta que podía haberme defendido. Él no me envió a buscarte así como si nada, obviamente sabía que habría peligros y que en el futuro, quiera o no, iba a tener que encontrarme con ellos. Estoy preparado para estas cosas.

- ... ¿Entonces hubieras preferido quedarte? ...Ya estuviéramos hechos pedazos...

- ...No es así, no les tengo miedo, deberías hacer lo mismo. Tu miedo solo nos convierte en presa fácil.

- Y nos llamas cobardes. Eres un desagradecido, él solo estaba preocupado de que no nos hicieran daño, ¿quieres calmarte? Al menos sigues vivo. - lo reprendió una voz más chillona e infantil, en tono más alto al que Puppet solía hablar, o más bien susurrar.

- ... - A Lefty le tomó al menos dos minutos en procesar y reaccionar el con quién estaba hablando, además de barajear bien las palabras con las que le respondería, ya que la pequeña niña no se escuchaba para nada feliz. - ...No soy desagradecido, solo digo que el correr en realidad no nos hubiera ayudado tanto en esa situación.

- Sí, ya lo entendimos, la próxima entonces esperaremos a que un auto nos atropelle.

- ...

- ¿Podemos irnos ya? - dijo en un tono más triste que molesto.

- ...Sí, podemos.

Esta vez ninguno de los tres se atrevió a decir una palabra más. Lefty, ya bastante cansado y con el peso de la culpa por haber ofendido a la pequeña niña, decidió solo ponerse de pie con algo de dificultad y seguir su bendito camino hasta la tan dichosa pizzería. Ya había gastado una oportunidad para formar una plática con ella.

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