— Jefe, hemos encontrado otro.
— ¿Está activo?
— No señor, está tirado al lado del basurero. No estamos seguros de cómo llegó aquí o si alguien la trajo, simplemente...Frankie y yo la encontramos cuando vinimos a asegurarnos en cerrar las puertas.
— Entendido, llévenla dentro y métanla en la habitación 012. Michael se hará cargo de examinarla.
— Sí señor, lo haremos cuanto antes.
— Gracias, me retiro. Buenas noches a ambos.
— Que pase buenas noches, señor Henry.
— ...
— Oye Anyer...
— ¿Qué pasa, Frankie?
— Ni pienses que tocaré esa cosa, llévala tú, yo ni loca.
— Tsk, que buena guardia de seguridad eres...pero lo dejaremos a piedra, papel o tijera.
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Medio día, nada fuera de su lugar, hoy hay más público y eso es bueno...o depende del lado que se quiera ver.
Lo único que molestaba al jefe del lugar era el desorden que se estaba armando, gracias a esos nuevos trozos parlantes de metal que habían llegado el día anterior había logrado llamar más la atención del público en general, hoy las familias llenaban por completo las mesas y eso estaba bien, pero el problema eran esos chiquillos de manos sueltas que querían tocarlo todo e incluso subirse al escenario por una simple foto.
Parece que esta vez era el turno de los más pequeños en formar estragos. Corrían, gritaban, saltaban, lo que todo chiquillo emocionado haría y no tendría problemas con eso si es que al menos los padres estuvieran al tanto de que uno de sus pequeños estaba tratando de entrar a la piscina de patos.
― ¡Hey, hey! ¡Baja de ahí! ― corrió hacia la pequeña y la alzó justo antes de que cumpliera su fechoría. El resto de niños que estaban alrededor comenzaron a escapar. ― Mira eso, te dejaron, ¿Qué tienes qué decir en tu defensa? Esa piscina no es para nadar.
Michael volvió a poner a la pequeña en el suelo antes de que la madre lo viera y lo acusara de raptor.
La niña, una vez estuvo en el suelo, le dedicó una mirada molesta al adulto.
— ¡Ya lo tenía! — dijo con molestia, pero sin gritar.
— ¿Qué cosa?
— ¡Al pato! ¡El pato del fondo!
— Hay tantos patos, no es la gran cosa.
— ¡Ese era mi pato de la suerte! Lo sé, lo presiento. Ese me iba a hacer ganar.
— Un pato de la suerte... — masajeó su entrecejo, llevando su brazo izquierdo a su cintura. — ¿Por qué no solo lo rodeaste y lo agarrabas del otro lado?
La cara de la niña se llenó de incredulidad y sorpresa, cosa que irritó aún más al chico, y lo peor de todo es que no podía enojarse por la ignorancia de esta pequeña, todos hicimos algo estúpido de niños.
— Mira, solo por esta vez no le avisaré a tus padres...si es que en verdad les importas. — susurró esto último ante la falta de atención que le estaban brindando a la pequeña. — Pero la próxima vez no detendré a los patos para que te coman.
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Canciones del pasado
Fanfiction- ¿Señor Henry? - dijo Helpy en un tono algo temeroso pero audible. - ¿Si, Helpy? - Exactamente, ¿Para qué estoy aquí? A esto, Henry lo mira por un momento, pensando un poco en sus palabras para después responder: -Te necesito para que juntos hagamo...
