• epílogo •

313 46 12
                                        

Los largos cabellos del reciente rubio se movían desordenadamente debido al viento que azotaba su piel con fuerza. Apretó su agarre sobre la maleta que arrastraba con su mano derecha mientras corría, rogando por no perder el avión.

Detrás de él, han y hwang corrían con todas sus fuerzas intentando seguirle el paso.

♡♡♡♡♡♡♡♡

Felix se había mudado a Australia solo dos meses después de que Minho se fuera al servicio militar, porque no soportaba seguir en aquel departamento, rodeado del aroma de minho que cada vez era más debil, despertar sólo en la cama matrimonial, no verlo pasearse sin camiseta por la cocina de espaldas a él mientras preparaba el desayuno, ni ver a soonie, donggie y dori pasearse por la casa oliendo y durmiendo encima de las cosas del mayor a falta de su calor corporal. Era desgarrador para él, que lo había visto todos los días de los ultimos 9 años, pintando aquellos preciosos cuadros, cocinando para él, sosteniendolo entre sus brazos como si de un muñeco de la porcelana más fina y delicada se tratase, cargando a soonie cuando al mayor de los mininos se le antojaba, recibiendo besitos de donggie y jugueteando con dori como si aún tuviese 14 años y la misma energía de ese entonces.

En su último día en corea, no pudo evitar entrar al estudio de minho. y tampoco el sollozo ahogado que abandonó su garganta mientras veía el cuaderno de bocetos que minho cargaba a todos lados y nunca le dejaba ver. Encima del mismo, reposaba un post it de color azul claro con la letra manuscrita del mayor.

"Míralo cuando me extrañes.
Te amo.
Hoy y siempre ♡".

Todas las hojas, absolutamente todas las 150 hojas eran dibujos de él y minho, a lápiz, en acuarelas, pluma e incluso había un par entre las hojas sin terminar. En la parte trasera del cuaderno, otro post it hacía presencia.

"Lamento no habertelo dado en persona, pero sé que entrarás aquí cuando lo necesites.
sigo contigo, mi amor.
hasta el fin de mis días.
Lee Minho".

- De verdad no dejas de ser imbécil. - murmuró, antes de acercar el cuaderno a su pecho y dejar salir los sollozos que habia luchado por contener desde que aquella mañana de noviembre en la que lee minho se había despedido de él con un beso profundo y un "Volveré contigo pronto. Te amo, te amo muchísimo." Antes de abordar el tren que lo dejaría en el centro de entrenamiento.

Horas después, el lee menor subía al avión que lo llevaría a australia, con hwang y han a cada lado, quienes recién habían salido del servicio semanas atrás. Ambos habían visto a minho en un simulacro que para ellos había sido el último pero para el mayor el primero y le habían comentado lo poco que el reciente pelirosa había preguntado, que minho estaba bien de salud, estaba comiendo bien y aparentemente entrenaba más que la mayoria de personas de su escuadrón.

Un par de meses después, felix abrió su pastelería, con solo 5 empleados entre los que figuraba un jisung que prácticamente le había rogado al menor que lo contratara porque aunque no necesitara el dinero, ni supiera cocinar -ya que nunca lo había necesitado- se aburría sin hacer nada, en un local de mediano tamaño en el centro de la ciudad que les venía de maravilla porque estaba cerca de muchos otros locales comerciales.

Lee's bakery fue un completo éxito y pronto estuvo extendiendose como un verdadero imperio por toda Australia, gracias al gran talento del pecoso en la repostería y los mil postres innovadores que había creado inicialmente para que su amor los comiera, pero que habían terminado siendo degustados por la mitad del país.

Vivía en un departamento bonito y cálido, no quiso adoptar gatos a pesar de lo mucho que amaba a los mininos, porque sus pequeñitos soonie, donggie y dori, a quienes cuidaba su madre en corea no dejaban espacio para ningún otro gatito en su corazón. De vez en cuando cuidaba a los perros de su vecino, Kim Seungmin, un veintiañero coreano con un estilo de vida alocado al que Felix le huía con insistencia, a pesar de que el menor le había invitado repetidas ocasiones a fiestas o celebraciones.

8 lettersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora