WHEN EMMA FALLS IN LOVE

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La noche concluyó de manera tranquila. Los soldados y el científico en compañía de su linda chica, abandonaron el lugar una hora después del espectáculo de Emma.

La linda pelinegra cerró el establecimiento a media noche, sintiéndose agotada de las escenas de celos que su amigo realizaba por James. La noche para ella no fue nada agradable, salvo por estar enterada que James la vería por la mañana.

Al llegar al edificio se quitó los tacones que le cortaban la circulación y los arrojó en alguna parte del departamento, se tumbó en el sofá escuchando las quejas y críticas que el pelinegro hacia constantemente de todo en su entorno. Sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento, bajo sus ojos teñidos de negro se encontraba la piel enrojecida por el gran estrés que este le causaba.

—Podrías callarte un momento?—. cuestionó irritada.

—¿Ahora tu eres la molesta?—. Preguntó cruzándose de brazos.

A Emma le faltaba poco para sacar humo por las orejas y nariz, ya que tenía el rostro de un rojo persa. Su maquillaje negro solo la hacia ver mas tenebrosa de lo que lucia. Con su mano izquierda irradio una bruma de un brillante color azul y se lo lanzó al pelinegro sacándolo de la sala dejando un agujero en la pared de la cocina. Loki soltó un auch luego de caer y Emma se acercó al agujero en la pared, con la misma bruma lo fue cerrando, restaurando la pared y dejandola como nueva.

—¡Largo!—. Le gritó desde arriba.

Loki la observaba boquiabierto y palideciendo de su espeluznante aspecto.

—¡Que te vayas!—. Volvió a gritarle.

El pelinegro se sacudió el saco y se puso de pie a dificultad. Emma camino hasta la puerta y abriendola para así sacarlo. Loki a duras penas se salió del departamento y cuando estuvo afuera, la pelinegra le cerró la puerta en la cara.

—¡Odio a los dioses!— Gritó haciendo un berrinche y dirigiéndose a su habitación.



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16 Marzo 1943

James se encontraba a las afueras del edificio de la pelinegra con un ramo de flores en la mano. Entró a la recepción pidiendo información del departamento de Emma al amable anciano que atendía el lugar, él le brindó la información necesaria y emprendió viaje al séptimo piso. Se detuvo en la puerta número 510 sintiendo una enorme ola de emociones avecinarse y poniendolo más nervioso. Tocó la puerta unas dos veces antes de ser atendida por la misma pelinegra.

—Adelante, Sargento—. Abrió aún más la puerta dándole acceso.

—Esto es para ti—. Le tendió el ramo de flores y ella lo aceptó con una emotiva sonrisa

Emma acercó el pequeño ramo de flores a ella, inhalando el fragante aroma que estas desprendían. Las mariposas inundaron su cuerpo y sintió un extraño sentimiento nunca antes descubierto.

—Gracias James—. Se Acercó a el y deposito un tierno beso en su mejilla.

Caminó a la cocina y colocó las flores en un florero con agua para hidratarlas, tomó su bolso y se acercó a él con una amplia sonrisa

—¿Nos vamos?—. Extendió su brazo hacia ella con una ínfima sonrisa.

—Por supuesto sargento—. Entrelazo su brazo con el de él y cerró su departamento.

Salieron del edificio caminando por las calles de Brooklyn, Emma se preguntaba donde irían ya que debido a la guerra la mayoría de los lugares abiertos eran escasos.

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