Capítulo nueve

1.6K 197 41
                                        

Poe le entregó una taza de té al menor, mismo que agradeció el gesto con una sonrisa. Temprano por la mañana, el sol habrá salido hasta hace unas dos horas. Ambos estaban sentados a un lado del otro, aún habían cosas que debían charlar.

Además, ciertamente el escritor no permitió que el azabache regresara a casa tan tarde.

Ranpo-kun, ayer te disculpaste conmigo... Pero también debería hacerlo. Lo lamento, ahora tú... ─Dudó, vacilante─. ¿No hay una forma alternativa de usar tu habilidad? ─El aura decaída de Poe no tardó en reaparecer. El día anterior se sintió tan contento que olvidó por completo que debía solucionar esa cuestión.

Edogawa bebió un poco de la bebida que se le concedió. Posteriormente, mirando aún el contenido de la taza, habló.

La realidad es que no tengo ninguna habilidad.

Edgar se limitó a parpadear varias veces. Creyó haber escuchado mal, pero al admirar con atención el rostro impropio, casi deja caer la taza de la sorpresa.

¡¿Q-Qué?! ¡Ra... Ranpo-kun, no es divertido! ─Él exclamó, incrédulo. Entonces recibió una mirada repleta de seriedad, pero con una pizca de dulzura, del susodicho. Con esos ojos sinceros le estaba diciendo que no bromeaba ni mentía.

Todas mis deducciones son parte de mi propio razonamiento. Soy una persona común y corriente.

Allan se mantuvo en silencio, exhibiendo su desconcierto evidente. ¿Cómo era eso posible? ¿Por qué hasta ahora se entera? Han sido tantos años... En los cuales no sabía en lo absoluto que competía con un hombre que siquiera posee una singularidad.

Quiere decir que, todo eso de Súper Deducción y el uso de lentes para activar su poder... ¿Era una actuación?

¿No confiabas lo suficiente en mí para decírmelo, Ranpo-kun? ─Edgar preguntó, más confundido que molesto o triste.

El menor negó con la cabeza.

Durante un largo tiempo, creí con certeza que tenía una habilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, me enteré por mí mismo de la verdad. ─El detective comenzó a relatar, siendo escuchado atentamente por el receptor─. Pero me negaba a admitirlo, porque... Es patético. Todos los miembros de la agencia tienen dotes sobrenaturales, excepto yo. Me avergüenza ser así, es decir... Diferente. No me gusta ser ordinario, quiero ser especial como ellos.

El varón de hebras violáceas suspiró con ligereza, posando su diestra encima de la mano de Ranpo.

¿De qué forma eres ordinario? ─Consultó, atrayendo la atención del pequeño─. Durante veintiocho largos años, nunca he conocido a alguien como tú, Ranpo-kun. Con una capacidad deductiva impresionante, alguien que no depende de un poder sobrenatural para hacer un buen trabajo y ser reconocido. ─El mayor expresó, sonriente─. ¿Sabes qué sienten los miembros de la agencia por ti? No es lástima, ni mucho menos vergüenza. Ellos te respetan.

Ranpo sintió como sus mejillas, antes congeladas, comenzaban a desprender un calor que combinaba a la perfección con su expresión cautivada. Aunque se trataba de su propio pensamiento que se consideraría caprichoso a los ojos de cualquiera, ahí estaba Poe dándole importancia a ello, buscando animarlo.

Eres un ejemplo para tus menores, entonces, asegúrate de guiarlos. Como alguien que es especial siendo “común y corriente”, sostén fuertemente aquello que es preciado para ti con tu extraordinario talento. ─El extranjero le marcó un final a su discurso, haciendo perdurar el contacto visual entre ambos.

Para ese momento, Ranpo se puso de pie de repente. Acompañando su acción repentina, dejó ir una escandalosa risa.

¡Tienes razón, nada ni nadie puede detener a este famoso detective! ¡Si no fuera por mí, no serían capaces de atrapar ni a un criminal! ¡Sin mí, la agencia ni siquiera se habría fundado, soy quien debe proteger a quienes nacieron lamentablemente tontos! ─Se rio durante un prolongado minuto. Eventualmente, se volteó a Poe para encontrarlo con sus comisuras curvadas hacia arriba. Como acto seguido, literalmente se abalanzó hacia él para abrazarlo.

Edgar permitió escapar un gesto de sorpresa, haciendo que por fin la taza se resbalara de sus manos. Suerte que está acostumbrado a estos malos hábitos de Ranpo y utiliza recipientes de plástico en su presencia. Bueno, esta vez fue lento, se derramó el líquido en el suelo.

Consiguientemente, el orgulloso experto en resolver crímenes besó los labios de su compañero por un corto período.

¡Gracias, Poe-kun! ─Fue su exclamación, una muestra de gratitud. Hecho aquello, volvió a levantarse─. ¡Ahora debo irme! ─Dijo, lo que confundió al más alto.

¿E-Eh? ¿Hacia dónde vas, Ranpo-kun?

Debo ir a la agencia. Allá también tengo asuntos que resolver. ─Aseguró, colocándose el sombrero, dedicándole una sonrisa al contrario antes de marchar─. ¡De acuerdo, nos vemos!

En el momento exacto que Ranpo quiso encaminarse a la salida, su muñeca fue apresada por la mano del estadounidense. Edogawa frenó, dirigiendo su atender a la presencia adversa.

¿No puedes... Quedarte un rato más? Aún si son unos minutos... Quédate conmigo. ─Fue su petición que se adornaba con una adorable timidez que le generaba un notorio bochorno.

Ranpo sonrió con picardía, acercándose para sentarse en el regazo de Poe.

¿Me harás llegar tarde al trabajo? ─Preguntó, juguetón, como si no fuera a todos los lugares existentes a la hora que se le placiese.

Uh, creí que Ranpo-kun era su propio jefe.

No me molestes. ─Replicó a las palabras de Edgar, fingiendo ofensa, para luego reír suavemente. Acortando la escasa distancia, sus labios volvieron a encontrarse, no obstante; esta vez el beso fue lento y duradero.

Así fue como otras dos horas se fueron con el viento.

RemordimientoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora