Cap. 3

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Berthold
Me di una ducha, me vestí y fui a desayunar con el abuelo -papá solia irse a trabajar a esta hora así que apenas si podíamos saludarlo- di un vistazo al espejo y salí.

En clase nos estaban asignando nuestras parejas para el "proyecto", de mala gana di un vistazo y fui en busca del maestro a preguntarle sobre mi compañero, para mi mala suerte el profesor me informó sobre la ausencia de mi compañero.

—Profesor, ¿entonces con quién se supone que haga el proyecto? —dicho esto, el profesor al percatarse de mi molestia dijo—.

—Joven Hörmann, deberá hacerlo con alguien que haya quedado solo. No nos han avisado de nadie, pero en cuanto tenga noticias le hago saber para que se ponga en contacto con su compañero —me sonrió cortésmente, sabia que lo decía para tranquilizarme—.

—Bien, gracias profesor —intente sonreírle de vuelta, en vano. Y me fui a mi pupitre—.

Estaba un poco estresado por que no quería en mi expediente un «se niega a trabajar en equipo», debía mantener mi historial de anotaciónes impecables. Y eso era dificil teniendo de amigo a Alex, vamos que una vez casi nos atrapan robándole el blazer al chico que le quito su acto de magia. Y si algo sabia yo, era que era importante apoyar a mi amigo en esas cosas. Podía ser de mal carácter aveces, pero mi amigo siempre estaba ayudándome a estudiar para entrar a medicina.

Issa
Estaba en clase esperando mi turno para ver con quien me tocó, muchos ya tenían los papeles en sus manos y esperaban para que salieramos a reunirnos con nuestros parejas, cuando vi que ya no habían papeles me apresure a avisarle al profesor.

—Profesor, ya no quedan parejas.

—Senorita Campos, un profesor de otro salón me acaba de informa hace no mucho que su pareja tenía complicaciones médicas y le faltaba compañero, le avisaré para que haga pareja con el.

Suspiré de alivio, almenos ya había algo en plan. No me molestaba hacer el trabajo sola, pero al fin y al cabo este proyecto consistía en compartir. No iba ser yo la que jodiera a los cursos inferiores por mi asocialidad, ni pensar. Es probable que muchos no le tomen atención, pero se que hay muchas personas como yo que el próximo año estarán donde yo y deberán agobiarse solos; almenos así sabrán que somos muchos los que sentimos el tic-tac. Y quizás con algo se suerte, se sentirían menos estresados y solos con sus emociones.

Pronto tuvimos que salir - por orden alfabético- del salón, encontrándonos en el Gran patio principal del instituto. Todos estaban con sus cursos para cuando llegamos, pronto empezaron a llamar a cada uno y su respectiva pareja.

Pará cuándo me llamaron me tope con el chico de la escalera, vaya suerte tenía, de todos los que podía tocarme me tiene que tocar el. Ojala me hubiera tocado alguien que no este tan bueno para concentrarme, sería muy incómodo decirle mis metas.
Me dirigí a hablarle.

—Oye, creo que ya te he visto por la escuela, mmm... Que casualidad que nos toque juntos, ¿no? —me maldeci por sonar tan tonta, jodida yo y mi forma de hablar—.

—Si - vaya, espero que toda la conversación no sea monosilabica.

—Y bueno, ¿cuándo empezamos? Si quieres podemos revisar todo cuando nos reunamos después y ahora puedes hacer  tus cosas —Estaba nerviosa, lo admito. Sentía que en cualquier momento me delataba sola. Aún que por suerte, el no se dio cuenta y me respondió—.

—Bueno, podemos comenzar ahora para aprovechar este rato —qué miedo me daba, era muy neutral e impecable—.

¿Era así solo por ser desconocidos o su personalidad era así? Si bien cada gesto suyo notaba honestidad y amabilidad, no sabía que pensar de él. Lo admito, era un poco desconfiada. Sería fastidioso caerle mal a alguien que tendré que ver más.

Después De La LluviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora