Uno de Camel, por favor.

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-"Uno de Camel, por favor"

Hace un frio de cojones. La mujer de estanco me sonríe, me da el paquete y le pago. Sabe que esta vendiéndole cáncer a una menor de edad, pero dudo que le preocupe. Es más, por qué cojones iba a preocuparle a ella si no me preocupa a mí? Bah. Salgo del estanco y hago desaparecer el pelo debajo de la capucha; así pierdo el poco atractivo que pueda tener, pero no quiero parecerle guapa a la mierda de personas que deambulan bajo la lluvia que inunda las calles de Bilbao, asique tampoco me preocupo mucho. Hay pocas cosas que me preocupen, en realidad. Pablo Hasél rapea en mis cascos sobre cosas que sí que me preocupan, o vete a saber, igual es que tiro de política para llenar el vacío que me causa la indiferencia por las cosas mundanas. Me enciendo un cigarro cómo puedo y tiro hacia mi casa pero sin intención de entrar, al menos de momento. Quiero dar una vuelta y, no sé, disfrutar de la soledad y esas cosas que se están perdiendo. Intento no resbalarme en una puta alcantarilla y saco el móvil en busca de un mensaje suyo, pero que va, hoy no hay suerte. Aun así me entra calor al recordar las conversaciones que surgen cuando mi falta de amor propio y sus ganas se juntan. Vale, basta de ninfomanías, joder. Me estoy calando viva, y lo que es peor, se me moja el cigarro. Me fijo en los coches, en las personas que van dentro de estos. Es curioso imaginar que cada uno de ellos tiene una vida, y una casa, y una persona a la que quiere tirarse, y resaca del sábado, y puede que instinto suicida, o un chalet en Marbella o un sueldo de mierda. Y ninguno de ellos piensa en la vida de los de su alrededor, probablemente. Zombis alienados que corren en sus coches a hacer quien sabe qué, sin pararse a pensar en cuanto llevará sin mojar la pava con la que se han cruzado o en si de verdad merece la pena lo que quiera que estén haciendo. Bah, yo no escapo de esto, a quien quiero engañar. Sigo sin mensajes suyos, y como no entre ya en casa voy a acabar jodida. Odio la lluvia, y las nubes, y que me la sude tanto todo. Sí, creo que voy a encerrarme a leer a alguien que esté más jodido que yo.

Disturbios.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora