Cuando se acaba la tristeza se acaba la poesía.
La fuente de mi inspiración está seca,
Y mis ojos y mis mejillas también lo están.
No siento esa presión en el pecho que me impulsa a escribir,
Pero tampoco siento la que me hace agonizar, ni temblar, ni pensar en morir.
Podría escribir sobre el cálido marrón de sus ojos,
O sobre como me pierdo cuando me acaricia,
Pero joder, a mi no me gusta ese tipo de poesía.
A lo mejor es momento de cambiar, no sé,
De dejar de leer a poetas atormentados,
De borrar canciones deprimentes,
De borrar los recuerdos que están mejor olvidados,
Pero están arraigados a mi que me es imposible.
Una vez oí que estamos hechos de partes,
Y puede ser que sea eso precisamente,
No creéis?
Y que hay que ir deshaciendonos de los pedazos que nos obstaculizan,
Aunque duela hacerlo.
Y, joder, siento que la felicidad está empezando a inspirarme.
