Es tan bonita que duele,
(la música, digo),
En esas noches en las que tu redención
Es oír sobre otros castigos.
Esas noches en las que no sabes
si hacerte daño
o huir a refugiarte
entre música y literatura,
Y, (por una vez,)
acabas eligiendo el arte.
De estas veces en las que un acorde te salva la vida,
En las que valoras lo que tienes
leyendo a algún espíritu suicida.
Y lo romantizas todo:
El dolor, el llanto, el vacío...
luego te sientes estúpida por ello,
Porque: que tiene esto de romántico,
De bello?
La cama puede parecer acogedora,
Pero cada roce de las sábanas puede cortarte la piel
Si te sientes sensible, sola.
Pero hoy no: hoy tengo los escudos de dos grandes amigos,
A la vez que íntimos desconocidos:
Y mientras leo a un ya muerto,
Un poeta, sin saberlo, me protege los oídos.
