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El desfile de París- Tercera Cita.

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Tercer y último día de la elección para ver qué chicas acompañarían a Maya y a Claudine al desfile en el Museo de Louvre.

Maya despertó y estaba distraída pensando en cómo lo haría para evadir aquel asunto familiar tan importante que tenía para poder asistir con su francesa al desfile, pero nada se le venía a la mente. Todas eran ideas "sueltas" que de algún modo se veían interrumpidas por cualquier razón.

Por eso mismo, no se percató de su pareja quién ya había abierto sus ojos y que estaba mirándole hace probablemente cinco minutos.

—Maya.... Maya.... ¡Maya!— la ojiamatista finalmente salió de sus pensamientos al sentir un suave pellizco en su brazo izquierdo—¿Ocurre algo?— la ojirosa de inmediato la rodeó con sus brazos, poniendo su cabeza en su hombro preocupada.

—¡L-Lo siento! Sólo.... Pensaba en lo afortunada que me siento de poder estar contigo cada día— el halago de inmediato hizo sonrojar a la mitad-europea—Que conste que tú fuiste la que preguntó fufu—la pelicafé rió y se acercó al rostro de su pareja para luego besarla—Buenos días Ma Claudine.

—Buenos días M-Ma Maya....— respondió con vergüenza para luego sentir como la nombrada la empujó hasta caer—E-Espera... Aún n-nos queda una cita...— sintió un beso en su cuello y unas manos traviesas que se aventuraban por debajo de su pijama—M-Maya....— otro beso fue dejado en su cuerpo sin aviso.

—Claudine... Tenemos tiempo....— le dió otro beso en su mejilla—Y el tiempo se aprovecha....— de a poco comenzó a sacarle la polera que tenía y cuando estuvo a punto de terminar ambas se asustaron por un fuerte golpe en la puerta—¡KURO-CHAN, TENDO-SAN!

Después de ese grito se escucharon unas trompetas dignas para levantarse en la mañana junto a unos tambores y una música de fondo. Ambas se preguntaron qué rayos estaba sucediendo y la ojiamatista suspiró triste de no haber podido continuar.

—¿Porqué cada vez que estamos tan bien solas debe ocurrir algo?

—No es su culpa, de seguro vinieron amablemente a buscarnos.

—Pero.... Nos estábamos divirtiendo....— hizo un puchero infantilmente mientras se corría a un lado, no sin antes sentir como la rubia la detenía—¿Mmm?

La ojirosa le tomó su mejilla y con una sonrisa le dió un dulce beso, en los labios, dejándose saborear por la lengua de la purasangre quién ya lo estaba disfrutando, en tanto entrelazaba su mano con la francesa. Cuando se separaron, las dos tenían un leve rubor en sus rostros y sonrieron al mismo tiempo.

—Claudine....

—Tendremos todo el tiempo del mundo en cuando terminemos con ellas— respondió señalando la puerta—Ahora vamos, deben estar esperándonos y nosotras aún estamos en pijama— la pelicafé asintió y le besó la mano.

—Te amo...

—Yo también.... Chica orgullosa— Maya nuevamente soltó una risa y finalmente se levantó de la cama.

—¡Tendo-san, Kuro-chan, Tendo-san, Kuro-chan!~— cantaba Karen alegremente mientras tocaba una y otra vez la puerta—¿Están durmiendo aún?

—Déjamelo a mí Karen-han— Kaoruko abrió la puerta como si nada.

—¡Espera Kaoruko!— Futaba no alcanzó a tomarle del brazo, pero por suerte lo que vieron no fue nuevo.

Claudine ya estaba arreglándose frente al espejo, mientras Maya terminaba de peinarse el cabello, de alguna manera se vistieron bastante rápido al sentir la presencia de sus amigas.

—Hanayagi-san, te pido por favor que para la próxima preguntes si estamos disponibles, íbamos a abrir apenas termináramos aquí.

—¿Porqué debería? Acaso.... ¿Estaban haciendo algo en privado que no podíamos ver?— la peliazul rió ocultando su cara en su abanico y la mitad-francesa se ruborizó levemente al escucharla—Veo que no hay respuesta, así que lo tomaré como un sí.

One-shots [KuroxMaya]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora