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"Alejo está muerto, chamaca... Debemos irnos"

Las palabras que Dani le dijo a la castaña aún retumbaban en su cabeza. No podía creer que había perdido a alguien más.

Aún asi no lloró.
A esas alturas, la quinceañera entendió que de las lágrimas no ganaba nada.

Llorar no los traerá de vuelta.

~•~

—¿nos iremos de Yara hoy?—

—Sí, Kala... El barco nos espera.—

Por un segundo, la chica sonrió. Pero la idea de alegrarse segundos después de perder a Alejo le pareció un pecado.
Durante los siguientes minutos, Kala se dejó arrastrar por Dani por toda la ciudad, llevándola hasta el puerto. Su mirada nerviosa vagaba por el lugar cuando un alboroto llamó su atención.

—¡oye, detente!—

La muchacha se adelantó a su amiga y encaró al dueño del bote, quien acababa de golpear a un chico.
No lo dejaba subir junto a una anciana.

—Llegas tarde, niña ¿dónde está tu primo?—el barquero suavizó su gesto al ver que se trataba de Kala. La conocía.

—Alejo está muerto, Marco… y su pase se lo darás a ellos.—tomó al chico agredido de la mano y lo guió con la anciana—. ¿alguna objeción?—

El hombre la miró durante unos segundos, para luego chasquear la lengua molesto.

—Le debo demasiado a tu familia... Vamos, suban todos.—

Dani finalmente se puso a la par de Kala, y ambas subieron detrás de la anciana y el chico.

~•~

—¿no podemos ir a otro lado? Sabes que siempre me gustó Japón.—

—Apenas y con suerte hablas inglés, niña... Dejemos Asia para después ¿si?—Kala sonrió en cuanto Dani revolvió su cabello.

La pequeña escena se vio interrumpida cuando, a paso algo nervioso, el chico encapuchado se acercó al par de amigas. Le extendió a la menor un par de cartas de béisbol.

—Gracias por lo de antes... Es lo único que tengo.—soltó por lo bajo.

Kala miró al chico con la intención de reconocerlo, pero aquella capucha cubría gran parte de su rostro y no tuvo éxito. Aún así tomó las cartas.

—Uy~, éstas son valiosas ¿seguro de que quieres dármelas? Conseguir otras iguales te costaría un dineral.—

Aquello pareció captar la atención del chico, quien levantó aún más la mirada.

—¿sabes de cartas?—

—Un poco, sí.—se las devolvió—. Mi padre tenía una tienda de coleccionables en el centro, tenía buen ojo para conseguir cosas valiosas... aprendí algo de verlo trabajar.—

—... ¿tu padre es el señor Fermín? Siempre compro maquetas en su tienda.—

Aquello extrañó a la chica, pues las maquetas eran algo costosas y no mucha gente podía permitírselas.

Sólo gente de plata...
¿por qué alguien con ese nivel estaría en éste-

¡BUM!

Un golpe seco al barco hizo que todos los pasajeros trastabillaran, Kala tuvo que sujetar al chico, que de no ser por ella habría terminado en el suelo.

—¿¡qué sucede!?—Dani miró a la chica preocupada.

A esas alturas el niño se había escabullido al final del barco, pero a Kala poco y nada le importó. Ahora debía concentrarse en los múltiples disparos que resonaban sobre ellos.
De un segundo a otro, las fuerzas de Castillo irrumpieron en el pequeño cuarto y el mismísimo presidente se abrió paso por las escaleras.

Esto es muy malo.

Mientras el tirano decía uno de sus tantos discursos de mierda, la chica solo podía pensar en cómo diablos los había encontrado... Y porqué.
Un puñado de desertores no era algo tan importante como para que viniera en persona.

Pero entonces lo llamó.

—¡Diego!—

Kala miraba más que sorprendida como el chico de la capucha se acercaba a Castillo.

—No quiero seguir con esto, papá...—

—No tenemos opción, mijo.—

Diego comenzó a sentirse mal.
No solo no había logrado escapar, sino que también había condenado a toda la gente en aquel bote. Miró a Kala quien, para su sorpresa, lo miraba fijamente.

No podía permitir que la mataran.

—Déjala ir, papá... Por favor.—

La chica ya no estaba consiente de las cosas que estaban sucediendo, su mente comenzó a divagar.

¿cómo moriré?

Sintió miedo. Desesperación.
La última de la familia Toledo, la última con el apellido, en quien sus padres depositaron todas sus esperanzas.
Y moriría por huir como una cobarde.

"Es mejor morir de pie que vivir de rodillas, hija"

El horrible recuerdo de su papá muriendo llegó a su mente.

—... ¡Kala, niña!—

La chica dio un suspiro ahogado en cuanto Dani la abofeteó con algo de dureza.

—No es momento para congelarse, reacciona.—

—L-lo siento, perdón...—

Kala se ubicó en tiempo y lugar, entonces se horrorizó al ver toda aquella agua entrando al bote.

¿En qué momento pasó todo aquello?

Y aún peor...
No sabía nadar.

—¡Dani, Dani el agua!—se aferró desesperada al brazo de su amiga.

—Tranquila, Kala... No moriremos aquí.—

Para cuando comenzaba a calmarse, el barco se sacudió con fuerzas y Kala cayó. Su cabeza golpeó contra la escalera del lugar y todo se volvió negro.

 Su cabeza golpeó contra la escalera del lugar y todo se volvió negro

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~° Familia ~ Diego Castillo. Far Cry 6Donde viven las historias. Descúbrelo ahora