Buscándote

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Mi pequeño llevaba días extraño, era como si estuviera ido y hasta cierto punto ausente, le había preguntado que pasaba, pero siempre me decía con una sonrisa un tanto triste, que todo estaba bien, pero eso estaba lejos de ser verdad.

Me imaginaba que tenía que ver con sus padres, cada vez que tenía que ir a verlos o lo llamaban, el quedaba triste y cabizbajo, sin conocerlos los odiaba, no me gustaba el poder que tenían sobre mi moreno.

- ¿Llevas todo bebé?, dije viendo como dejaba su mochila en la parte trasera del auto, cuando se sentó a mi lado, vi que estaba pálido, ojeroso y un poco demacrado - ¿Te sientes bien amor?

-Un poco cansado, dijo dándome un beso y colocándose el cinturón -Gracias por llevarme, no quería viajar en bus, siempre me han mareado.

-Por supuesto bebé, para eso estoy, dije tomando su mano y llevándomela a los labios - ¿Me vas a decir que te tiene tan preocupado?

-Cuando vuelva amor, dijo entrelazando sus dedos con los míos -Te contaré como me fue con mis padres y entenderás todo.

Sabiendo que pronto sabría lo que pasaba asentí, me puse en marcha y coloqué música que amenizará el ambiente, no me gustaba ver tan tenso a Gulf y mucho menos que sus brillantes ojos se apagaran, pero de padres problemáticos yo sabía todo y lo mejor era darle su espacio.

Cuando estacioné fuera de la casa de Gulf, este tenía sus manos entrecruzadas sobre sus piernas - ¿Quieres que entre contigo?, dije viendo como retorcía la tira de su bolsa entre sus dedos -Podemos irnos si lo deseas.

-No amor, pero creo que te necesitaré después, dijo dándome un beso y afirmando su rostro en mi hombro, mientras aspiraba mi aroma, podía ver que tomaba la fuerza necesaria para bajarse del auto.

-Tendré mi teléfono a mano, dije bajando mi ventana, cuando el me sonrió le lancé un beso y me puse en marcha, había visto una cafetería a unas cuadras, así que me iría a esperar a Gulf mientras me tomaba un café.

Mientras picoteaba un volcán de chocolate, contestaba algunos correos electrónicos, mi madre me había pedido una cita en dos días, así que le había contestado con un breve si y le envié la hora de la reunión.

Cuando iba por mi tercer latte, la llamada de Gulf me hizo suspirar, rápidamente contesté -Bebé, ¿te voy a buscar?, dije esperando su respuesta, cuando sólo oí un sollozo ahogado, sentí mi sangre hervir, sin esperar su respuesta me encaminé al auto y fui a por mí moreno.

Cuando lo vi con sus ojos hinchados, su nariz roja y sentado en las escaleras de la casa, me bajé y lo pegué a mi pecho -Hey cielo estoy aquí, dije acariciando su espalda - ¿Qué pasó?

-Sácame de aquí por favor, dijo permitiendo que lo dirigiera al asiento del copiloto, luego de asegurar su cinturón de seguridad, nos encaminé a su casa, claramente el necesitaba alejarse de este lugar, cuando entramos a su hogar, no dejé que siguiera en silencio y después de sentarlo en el sillón, me arrodillé a su lado y antes de que le pidiera que hablara lo hizo y sus palabras resonaron con fuerza en mi cabeza.

-Estoy embarazado, dijo con un llanto ahogado, que me hizo pensar que no había escuchado bien -Vamos a ser padres.

Padres, padre, papá, esa era la única palabra que mi cerebro repetía constantemente como un mantra, que heló mi sangre e hizo que todo los miedos, temores y horrores que guardaba dentro de mí salieran, como si Gulf quemara me alejé de él, manteniendo la distancia que mi cuerpo necesitaba.

A pesar de todoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora