En la fría tarde de un día que avecinaba una tormenta Eijirou se miraba así mismo gracias al reflejo que le proporcionaba uno de los ventanales de la sala principal. Con grande sorpresa sus ojos rojos se expandían observando como su barriga de seis meses ya se veía ahora más enorme a comparación de su compañera. Con sumo cuidado sus grandes manos de hombre acariciaban con ternura de aquella prominencia deslizando de estas sobre la tela de una de las grandes camisetas que Fatgum le había regalado tiempo atrás estirando con fuerza de los bordes.
Muy para su milagro, y a pesar de sus características masculinas, la barriga de este ya abarcaba todo el ancho de ambos de sus brazos habiendo desaparecido todo su abdomen bien trabajado para darle paso a aquella enorme panza que se veía claramente diferente a las de las mujeres en embarazo. Menos suave y más estirada.
Sorprendido aún por la vista que la ventana le regalaba el pelirrojo comenzaba a escuchar de unos pasos apresurados acercarse a lado de él volteando inmediatamente su vista solo para ver como el de quirk explosivo parecía correr en dirección hacia su habitación.
Concentrado en esa carrera Kirishima volteaba su vista nuevamente al ventanal mostrándose fríamente serio. Con plena serenidad sus manos acariciaban tranquilo de su barriga no pudiendo evitar cerrar sus ojos debido a la calma que esto le ocasionaba.
-Oye Bakugou... ¿Cómo me veo? Nada mal para tener dos repollos aquí dentro ¿eh?- susurraba muy amigable Kirishima sin encarar al que pasaba en ese instante al lado suyo.
Escuchando de aquella súbita cuestión Bakugou detenía su andar pudiendo ver como el pelirrojo miraba en otra dirección. Creyendo haber escuchado mal sus pies daban un paso más escuchando una pequeña risa que lo volvía a detener molesto.
Sin poder evitarlo su entrecejo se fruncía visiblemente viendo como el ojirojo volteaba a verle con un rostro que aparentaba mucho cansancio y noches de desvelo.
-¡Oye no seas cruel!, sé que no eres parte de esto pero... ¿al menos somos amigos no es así?, he escuchado de Midoriya que incluso ya has sentido las pataditas de su bebé, los míos también últimamente se mueven mucho- sonreía el ojirojo tragando mucho sentimiento dentro de él debido a las hormonas lo cual lo volvían un poco vulnerable a cualquier cosa que pudiese salir de la boca del rubio.
Contrario a Kirishima, el de quirk explosivo solo le miraba indiferente manteniendo el gesto fruncido de su rostro.
-Te ves diferente si, pero nada más ¿Contento? Déjame en paz- decía el rubio pudiendo ver como el ojirojo le miraba con los ojos más grandes que le había visto.
-¿Diferente?- reía sorprendido -Oye... no te estoy obligando a nada pero tú también contribuiste a hacer de estos bebés y fueron muchas veces ¿o ya lo olvidaste? no sé si lo que teníamos era importante para ti pero para mí si lo fue, y oye, no sé qué este pasando por tu cabeza pero la verdad amigo ha sido un poco difícil sin que... -
-Callate- le detenía Bakugou.
-Ya te dije que no quiero saber nada de eso, y si después de todo esto que has creado crees que simplemente voy a actuar como un amigo estas completamente equivocado, eso que te hace lucir así para mí solamente significa que mi encierro aquí casi acaba así que no me molestes Kirishima. Somos hombres y esto no es solo mas que una maldita pesadilla, entiende, ¡Esto nunca te lo perdonare! –gritaba poniendo nervioso al pelirrojo quien apretaba de su vientre dando un paso atrás en total alerta –Además, lo que yo haga o no haga ahora ya no es de tu incumbencia, y a excepción de tus chequeos o alguna emergencia que amenace con tu vida no me hables, ya sabes mi jodido número – soltaba el rubio de la manera más cruel que podía volteando su mirada para seguir el camino que llevaba hasta perderse en la ruta de los elevadores.
Ante el ruido de una explosión que era producida a secas los ojos sorprendidos de Kirishima se ensombrecían activando su quirk en la mitad de su cara. Asustado por su peligrosa reacción su voluntad obligaba a su rostro a volver a la normalidad checando el bienestar de su barriga, completamente en shock sus piernas comenzaban a fallarle comenzando a caminar hasta caer sentado en uno de los sillones de la sala de estar, herido por la respuesta que no necesitaba sus manos tomaban de un plato de fruta mal picada que había dejado en la mesa aventándolo con fuerza contra la pared mas cercana que tenia.
No queriendo dejar que las palabras del rubio se metieran rápido a su cabeza Kirishima comenzaba a caminar con dificultad por los pasillos y elevadores hasta su habitación cerrando su puerta de un portazo que retumbaba en todo su cuarto. Dentro de su habitación sus manos tomaban de la silla de su escritorio ubicado al lado de la cuna que le había regalado Yaoyoruzu poniéndola torpemente en su balcón para sentarse con la misma dificultad de siempre desde que la mayoría de las cosas debía hacerlas el mismo a pesar de su condición.
Sentado en aquel lugar sus ojos serenos y sombríos miraban distraídos algún punto del cielo comenzando a sentir la brisa fresca que prevenía de la lluvia acercándose, habiendo caído en una tormenta de emociones sus ojos cansados se entrecerraban sintiendo como lagrimas pesadas comenzaban a caer de sus ojos aun puestos en algún lugar del gris cielo.
-Tranquilos... su papá siempre ha sido así, terco y orgulloso, pero es un buen sujeto, solo está asustado de cómo se han dado las cosas... - resoplaba molesto sintiendo como las lágrimas comenzaban a obstruirle la vista –Bueno, en realidad si les soy sincero después de esto no creo que vayan a poder decir que es su padre, y no sé si querré hablarle después de lo que dijo pero, aun así... vamos yo no podría odiarle, no fue su decisión y tampoco es culpa de ustedes, ¡Jamás diría eso! además, su viejo es súper fuerte, si últimamente todo me cansa y han pasado cosas dolorosas-
Sus abuelos ya no me contestan, todos sus tíos están de gira, Uraraka esta con sus padres y Midoriya y el profesor han estado enfermos como para acompañarme a comer... pensaba en sus adentros.
-Pero yo los o las protegeré, ya verán que no tienen por qué temer- sonreía por varios minutos hasta que su boca lentamente perdía aquel gesto confiado poniendo ambas palmas de sus manos sobre sus ojos ya cerrados.
Cansado de todo, el pelirrojo se mantenía con la cara en sus manos en aquella posición sintiendo como el llanto comenzaba a desbordarse entre las aberturas de sus dedos dejando paso a la tristeza de la realidad que le pegaba de lleno en la cara. Encerrado en su cabeza la pregunta de que si había hecho lo correcto se hacía grande como eco escuchando como la lluvia ya comenzaba a amenazar aquel intimo espacio que cortaba de tajo el mismo para encerrarse de nuevo.
En la otra habitación, Bakugou leía tranquilamente de un libro ajeno a todo gracias a la música de rock clásico que se encontraba escuchando en sus audífonos. Alejado de todo el ruido que lo perturbaba su mente podía concentrarse mucho mejor en su lectura lo cual era uno de los métodos que lo ayudaba a olvidar toda la ira que le carcomía desde adentro. Así, completamente encerrado en su cuarto sus pensamientos tenían mejor oportunidad de pensar en todo menos la persona que se encontraba dentro de la habitación continua.
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Concepcion no deseada
Ficción GeneralPor obra del destino Kirishima y Uraraka son atacados por un quirk muy peculiar, un poder que les da la habilidad de procrear. Debido a las circunstancias Kirishima queda en cinta sin embargo, Bakugou no estara muy de acuerdo con ello llevando a amb...
