Días después Kirishima estaba siendo peinado por Mina al mismo tiempo que sus brazos se encontraban ocupados cargando de sus dos hijas mientras les daba de amamantar, la misma pelirosa horas antes se había ofrecido a ayudarle a arreglarse para poder salir al fin de aquel hospital ese mismo día. Completamente embelesado en la armonía que compartía con sus hijas sus ojos observaban alegres cómo estás se aferraban a sus pechos luciendo muy estoicas, un gesto que probablemente habían heredado de Bakugou pero que aún así le parecía algo dócil para unos bebés recién nacidos.
-¿Oye bro... no te duele?-
Rompiendo por completo el ambiente Kaminari se aferraba en uno de los bordes de la camilla luciendo un poco confundido mientras hacía esa pregunta, asombrado sus ojos miraban directamente hacia Kirishima quien sorprendido atinaba a observarlo poniendo una orgullosa sonrisa de oreja a oreja sobre su rostro.
-Bro claro que si y se siente un poco extraño a pesar de que es como la sexta o séptima vez que les doy de comer, la verdad es que aún no me acostumbro, sin embargo, es mi deber darles a mis pequeñas guerreras las proteínas que necesitarán para estar fuertes y saludables- exclamaba el pelirrojo feliz sintiendo como las manos de Mina dejaban por fin su cabello mostrándose sujetado ahora por una inmensa coleta desteñida entre rojo y negro.
-Ya veo, digo eso es bueno- Curioso ante la respuesta el de quirk eléctrico pasaba a mirar como este se balanceaba un poco tratando de acomodar a las bebés.
-Digo, hermano si te soy sincero, el estar mirando una situación así en uno de mis amigos hombres es algo que jamás imaginé ver en mi vida, pero, de alguna manera no se ve tan raro en ti- reía -Tal vez ya era tu destino ser madre o algo así, de todas maneras fue bueno no traer a Mineta- contestaba Kaminari claramente tímido entre risas.
Sin poder ocultarlo ambos volteaban a mirarse sonrojados topando mirada con mirada como si hubieran descubierto algo vergonzosamente absurdo, no pudiéndolo evitar ambos comenzaban a reír aun mas por debajo totalmente cómplices de algo que probablemente para muchos pudiese ser una tontería comenzando a hacer otro tipo de comentarios absurdos al respecto.
Mina quien solo observaba atenta la graciosa reacción de sus amigos simplemente recargaba sus brazos contra uno de los muebles cercanos agradecida de poder ver mucho mejor a su camarada de antaño.
Repentinamente el sonido de la puerta llamaba la atención de todos cambiando el ambiente del lugar a uno más neutro.
Bakugou quien recién entraba a la habitación podía percibir inmediatamente la tensión de sus compañeros pudiendo observar como Kirishima acomodaba suave a sus hijas sobre su regazo para poder cerrar la amplia camisa de vestir que se había desabotonado para poder darles de comer a la niñas.
No pudiendo evitar pensar en la fuerte discusión que había tenido con todos ellos después de que estos se enteraron de toda la situación sus pies le guiaban sereno hasta Kirishima para poder ayudarle a cargar de las niñas ignorando a su problemática manera la tensa mirada que recibía por parte de Kaminari.
Estando muy cerca de tomar a una de las niñas uno de los brazos de Kirishima de manera repentina se tornaba duro frente a su rostro sacándolo de balance obligando a Bakugou a dar un paso hacia atrás sumamente alerta.
Sorprendido el rubio abría sus ojos mirando como Kirishima lucia tan confundido como él volviendo su brazo a su estado normal en cuestión de segundos.
-Oye lo, lo siento Bakugou- soltaba el pelirrojo tomando de nueva cuenta a sus hijas entre sus brazos de una manera que lograba expresar todo el postrauma por el que estaba pasando haciéndole sentir culpa instantánea.
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Concepcion no deseada
Ficción GeneralPor obra del destino Kirishima y Uraraka son atacados por un quirk muy peculiar, un poder que les da la habilidad de procrear. Debido a las circunstancias Kirishima queda en cinta sin embargo, Bakugou no estara muy de acuerdo con ello llevando a amb...
