the_Greek_Lady: Es que si lo hubieras visto... ¡es guapísimo!
Golden_Knight: La apariencia no lo es todo. Tu misma lo sabes.
the_Greek_Lady: No seas aguafiestas.
the_Greek_Lady: Estoy muy emocionada por verlo otra vez
Golden_Knight: ¿Te gusta?
the_Greek_Lady: Si.
Bueno, no es que gustarle significara mucho.
Después de todo le gustaba desde Henrry Cavill, hasta personajes ficticios de sus películas favoritas.
El gusto que tenía hacia Oliver Klein era más algo como un crush.
Siendo realistas, ¿Qué oportunidad tendría una mujer promedio como ella con él?
Golden_Knight: ¿Sabes que si te involucras con él podría afectar de manera muy negativa tu carrera?
the_Greek_Lady: Lo sé. Ne te preocupes.
Golden_Knight: Y también, recuerda que los hombres atractivos son unos mujeriegos. Recuerda lo que paso con tu ex apenas comenzó a ponerse en forma y verse mejor.
Ariadna no necesitaba que se lo recordaran; en cuanto comenzó a irle mejor Mikael la engaño y después la abandono. Y eso había pasado en tan solo un éxito pequeño, por lo que Oliver debía ser peor.
No había necesidad de que su amigo virtual se lo dijera, ella vio los reportajes de chismes y fotografías del rubio entrando con muchas mujeres diferentes a hoteles.
the_Greek_Lady: No pasara nada con él. Relájate.
the_Greek_Lady: Te cuento luego como me fue. Tengo cosas que hacer.
"¡Demonios!", pensó Oliver mientras bloqueaba su teléfono furioso.
Odiaba el hecho que the_Greek_Lady se impresionara tan fácil con cualquier hombre que le hablara bonito; por su puesto no le había dicho quién era el cliente con el que estaba trabajando, pero no le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas.
¿Sería una imprudencia mandar todo al demonio y encontrarse con ella de una vez?
Muy probablemente.
Pero si ese tipo jugaba bien sus cartas podría engatusarla y quedarse con ella.
El tan solo pensar en que the_Greek_Lady estuviera con otro tipo lo hacía hervir de celos; en su vida conseguir a la mujer que deseaba había sido tan fácil como solo mirarla bonito y ella haría todo el trabajo.
Claro, la apariencia jugaba mucho al respecto, pero igualmente su cartera.
Sin embargo, esta vez no tenía ninguna de esas dos para usarlas con su "amiga" virtual. Y de todos modos sabía que probablemente esas cosas no servirían con ella.
Era diferente, honesta, dulce y un poco ingenua... por eso le gustaba.
Le gustaba...
¿Ella sentiría lo mismo por aquel hombre con el que trabaja, que lo que Oliver sentía por ella?
Lo dudaba.
Lo de ella debía ser seguramente un enamoramiento pasajero. Aun así, no quería que aquella tontería escalara a mayores.
Pero lo que si deseaba que se consumara pronto, era el tener a aquella arquitecta bajo sus sabanas.
¡Carajo! Estaba buenísima.
ESTÁS LEYENDO
Ya no me dueles
RomanceAriadna ha sido siempre la novia incondicional: capaz de sacrificarse a ella misma si es necesario. Después de todo, eso es lo que hacen las personas en una relación, ¿cierto? Pues ella descubrió de la peor manera que a veces ofrecer tu corazón no e...
