•••┊🌙┊┊ CAPÍTULO IV┊┊🌙┊•••

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Alya y Luka se pusieron de pie, y esperaron pacientemente hasta que yo pude moverme.

Mis rodillas estaban temblando, y me dolía la cabeza, quizá debido a la falta de sueño y también al hecho que había estado llorando, pero aun así logré seguirlos por los pasillos del hospital, de regreso a la habitación de Marinette, en donde se hicieron a un lado y me miraron.

—Te dejaremos a solas con ella.— dijo Alya. —Creo que así es mejor. Sal cuando estés listo.

Asentí antes de que mis temblorosos dedos tomaran el picaporte.

Entré y mis ojos inmediatamente se enfocaron en Marinette mientras cerraba la puerta.

Marinette aún no se movía, o mejor dicho aún no la habían movido.

Estaba tendida inconsciente, haciendo que mi interior se apretara tanto que pensé que vomitaría... No podía creer que la persona que alguna vez considere mi padre, le había hecho esto...

Habría dado lo que fuera para hacer que abriera los ojos y me sonriera como me sonreía cuando aún éramos amigos.

Caminé hasta ella, tomando su mano entre las mías, esta vez con un poco más de cuidado. La miré a los ojos, respirando profundamente, cerrando también mis ojos.

—Marinette...— susurré apenas audible.

¿Por qué había pasado esto? ¿Por qué tenía que alejarme de la persona más importante para mí, solo porque yo no era humano? ¿En dónde habían quedado los días en los que ella habría deseado que yo estuviera a su lado, sin importar lo que pasara? Esos días donde tartamudeaba y hacia cosas completamente extrañas pero muy lindas que me robaban el corazón.

Nunca había deseado tanto como ahora, poder regresar en el tiempo y hacerlo bien, tal vez no enterarme de lo que era yo...

Regresar a cuando aún éramos amigos.

No la dejaría ir.

Me aferraría a ella y le diría lo importante que es para mí, le diría...

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando los dedos de Marinette se movieron en mis manos.

Abrí los ojos, parpadeando y mirando mi mano, pero sin moverla.

Mis ojos se enfocaron en su rostro y contuve el aliento cuando vi que sus párpados se agitaban antes de abrir sus ojos, y mostrarme esos bellos ojos azules.

Parpadeó, antes de girar un poco la cabeza, encontrando mi mirada.

—Adrien...— susurró ligeramente, apretando mi mano.

Yo aún la miraba, incapaz de moverme, incapaz de siquiera respirar.

—¿Qué pasó?— preguntó.

La miré sin decir nada, la mano que estaba sosteniendo la mía, tembló.

Cuando aún no contesté, Marinette alzó la ceja y repitió su pregunta.

—¿Adrien? ¿Qué pasó?— preguntó, su voz era gentil pero ligeramente ronca debido a las horas que no la había usado. —¿Por qué estoy en un hospital?

—Uh...tú...— tartamudeé, tratando de recomponerme, pero sobresaltándome. —Te caíste desde la torre Eiffel durante una pelea... Y te golpeaste la cabeza.

—Oh, ¿en serio?— dijo haciendo un gesto. —Lo siento, posiblemente ustedes debieron acabar con el Akuma solos, ¿no? Lamento haber causado inconvenientes... Supongo que debo usar el Lucky Charm para que todo vuelva a la normalidad...

Dreaming Alone (Adrienette)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora