Dieciséis

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Los Huang habían reservado un salón privado en el hotel donde se hospedaban y tenían una mesa con comida y bebidas de buen gusto.

Apenas Renjun cruzó la puerta, su madre se puso de pie y fue hacia él para abrazarlo. Lo apretó con fuerza contra su pequeño cuerpo mientras a su vez lo sermoneaba por haber desaparecido como lo hizo. Cuando LiXue lo apartó para mirarlo completamente apretó los labios con desaprobación. Renjun sonrió de medio lado.

Sabía que estaba siendo procesado por el escaneo visual de sus padres, los mismos que cuando veían el cuello torcido de una camisa lo reprendían por su imagen. Su madre soltó un ruidito ahogado al mirar el tatuaje que asomaba por el cuello de la camisa, la constelación de estrellas en tinta blanca que pintaba sus clavículas.

Renjun sintió ganas de levantarse la camiseta para que viera también las letras cursivas delgadas que ahora coronaban sus costillas. Había escrito una frase en francés que aprendió cuando escapó a París y que quería proyectar en sus días a partir de ese momento: Joie de Vivre. Literalmente la alegría de vivir, los franceses lo usaban para describir el arte de disfrutar la vida.

A pesar de que no abrió su camisa, Renjun sí levantó la mano para pasarla por su cabello sólo para mostrar el loto blanco en su muñeca, la flor que brota del barro.

Pasando de largo a la expresión horrorizada de LiXue, Renjun fue a la mesa para tomar asiento e ignorando los vinos caros y la comida, sirvió un poco de whisky en su vaso. Chenle y Ruichang habían decidido esperar en el salón contiguo para darles espacio, pero entrarían cuando fuera necesario.

Ambos padres ocuparon un extremo opuesto, como un frente unido contra su pequeño desastre vestido de blanco. Huang YiJun se aclaró la garganta.

—¿No vas a decir nada? ¿Saludar siquiera?— preguntó con dureza.

— Déjame beber primero.

— Renjun.— lo reprendió su madre.— Deberías ser más amable, ¿no te das cuenta de la situación? Tenias una única tarea: Presentarte a la ceremonia, sonreír y decir "Sí", pero no pudiste hacerlo. ¿Acaso te pedimos demasiado? Ni siquiera tuviste que inmiscuirte en los preparativo del evento, me hice cargo de todo y tú solo debías hacer una cosa... ¿Tienes idea de cómo afectaste al grupo? ¿De lo que tú ausencia hizo a la imagen imagen las acciones en el mercado financiero?

—¿Se fue a la quiebra? Yo creo que no.— le respondió Renjun, sin mirarla.— Y si el poderoso Grupo Xing se tambalea por la ausencia de una sola persona significa que el grupo es más frágil de lo que dicen... O yo soy más valioso de lo que creían. ¿Cuál es?

—¡Renjun!— dijo YiJun, indignado.— Nos pones en el foco del escrutinio por tu desvergüenza y tienes el descaro de actuar así. No tenias derecho. ¿Qué estabas pensando, realmente? Desde que eras niño te hemos inculcado los valores familiares, el deber de un Huang, y simplemente lo ignorante. Ya no eres un muchacho, tenías una responsabilidad y no cumpliste con ella... Orillaste incluso a tu primo a una posición difícil por tus acciones.

Renjun le dirigió una mirada fría por encima del borde del vaso, dio un último trago al líquido ámbar e hizo una ligera mueca.

—¿Terminaron?—preguntó, arqueando una ceja elegantemente.— Bien. Me parece que hay una confusión aquí... Yo no vine aquí a recibir un sermón, estoy aquí por negocios y si no están dispuestos a ello, me iré ahora. No tengo otros asuntos aquí.

—¿Qué clase de negocios crees que podemos tener?— preguntó LiXue.

El joven dio una respiración profunda y cruzó las manos frente a él sobre la mesa. Está a asustado, realmente aterrado de su futuro a partir de ese momento, pero estaba quedándose sin ideas. Abrió la boca y se animó a decirlo.

Freedom • NorenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora