Extra

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Wang Ruichang había estado trabajando como un socio fiel después de la ruptura del compromiso, sin ninguna incomodidad entre ellos. Quizá por eso a Renjun le sorprendió cuando le pidió que lo dejara ir un par de meses a Estados Unidos para hacerse cargo de las negociaciones.

Cuando el hombre confesó, casi avergonzado, que era difícil verlo después de lo que había pasado, Renjun accedió. Se encontraron cada vez que el joven Huang debía ir en persona a hacerse cargo de algún asunto del Grupo, pero las distancias sirvieron para limar asperezas entre ellos. Una vez incluso, Ruichang había escuchado que Renjun viajaría antes para hacer una parada en Seúl.

Le había parecido divertido y comentó con gracia que el rubio no debería ser sólo el que viaja, y que Lee disfrutaría conociendo Shangái. Se mostró cortés y sin sarcasmo.

Cuando Ruichang volvió a Shangái ahora que Renjun volvía a estar de tiempo completo en el país, se le veía animado y risueño. Sin embargo, esa mañana cuando entró a la oficina del Vicepresidente y el rubio le extendió la carpeta que debía revisar, el hombre se congeló.

Fue cosa de un instante, recuperó la compostura rápidamente y sonrió. Abrió la carpeta y revisó los documentos con interés, hasta que se animó a comentar:

-¿Debería felicitarte? Es un anillo bonito... Supongo que se trata de Lee.

Renjun se sorprendió y dirigió la mirada a su dedo anular donde se lucía la sortija de compromiso. La idea de esconder su mano pasó brevemente, pero la apartó con molestia. No tenia nada que esconder y no estaba avergonzado.

- Sí, así es. Yo... Olvidé que lo tenía, con tanto trabajo no se me pasó por la cabeza. Probablemente debí haberlo mencionado primero, para que no fuera tan incómodo.- dijo.

- No es incómodo. Lee te pidió que te casaras con él y tu aceptaste. ¿Por qué iba a sentirme incómodo?- dijo Ruichang y trató de sonreír.

- Ahora yo me siento incómodo, no hagas eso.

Renjun se sentó en su escritorio y suspiró, mirando al hombre frente a él.

-Probablemente debes creer que soy un desgraciado. Peleé tanto para anular nuestro compromiso y ahora acepto casarme con alguien más... Lamento si parece frívolo. Seguro para ti soy como esa chica que todos odian, la de esa película de 500 días.

Ruichang dejó de hacer esa sonrisa tensa y su rostro se relajó, dándole una mirada suave sin prejuicio.

- No eres esa chica, Jun. Para empezar, ni siquiera puedes comparar ambas situaciones, fueron del todo diferentes: A mí me impusieron en tu vida, a él tú lo elegiste.- dijo Ruichang.- Y no te preocupes tampoco por mí. Yo sabía que un día harías tu vida. Quizá me sorprendió un poco, pero está bien.

El rubio sonrió un poco y asintió.

- Gracias por decirlo... Me alegra haberlo hablado antes de que mi padre me obligara a enviar invitaciones a toda tu familia. Eso habría sido cruel.

- Bueno, puedo adelantarte que mis padres no irán. Siguen molestos por lo que pasó.- admitió Ruichang.- Y yo... Me gustaría decir que soy totalmente el tipo de hombre que bailaría en tu boda con alegría. Pero no soy él, ni siquiera conozco a ese hombre y si lo hiciera querría saber cómo lo hace... Sin embargo, me alegro totalmente por ti, Dìdi. Y mereces todo el amor que sientes ahora.

Renjun le dirigió una mirada casi tímida y bajó la mirada al anillo en su dedo.

- Un día dejará de ser incómodo y de doler así. Y yo bailaré en tu boda, te lo prometo.- dijo.

-¿Es diferente ahora para ti? Lo de pensar en casarte.- dijo Ruichang.

El menor lo pensó seriamente. Estaban tomándose su tiempo con el asunto, discutiendo los detalles poco a poco. Entre conversaciones de almohada, charlas acurrucados en el sofá o algo más serio durante la cena, habían logrado llegar a acuerdos. De aquella manera, Renjun se sentía seguro de su decisión y podía pensar claramente al respecto.

Freedom • NorenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora