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28. La verdad duele

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Luego de que Peter les hablara sobre la mujer que vio en el bosque y volvió a ver luego hacía unos minutos, se dedicaron a revisar libros antiguos que les dio Stevenson, lo más raro de aquellos libros era que no tenían ningún título en la tapa ni en el lomo, en cambio, en la esquina inferior izquierda tenían números romanos.

William, que estaba en la biblioteca buscando más libros ya que los que llevaron no ayudaron mucho. Luego de recorrer la estantería que señaló Stevenson encontró un ejemplar de tapa dura color negro con el número XX, el mismo, era del tamaño de su antebrazo y era muy pesado, rodeó el libro con sus brazos y se dirigió a la cabaña a paso apresurado.

Cada vez le gustaba menos la idea de salir solo de la cabaña rodeada de bosque, por eso cuando lo hacía miraba a todos lados, y por el más mínimo ruido se espantaba; y ahora que tenían la sospecha de que alguna de las brujas estaba el bosque su paranoia aumentó.

Cuando el chico entró a la cabaña se sentó directamente a un lado de Lorena, la cual estaba bebiendo una taza de café humeante en la mesa del comedor.

—¿Cuál es ese?— preguntó la ojiazul; el chico puso el libro sobre la mesa sin decir nada para que pudiera ver ella sola el número del ejemplar—. Oh… bueno, veamos si encontramos algo en este.

El índice del libro se veía demasiado prometedor, tenía veinte capítulos y todos dedicados a los orígenes de Adira y Yassaria, si bien tenía mayormente datos que ya sabían sobre Adira, había una variedad de cosas sobre Yassaria que el profesor no les dijo, quizás porque no sabía o simplemente lo consideró irrelevante, pero para ellos era importante saber que la bruja tuvo una hermana que desgraciadamente murió a muy corta edad por lo que no ningún nombre escrito.

—Aquí está— informó William y los demás se asomaron.

La imagen de una mujer de no más de veinte años se encontraba en la página 45, en el pie de la foto decía: ‘ilustración apróximada de Adira Vernize, 1935’

La Adira de la imagen era joven, llevaba puesto una camisa de cordones vieja, su cuello lo rodeaba una cinta pequeña color madera con el dije de una media luna negra que resaltaba en su piel, su cabello largo y castaño parecía tornarse rojo en algunos puntos; y tenía unos ojos marrones con destellos rojos que miraban al frente.

La imagen estaba pintada a mano como la anterior, eran tan realistas que parecían fotografías.

Peter no tardó en informar que esa no era la mujer que vio en el bosque entonces cuando volteó la página la vio, vio a aquella extraña.

‘ilustración apróximada de Yassaria Artyden, 1935’

Yassaria parecia tener la misma edad que Adira. Su rostro estaba adornado por una sonrisa maliciosa y un lunar en el extremo de esta; su cabello azabache con rubio en las puntas estaba sujeto en dos trenzas que caían le sobre los hombros, sus ojos color mar se llevaban el protagonismo y estaba vestida igual que Adira, solo que ésta tenía el dije de una estrella plateada.

—¿Estás seguro?— preguntó Lorena.

—Sí, yo la vi a ella, no era Adira.

—Era de esperarse— dijo el profesor rompiendo su silencio—. Si mis conocimientos no me engañan Adira no se puede proyectar en otro lugar.

—¿Entonces Peter no está loco?— bromeó Melisa, el nombrado la fulminó con la mirada y ésta solo se encogió de hombros—. Perdón.

—No, Godoy— respondió Stevenson—. Como él ya dijo, quería meterse a su mente y como no lo logró se fue… o quizás iba a seguir intentando pero volví a este mundo y tuvo que irse.

Guerra de Elementos [#1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora