Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

29. Odio

37 5 4
                                        

“—¡Peter ven aquí ahora mismo!— gritó Richard, éste se sacó los audífonos y salió de su habitación para encontrarlo sentado en el sillón con varias latas de cerveza vacías y una en la mano.

¿Qué pasa, Richard?

—Falta poco para tu cumpleaños, y te voy a llevar a que recibas tu regalo. Queria que fuera el mismo día, pero no va a ser posible.

¿A dónde?— la intuición de Peter le decía que no debía preguntar eso, pero cuando cumplió catorce lo obligó a ver cómo mataban a su conejo para que se hiciera más fuerte, esta vez quería evitar salir con él si lo obligaba a hacer algo parecido.

Crees que no sé como eres, eres débil como un marica y no quiero maricas en esta casa.

No sé de qué estás hablando— dijo bajando la mirada, Richard arrojó su cerveza al suelo y se puso de pie, tomó su rostro entre sus manos para luego sacar una navaja y pinchar suavemente su mejilla—. Estás borracho, mamá dijo-

Rita está de doble turno en el bar, si piensas pedirle ayuda a ella será en vano— interrumpió ejerciendo más fuerza sobre su rostro.

Suéltame— dijo mientras una lágrima llena de miedo caía por su mejilla, Richard alejó la navaja de su rostro y lo empujó al piso, éste calló sobre sus codos pero se puso de pie rápidamente.

Antes de que te vayas limpia esto, débil de mierda.

No soy débil.

Tras escuchar eso, Richard jaló a Peter del brazo, apoyó su mano en la mesa pequeña y clavó la navaja justo en el espacio de su dedo gordo y el índice. Peter gritó, pero fue amortiguado por la mano de Richard sobre su boca.

Llorar es de débiles.”

Peter sacudió su cabeza sacando ese recuerdo de su mente.

Se alejó de Stevenson y limpió sus lágrimas para subir las escaleras sin mirar atrás. En el pasillo, camino a su habitación se chocó con Connor, quien salía de la habitación de Sheila.

Éste vio que Peter estaba llorando, pero al no saber qué hacer decidió ignorarlo, solo lo siguió con la mirada hasta que se metió a su cuarto.

El sonido de alguien cerrando la puerta de la sala le indicó que Stevenson se había marchado; él no sabía muy bien lo que ambos sentían en ese momento, pero escuchó decir a Peter que había intentado acabar con su vida y… ¿tenía miedo?

—Sí puedo— se animó en voz baja.

Golpeó la puerta pero no obtuvo respuesta, golpeó una vez más y nadie respondió, abrió la puerta y encontró a Peter recostado boca abajo sobre su cama, sus brazos rodeaban la almohada en donde hundía su cabeza.

Cerró la puerta a su espalda y avanzó con cautela, se puso de cuclillas a un lado de la cama y no dijo nada mientas buscaba las palabras adecuadas.

—Peter…

—No— dijo sin despegar su rostro de la almohada—. Me estoy asfixiando, déjame es paz.

—Aparta tu cara de ahí, tonto— dijo en un tono dulce, algo que sorprendió a Peter ya que nunca antes lo había escuchado así.

El chico giró su cara hacia la izquierda evitando la vista de Connor, respiró profundo y habló:

—Lo odio, odio todo de él, odio que siempre aparezca en los peores momentos— su voz se cortó e hizo una pausa antes de seguir hablando—. Me odio culpa de él.

Connor se notaba confundido en un principio, pero entendió que no estaba hablando de Stevenson y no se atrevió a preguntar quién le hizo tanto daño por miedo a empeorar la situación.

—Connor— se giró permitiéndole al susodicho ver sus ojos irritados y su rostro sin el brillo que siempre tenía—, me destruyó y me cuesta seguir adelante sabiendo todo lo que hizo y que no puedo borrar— apoyó los codos en la cama, respiró profundo y limpió las lágrimas con las manos—. Llorar es para débiles— susurró.

—No, llorar no es de débiles— Peter retiró sus manos de su rostro y lo miró—, tienes que desahogarte, llora, grita, patalea, pero desahógate porque si te lo guardas va a llegar a un punto en el que vas a explotar y vas a cometer una locura.

—No puedo— dijo cuando un nudo en su garganta se formó nuevamente.

—Sí puedes; y te prometo que te voy a ayudar, si lo que cargas es muy pesado yo te ayudo, pero por favor libérate de todo ese dolor— sus ojos se cristalizaron pero prosiguió— y por lo que más quieras, pide ayuda, si tú ves que vas a cometer una estupidez pide ayuda, porque te aseguro que hay más de una persona en este mundo que te necesita.

Peter no aguantó más y se rompió, Connor lo abrazó tan fuerte como pudo mientras Peter hundía su cara en su cuello, él sentía las lágrimas mojar su piel pero no le importó en absoluto.

—Todo va a estar bien— prometió.

[…]

Stevenson azotó la puerta de la biblioteca provocando un eco en el lugar. Abrumado, se permitió llorar, cayó al piso apoyando su espalda en la puerta y abrazó sus piernas.

Él sabía que le causó mucho daño a la única persona que amaba, de forma directa o no, él lo lastimó. Pasó su vida pensando que salvó a su hijo de un infierno, pero solo lo condenó a una vida espantosa.

¿Lo peor? Lo peor es que ya sabía lo que vivió Peter, lo sabía desde que se metió a su mente y sintió el dolor de esos recuerdos, lo sabía desde que vio aquellas cicatrices en su cuerpo que él intentaba pasar por desapercibidas.

Él se odiaba por eso y no sabía si en algún momento Peter lo perdonaría, ni siquiera él mismo sabía si lo haría.

Quería dejar todo y huir con su hijo, alejarlo del alcance de las brujas, quería al fin cumplir la promesa que le hizo a su esposa de verlo crecer; ya se había perdido toda su infancia y adolescencia, no iba a recuperar el tiempo perdido y lo sabía, pero quería acompañarlo hasta el final de sus días.

Él simplemente pudo haberse marchado cuando se enteró de que Peter supuestamente no estaba, pero se quedó por el recuerdo de Peter, se quedó y no lo iba a dejar. No ahora que estaban tan cerca.

Desde que lo vio por primera vez sintió un tipo de conexión.

Cuando le dio un puñetazo pensó que su hijo sería como ese mocoso.

Cuando escuchó su nombre pensó que era un simple coincidencia.

Y cuando vio su sonrisa... Peter tenía la sonrisa de su esposa y le aterró que fuera él.

Pero cuando su miedo se confirmó, solo sintió paz de saber que por fin estaban juntos.

"Se acaba el tiempo"

Dijo la voz de su antigua esposa, aunque se le hizo extraño se limitó a creer que fue producto de su imaginación, ya que los últimos días no había dormido del todo bien.

Se limpió las lágrimas y se puso de pie.

Aunque Peter lo odiara hasta la médula, él iba a pelear para que su hijo viviera sin dolor.

Guerra de Elementos [#1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora