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32. Cambios

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Cuando Stevenson le entregó los libros a Peter esperó que tardara al menos dos semanas leyendo ambos ejemplares, de ese modo le daría más tiempo a él para preparar, repasar y estudiar todo lo que le debía enseñar, pero evidentemente se equivocó porque al cuarto día Peter ya había terminado de leer los dos libros.

La excusa que puso fue que no eran largos, quizás en parte tenía razón, pero las ansias que tenía por aprender delataban que leyó durante todo el día.

Lo primero que le enseñó fue la telequinesis, algo tan necesario e importante que se merecía el primer puesto. En tan solo dos semanas logró levantar una roca que lo doblaba en peso.

Aunque claro, por herencia todos los guardianes aprendían rápido, pero a Stevenson no le pareció romper la ilusión de Peter.

Los demás guerreros nunca pararon con su entrenamiento, Lorena era una arquera excepcional, no controlaba ningún elemento, pero derrotaba a cualquiera si de pelear cuerpo a cuerpo se trataba.

A pesar de todos los entrenamientos pesados y de los días sin descanso, todas las noches compartían un momento juntos, se la pasaban hablando de cualquier cosa.

Tenían demasiadas experiencias que contar sobre sus vidas antes de la llegada se Stevenson.

Sheila les dijo que era estudiante de psicología, pero lo dejó para dedicarse al modelaje; los chicos hicieron demasiadas preguntas, entre ellas el significado de las cosas que dibujaban, ella se negó a responder esa pregunta y antes de que cambiaran de tema preguntaron por qué había elegido esa carrera, para ella era una pregunta simple y la respondió con toda tranquilidad "Hay muchas personas que se encargan del bienestar físico de otras, yo apostaba a su bienestar emocional y mental; y quería ayudar a todo aquel que me dejara ayudarlo"

Luego preguntaron por qué abandonó la carrera y dijo que ser modelo siempre fue su sueño, y cuando se presentó la oportunidad no la dejó pasar.

Si de carreras se trataba, William dijo que desde pequeño quería ayudar a los animales. Esa era la razón por lo que a su corta edad era socio de un refugio de animales y estaba decidido a estudiar veterinaria.

En cambio, a Melisa le interesaba la carrera de diseño industrial, pero no sabía si quería estudiar eso.

Lorena iba a estudiar abogacía, era algo que siempre le interesó, incluso de pequeña, y tener la oportunidad de realizar su sueño era algo que la emocionaba demasiado.

Peter aclaró que no tenía idea qué iba a estudiar, que aún lo estaba pensando.

Connor, en cambio, iba a ser maestro de nivel inicial, eso era uno de sus sueños, todos le dijeron que no tenía paciencia para trabajar con niños pero él aclaró: "No tengo paciencia con ustedes que son grandes e insoportables, pero en el orfanato yo era el niñero, así que paciencia con los niños pequeños es lo único que tengo. Además me encanta convivir con pequeñitos"

Los entrenamientos de Peter, al igual que el de los guerreros, nunca pararon, era estar día y noche practicando sus habilidades, todas sus habilidades, incluso Melisa se ofreció para que Peter pudiera practicar meterse a su mente, lo cual fue un fracaso rotundo, él sostenía que bloquear los pensamientos era algo muy distinto a meterse a la mente de alguien y en realidad tenía toda la razón.

—¿Entonces sí hago eso?— preguntaba el rubio mientras elevaba unas cuantas rocas a la altura de su cabeza mientras agitaba levemente sus manos rodeadas con un aura azul, dándole movimiento a las rocas.

—Sí, pero con fuerza, se supone que tienes que noquear a las brujas— bromeó William.

Ya era media noche y los jóvenes estaban sentados en el porche de afuera de la cabaña, no tenían focos o linternas así que mantuvieron la puerta y ventanas abiertas para no estar en total oscuridad ya que la luz de adentro alumbraba un poco.

Guerra de Elementos [#1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora