Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

13. Yo lo hice

55 7 0
                                        

Cuando el profesor terminó de explicarles todo lo que pasó les dijo que se pusieran cómodos y se retiró sin dar explicaciones.

Sheila y William estaban hablando en la entrada del pasillo, Lorena y Melisa leían unos libros que encontraron, Connor estaba en silencio sentado en el piso y Peter se había dormido con la esperanza de sentirme mejor al despertar.

En algún momento todos se dejaron llevar por el cansancio y se durmieron, pero al llegar la mañana, como si todos estuvieran conectados, se despertaron al mismo tiempo.

Excepto Peter, él seguía durmiendo.

El profesor entró por aquella puerta grande y antigua, ya no tenía la misma ropa que el día anterior y se veía mucho mejor.

Los chicos le dirigieron la mirada interrogante.

—¿Este es el templo?— quiso saber Connor— ¿Esas puertas te llevan a los territorios?— señaló la puerta que había intentado abrir la noche pasada.

—¿Qué?— dijo el profesor—. Claro que no— Connor subió las cejas con desconfianza—. La interrogante es, ¿cómo sabes?

—Abrí esa puerta y habían 4 puertas más— se defendió el joven.

—No es el original, es una copia— explicó el profesor— antes de que mi padre se fuera creó esas puertas porque el templo fue destruido por las brujas.

Los demás no entendían nada, así que siguieron con lo suyo sin darle importancia a lo que dijo Connor, no querían seguir el tema para que Stevenson no se enojara más.

—Ahora del otro lado de la puerta están sus habitaciones— dijo el profesor, después de eso chasqueo los dedos y una luz azul se dejó ver por debajo de la puerta—. Solo hay cuatro, pero es para que descansen hoy, porque no se van a quedar en mi oficina— dijo mirando a Peter que ahora estaba balbuceando—. Que alguien lo despierte.

Connor le pegó una pequeña patada para que así se despertara, y funcionó.

—¿Qué te pasa?— se quejó el rubio, Connor soltó una pequeña risa y se encogió de hombros—. Estaba soñando con Emma Watson.

Todos empezaron a reír, Peter se puso de pie rápidamente y frotó sus ojos.

—Culpa tuya voy a estar de malas todo el día— informó mientras los chicos se seguían riendo—. ¡Ya! No es gracioso.

—Ya era hora que te despertaras, mocoso— Peter fulminó al profesor con la mirada—. Son las doce del mediodía.

Melisa se acordó que tenía el celular en el bolsillo de su pantalón y empezó a buscarlo, pero no lo encontró, Lorena la vio e instintivamente hizo lo mismo, pero no obtuvo lo que quería.

—Los teléfonos se quedaron en el mundo de los humanos— comentó Stevenson— la tecnología no sirve en este mundo.

—¿Creaste otro mundo?— preguntó Melisa.

—No, Emilda lo creó, y la tecnología no existe para ella.

—O sea… ¿Y mi teléfono?— preguntó Peter atónito

—Se hizo polvo— contestó William.

—Bueno ya pasen— dijo Stevenson abriendo la gran puerta antigua—, pueden bañarse y recostarse dos minutos.

Guerra de Elementos [#1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora